"No siempre podemos saber en qué momento alguien cambia. Solo podemos saber que ya no es exactamente el mismo."
— Anónimo
Tessa lo vio girarse.
—
Y algo en ella…
registró una diferencia.
—
—
No en su cara.
No en su cuerpo.
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En algo más difícil de ubicar.
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Como cuando cambias un mueble de lugar en una habitación y no sabes qué es distinto.
Pero sabes que algo lo es.
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—
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Caminaron de regreso en silencio.
—
Los cuatro.
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—
Nicole iba al lado de Leandro.
Por primera vez en semanas…
no hizo preguntas.
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Leandro tampoco habló.
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Tenía el cuaderno en la mano pero no lo abrió.
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Tessa caminaba al lado de Elian.
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Sus manos rozándose.
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Hasta que él la tomó.
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Sin decir nada.
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Y eso…
fue suficiente.
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Llegaron al apartamento.
—
La luz seguía encendida.
La comida a medias.
La música todavía sonando.
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Alguien la apagó.
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—
Leandro recogió los envases.
Nicole dobló algo que había quedado en el sofá.
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Esas pequeñas acciones de normalidad.
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Esas que la gente hace cuando necesita que sus manos hagan algo mientras la cabeza procesa.
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—
Elian se sentó en el sofá.
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No habló.
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Miraba el centro de la sala.
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—¿Quieres contarnos qué pasó? —preguntó Leandro al fin.
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—
—Mañana.
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Pausa.
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—Esta noche necesito ordenarlo.
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Leandro asintió.
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Sin presionar.
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Nicole se despidió con un abrazo corto.
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—Aquí estoy —le dijo al oído.
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—Lo sé —respondió él.
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—
Leandro se fue también.
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—Llámame si necesitas algo.
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—Gracias.
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—
—
Y se quedaron solos.
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Tessa y Elian.
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—
Ella se sentó a su lado.
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No habló.
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Esperó.
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—Era él —dijo Elian al fin.
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—Lo imaginé.
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—No era una criatura.
No era una entidad.
—
Pausa.
—
—Era yo.
—
—
Tessa asintió.
—
—¿Qué quería?
—
—Decirme algo que nadie más me había dicho.
—
—¿Qué?
—
—
Elian se recostó en el sofá.
—
Los ojos hacia el techo.
—
—Que cada vez que conecto con mis otras versiones…
el intercambio va en los dos sentidos.
—
Pausa.
—
—No solo tomo.
También dejo.
—
—
Tessa procesó eso.
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—¿Y eso es malo?
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—
—No lo sé todavía.
—
Pausa.
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—Pero significa que lo que soy…
ya no es solo lo que era.
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—
—
Silencio.
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—
—¿Tienes miedo de eso? —preguntó ella.
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—
Elian tardó.
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—
—No.
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—
—¿Seguro?
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—
Volvió la mirada hacia ella.
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—Lo que me da miedo…
es no saber cuánto ha cambiado.
—
Pausa.
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—Y no darme cuenta.
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—
—
Tessa lo miró.
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Largo.
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—Yo me daré cuenta —dijo.
—
—
—¿Cómo lo sabes?
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—
—Porque te conozco mejor que tú mismo.
—
Pausa.
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—Y si algo cambia de verdad…
—
—
Lo miró a los ojos.
—
—…te lo voy a decir.
—
—
—
Elian asintió.
—
—
—¿Promesa?
—
—Promesa.
—
—
—
Se quedaron así.
En silencio.
—
El apartamento quieto.
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La ciudad afuera siguiendo su curso.
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Taxis.
Semáforos.
Gente que no sabía nada.
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—
—
Tessa apagó la luz de la sala.
—
En la oscuridad…
tomó su mano.
—
—
Y mientras lo hacía…
notó algo que no dijo.
—
—
Sus dedos.
—
Estaban levemente más fríos que antes.
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—
Solo un poco.
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—
Casi nada.
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—
Lo suficiente.
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—
—
No dijo nada.
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Cerró los ojos.
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Y guardó esa pequeña verdad…
para el momento en que fuera necesaria.
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—
Porque lo sería.
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—
Ella lo sabía.
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—
Todavía no sabía cuándo.
—
—
Pero lo sabía.
—
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— FIN DEL TOMO I —
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mundos paralelos, versiones de si mismo, poderes multiversales
Editado: 06.04.2026