Paralelos: El registro

Capítulo 1

   —Sé tomó en consideración la apelación presentada, como ejercicio milenario de tener en cuenta todas las posiciones frente a las crisis que se presentan. Todos estarán atentos a las evidencias presentadas en dicha apelación y luego del consenso se decidirá si se sigue con la misma posición o si habrá una modificación en nuestro actuar.

   Se presenta este informe por escrito a modo de narración con función explicativa. El objetivo principal de dicho informe es convencer a los superiores de intervenir contra los hostiles en la defensa de los estudiados. Este tipo de arte no es el más trabajado y estudiado por nuestra cultura pero es el único que puede representar la complejidad psicológica y abstracta del objeto de estudio.

 

   —Tengo miedo…

   —Yo también, pero quedate tranquila. Hay que mantenernos juntos, no sabemos que pueda llegar a pasar y mantenernos juntos es lo mejor.

   Él se moría de miedo, quizás más que ella, pero como adulto sentía la necesidad de protegerla, de calmarla, de hacerla sentir lo más cómoda posible en esa caótica situación. Él era racional, y lo que había pasado lo descolocó completamente. ¿Cómo explicar una cosa así? <<El universo es un infinito misterio y quién diría que fenómenos así podían alcanzar este diminuto mundo y modificar tan drásticamente la vida de la miserable raza humana. >>
   Lo desconocido le causa miedo. En realidad, si para él es desconocido le provoca una curiosidad difícil de controlar. Todo lo que tiene que hacer es moverse para conocer todo aquello que no conoce. Pero en este caso era demasiado. Escapaba a su razón y a su lógica que por tantos años le dio seguridad. Estaba vulnerable, a punto de dejarse alcanzar por la locura, el llanto indiscriminado, la violencia contra sí mismo y contra lo que encontrase a su alrededor. Pero estaba ella, que era más vulnerable que él, y que sin miedo mostraba su temor a lo ocurrido. Y por eso, él debía hacerla sentir a salvo, al menos de él mismo y de su potencial pérdida de la cordura y la humanidad.
   Él sabía eso, pensaba en esa posibilidad perversa de dejarse llevar, de pensar que la vida estaba perdida y que como todo bárbaro en medio de un lugar desconocido, solo junto a ella, podía cometer la salvajada de pensar solamente en su placer, aprovecharse lo más que pudiera, y luego acabar con ambas miserables vidas. Sabía que ella pensaba en esa posibilidad también, y que eso la asustaba más que el caótico fenómeno que los arrastró a ese lugar donde yacían solos los dos. Por eso, él media cada uno de sus movimientos y acciones, porque la mínima muestra de extrañeza la hacía desconfiar y sospechar cualquier terrible futuro. Y sus ojos reflejaban un temor entristecedor que lo penaba por creer que fueron sus acciones quienes causaban tal calamitosa sensación.
   Lo último que él recordaba antes de que la fría agua salada le mojara los pies, es que se tiró a descansar aún con su ropa porque el cansancio de la jornada laboral le dio la suficiente pereza como para no cambiarse. Recordaba que llegó cansado del trabajo, aunque con más hambre que sueño, y que cocinó unas pizzas en soledad, ya que si bien estaba cansado no tardaría mucho puesto que se encontraba solo y con dos pizzas sería más que suficiente. Se tiró en el sillón a mirar otro capítulo de la serie de turno, y luego de unas cuantas medidas de Jacks Daniel’s, quedó noqueado en una mezcla entre alcohol y somnolencia. Recordaba que tomó un encendedor, pero que al abrir su caja de habanos ya no le quedaba ni uno. Quedó frustrado y dedicó varios minutos a pensar que marca sería la de los próximos que compraría. No recordaba ni como terminó el capítulo que estaba mirando. Tiene vagos recuerdos de que John en un acto de violencia golpeó hasta dejar tirado en el piso a uno de los otros, y exigía con fervor conocer a Jacob para terminar con sus dudas sobre el infierno en el que estaban viviendo (no tanto para él, sino para el resto de sus compañeros, él estaba mejor que en su anterior vida y sólo quería respuestas por curiosidad). El jefe lo llevó a ver a Jacob, en un camino en la jungla que duró tres días. Pero al llegar a la cabaña sorprendentemente lo único que encontró fue una silla vacía, y al jefe fingir que hablaba con alguien. John luego de llamarlo loco, y de irse por hacerle perder su tiempo escuchó un susurro que le heló la caliente sangre que tenía en esos momentos: Ayúdame…

   Se despertó por lo húmedo de sus pies, y el miedo a lo desconocido y a no comprender ni poder racionalizar lo que sucedía lo poseyó por cada extremidad temblante.

   Lo último que ella recordaba era que la almohada humedecida pos sus lágrimas le habían comenzado a paspar la cara por el frio que hacía. No podía creer lo que ocurría y sólo deseaba estar en otro lugar. Recordaba los gritos de su madre llamándola a cenar a los que ella no respondió a pesar de que cocinaría lo que a ella más le gustaba. No recuerda si su madre entró a buscarla, o si captó el mensaje del silencio. Recordaba que estuvo a punto de contestar por miedo a que su madre entrara y la viera en ese estado, pero recordó que había pensado que lo mejor era taparse por completo y fingir que dormía. Recordó cada caótico pensamiento en esos momentos solitarios. Los gritos y peleas de sus padres, sus amigas y las charlas de chicos donde casi no participaba, la mudanza, como a veces tiene que mentir, las mentiras a su padres y de sus padres, la lluvia que hacia llorar las chapas de su casa, las semejanzas entre la lluvia y sus lágrimas, el frío en sus extremidades, su celular sin carga a punto de apagarse, las ganas de dormir, soñar y desaparecer como Alicia, sus libros, aquel que vio en vidriera y comprará cuando pueda, como no puede hablar con muchos de sus lecturas, ni de sus escritos. Sus hojas en el escritorio, historias sin final, poemas en verso libre, las poesías que leyó, como su profesor le comentó que los relatos nacieron orales y en verso porque eso facilitaba la memorización. Pensó en su profesor de literatura, en los demás profesores, en la escuela, en la nueva a la que tendrá que ir, lo triste que es cambiar de grupo, el viaje de egresados al que no va a ir, al que no quiere ir. Y por último pensó en lo relativo del tiempo y la vida…




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