Tu cabello negro como la noche y tus ojo marrones castaños como la miel.
En un breve lapso te pregunto si volverás hacia a mí.
Te pregunto, por qué te fuiste sin avisar?
Es un largo camino este tren de la vida, para que te pierdas de tal manera que me lástima por dentro de mí corazón.
Es un largo camino el haberte perdido.
Y en unas lágrimas tempranamente. Ruego porque vuelvas hacía mí otra vez.
Y te llamarás para siempre el amor de mi vida. Él poco hombre; humilde y bueno que habré conocido alguna vez.