"Cuando las cosas se pongan difíciles, detente un momento mira hacia atrás y fíjate en los recuerdos que te hicieron más feliz aquellos tiempos."
Jueves 30 de julio del 2026 - Presente
Sofía salió arreglada, con energías al trabajo, salió de se departamento y estaba esperando el metropolitano en la parada, pasaban los segundos, los minutos, una hora y no llegaba el metropolitano indicado, ella se desespero porque llegaría tarde si seguía esperando el metropolitano indicado, en eso se le ocurrió una idea no tan buena pero había que intentarlo. Cogio el metropolitano n°132, se bajó en una parada que no estaba exactamente cerca de su trabajo, así que tuvo que caminar un buen tiempo, mientras ella caminaba se hacian las 7:30, tenía mucho calor, los mosquitos le picaban las piernas y estaba cansada de caminar por media hora, finalmente se hicieron las 8:00, luego las 8:30, camino unos minutos más, vio una parada y decidió esperar hasta que apareció el metropolitano indicado, se subió, pero ya iba tarde, cuando llegó a la entrada del hospital, trato de disimular su entrada tardía pasando de largo por la oficina de la dueña pero la descubrieron.
—¡Señorita Decatur Silverwood que son estas horas de llegar! ¡Sabe que la hora de entrada es a las 8:00, son las 8:55! ¡Que sucedio!—Muy enfadada me reprende y alza la voz llamando la atención de los demás.
—Quiero explicaciones. ¡No mejor no! Sabe que es lo mejor, es que usted ya no trabaje más aquí. Esta despedida señorita Sofía Evangeline Decatur Silverwood, recoja sus cosas de su oficina y se retira del hospital.—
Sofía queda estupefacta, sin decir una palabra, entra en shock total porque es la primera vez que llega tarde y la despidieron, luego de haber pasado por tantos altibajos este día, la despidieron como si nada. Ella rechazo tantas oportunidades por este trabajo, para que al final terminaran despedida.
Sofía camino a su oficina con la poca dignidad que tenía, ya que sentía las miradas de todas las personas a su alrededor, pacientes, enfermeras, doctores, escuchaba los rumores, las risas, las críticas pero igualmente camino hasta que llegó a su oficina, saco lo poco que tenía en ese sitio, ya que lo demás lo tenía en su departamento, guardo lo último que le quedaba y se dispuso a retirarse del lugar, algunas enfermeras se reían a sus espaldas, sus colegas doctores algunos apenas, otros indiferentes, otras doctoras se unían a las críticas junto con las burlas que no faltaban, afuera del hospital tome un taxi con el poco dinero que tenía y me fui a mi departamento, lo único que quería ahora era descansar de todo lo que había sucedido, llegué a mi departamento, le pagué al taxista, me baje del auto, camine hacia el ascensor de mi edificio ya que vivo en el séptimo, cuando llegó a mi piso, observó a la dueña del departamento en mi puerta.
Ella me dice tranquilamente inquietante que le pague la renta ahora o sino tendrá que desalojarme del departamento, yo simplemente pienso que es lo último que me faltaba para completar mi día de noticias impartactantes.
—Niña pagame o desaloja ahora.—
—Señora Albarán en estos momentos no tengo suficiente dinero para pagarle la renta, puede darme algo más de tiempo para pagarle, porfavor—, ruego para que diga que si. Pero ella no parece ceder.
—No niña, ya te di tiempo suficiente, así que desaloja ahora mismo, no tengo paciencia con estúpidas excusas, berrinches de niña malcriada.—
—Señora Albarán son las 10:30 de la noche, donde voy a dormir, no puede desalojarme ahora, podría ser mañana, pero por hoy déjeme quedarme, porfavor.—
—Ya te dije que no, entiende, no quiero escuchar más, te doy 1 hora para sacar tus maletas de aquí, así que apúrate—, luego se fue al primer piso, así sin más dejándome sola.
Sujete mi teléfono y le marqué a mi mejor amiga Camilla Lauren Peralta Maxwell. Respondió y me escuchó.
En la llamada:
—Mi Bonnieeee que paso?—
—Tuli— sollozando como una niña.—
—Que fue lo que sucedió, quien te hizo llorar?—, la dulce voz de mi Tuli se transformó a una sería y fría.
—Me despidieron del trabajo y ahora me desalojaron, que hago, tan mala suerte tengo—, digo intentando no llorar más pero el hilito de voz me delata.
—Estoy en camino, saca todas tus cosas de ese lugar de mierda,— la impotencia, la rabia que mi mejor amiga tenía en estos momentos se sentía incluso através del teléfono.
—Voy a hacer que paguen por lo que te han hecho este par de brujas, que no se conocen pero igualmente si se llegarán a conocer pobre de los que tratan con ese par. Pero tu tranquila Bonnie, que esto no se queda así.—
Camilla colgó el teléfono, empecé a empacar mis cosas que no eran demasiadas, cuando acabe me dirijo al ascensor con todas mis cosas, deje la llave a la dueña que me miro como basura, luego espere afuera del departamento y para colmo empezó a llover, sin paraguas me refugie en un árbol que estaba afuera del departamento pero igualmente no me salvaba, así que solo espere a mi mejor amiga, cuando la vi salir del auto sonreí con lágrimas en los ojos, llevaba meses sin verla, la extrañaba demasiado, así que ella salió con un paraguas, vestia elegante, glamurosa, imponente, ella sin duda si estuvieramos en una historia de fantasía de hombres lobos ella sería una Alfa, camino segura hacia mi, me puso el paraguas en mi cabeza y me abrazó fuertemente, ni bien sentí el impacto de su abrazo me derrumbe a llorar como la llorona, ella solo me consolo como siempre lo hacía de niñas.
—Bonnie tú tranquila, yo resuelvo, no hay porque llorar Bonnie.—
—Tuli me sentí tan inofensiva e impotente todo el día—, murmure sollozando entre sus brazos, camilla me hizo un gesto con la cabeza en dirección al auto, se refería a que entremos para no mojarnos más.