Maestro Eleuterio todos lo conocían como Tello. Era un maestro muy alto tan alto como el profesor Jirafales, un poquito encorvado, pero en este caso este maestro usaba lentes en la escuela nada más había dos maestros él y el otro que se llamaba Víctor. Pero los maestros hombres nada más daban a los últimos grados quinto y sexto en este caso pues le tocó a este maestro darme clase.
Cada año había siempre nuevos alumnos pero no lo recuerdo del todo en quinto año sí me acuerdo que hubo alumnos nuevos compañeros nuevos.
En este año entró una prima de una compañera, fue la primera vez que yo vi a una niña que llevaba el uniforme de los niños con esto me refiero a que ella literal se vestía como niño pantalón, cabello muy corto su forma de caminar la forma en que hablaba. Su nombre era Paulina y era una niña gorda, alta, muy desarrollada, a esto me refiero, como ella era una niña sus pechos ya estaban prominentes además ella era mayor cuando estábamos en quinto grado la mayoría teníamos 10 años ella creo tenía 12 o 13 años era mucho mayor que todos. Lo que me acuerdo que nos contaba Emma así se llamaba su prima, Paulina retomó sus estudios porque creo había dejado de estudiar, los papás Paulina fueron a hablar con el director para que le diera la oportunidad de seguir estudiando y el director le dijo que sí entonces Paulina entró a nuestro grupo. En aquel tiempo era muy raro ver a una niña vestida de niño entonces muchas de mis compañeras le tenían desconfianza porque ella a veces las abrazaba y a ellas no les gustaba, murmuraban de ella y también trataban de no lidiar tanto con Paulina porque no les daba confianza. Entre esos murmuros que se escuchaban de esta muchacha, porque sí Paulina ya era adolescente, se decía que estaba enamorada de algunas del salón. Nunca se comprobó nada porque en realidad nunca se le declaro a nadie, nunca de su boca salió el nombre de alguna niña que le gustara en eso fue muy reservada. Ella sí sentía que era un niño, un día se peleó con un compañero, Raúl se llamaba y el le ganó porque ella no tenía la fuerza de un hombre. Yo siento que aunque ella tenía el cuerpo corpulento era alta, gordita se puso al tú por tú con Raúl y se pelearon en medio del salón de clases. Eran golpes a puños cerrados tanto ella como él se daban con todo. Pero al final Raúl la sometió y le ganó. El maestro Tello nunca se enteró de la pelea porque ese día hubo una junta en la dirección, nadie dijo ni comentó nada.
Saben también mi mamá iba a la casa de la mamá de Raúl porque mi mamá estudió enfermería entonces ella sabía aplicar inyecciones y la gente la contrataba para que las inyectara a domicilio. En una de esas pues la acompañé y cuando entré a la casa reconocí a Raúl que él fue mi compañero en quinto y sexto grado.
También en este año me enamoré de un nuevo alumno como les digo cada año había alumnos nuevos, en este año entró también un niño que se llamaba Ludín Mizraín Núñez Becerra, así se llamaba, la verdad estaba muy guapo era muy chaparrito más chaparrito que yo tenía la piel blanca tenía unos ojos claros nomás no recuerdo si los tenía de color o los tenía café claro era muy guapo, diario iba muy bien vestido a la escuela. Tenía una hermanita pero no recuerdo cuántos años menor que él era. Hace algún tiempo lo vi aquí en la comunidad donde yo vivo ahora, él también me vio pero no sé si me recuerde. Sigue igual de guapo.
En este año también tuve una muy buena amiga, su nombre era Adriana ella empezó con nosotros en tercer año fue una de las reprobadas pero hasta el quinto año fue que empezamos a ser amigas. Era chaparrita, tez clara, pelo negro y busto grande. Ella tenía una enfermedad que la hizo acreedora a apodos, uno de ellos era la moco, ya se imaginarán por qué, ella tenía sinusitis entonces siempre tenía escurrimiento nasal, le salia moco muy verde y espeso no sé por qué sus papás nunca le llevaron al doctor para que le atendieran esa enfermedad. Así estuvo hasta el sexto año siempre escuchaba cuando sorbia el moco, siempre llevaba rollo, se sonaba pero nunca vi que tomara alguna pastilla algún jarabe, nada. Por esa condición algunos compañeros la llamaban la moco.
En este año tuve más conversaciones con más compañeras que no eran mis amigas del todo pero sí platicábamos, me acuerdo de Elidia que también fue una de las reprobadas de tercer año, Emma, Alejandra, Yesenia, Isabel, Esther, puede que algunas más pero no recuerdo sus nombres. Pero con la que yo me juntaba era con Adriana la verdad fue muy buena amiga conmigo.
Yo como alumna fui un asco la verdad, sinceramente no le echaba ganas yo salí con un promedio de, ya se los contaré en el siguiente capítulo, no me gustaba estudiar no le echaba ganas, en los años anteriores mis calificaciones fueron menores de ocho. Cuando me dejaban tarea si la hacía pero en realidad no la comprendía y luego cuando mi papá me ayudaba en mi casa me pegaba porque no sabía lo que tenía que escribir o lo que tenía que hacer y fue muy frustrante eso.
En calificaciones fui terrible.
Haciendo amistades era buena. Me di cuenta que era muy sociable y me gustaba hacer amistades.
También en quinto fue cuando empecé a decir mi primera grosería. Fue pendeja, mis amigas eran puras mujeres así es que esa palabra siempre salía de mi. Cómo mi mamá no estaba en la escuela la decía con fluides, ya estando en la casa no decía ninguna grosería.
En el salón de clases había un grupito de niñas, las cuales se podría decir que eran las populares. Con las que nadie se metia. Siempre juntas. Jamás fui de un grupo popular. En todo caso entraba en el de las burras por qué Adriana al igual que yo teníamos muy bajas calificaciones.
Les voy a contar algo que estoy recordando ahora, a veces el maestro Tello se iba a la dirección porque había junta de maestros y normalmente nos dejaban solos, en esos lapsos de tiempo aprovechábamos para platicar y hacer desorden, en uno de esos desórdenes, dos compañeros empezaron a discutir y después se empezaron a pelear, recuerdo el nombre de uno, Ricardo, sí el mismo que me gustaba en tercer año, el otro compañero fue Raúl. Tan enojados que estaban que se les olvidaba que había más alumnos en el salón, mis compañeros corrian de un lado a otro, evitando que estos dos los golpearan. En una de esas se separaron, los dos estaban rojos del coraje que tenían y de los golpes que se daban, Ricardo sacó una navaja y empezó a atacar al otro compañero entonces todos nos asustamos, un compañero le ofreció una navaja más grande a Raúl, cuando Ricardo vio que la navaja era mucho más grande, terminó la pelea diciendo. -Ahí muere.