Pasión Oscura

CAPÍTULO 1 La Isla de las Sombras

El barco avanzaba entre olas oscuras mientras el cielo gris parecía fundirse con el océano.

Sentada junto a la ventana empañada, Denisse observaba el horizonte sin verlo realmente.

Su mente seguía atrapada en el pasado.

En las promesas rotas.

En las mentiras.

En aquel matrimonio que había consumido años de su vida para terminar convertido en un montón de papeles firmados ante un juez.

A veces todavía le costaba creer que todo hubiera acabado.

Que la mujer enamorada que alguna vez había sido ya no existiera.

El reflejo en el cristal le devolvió la imagen de una versión diferente de sí misma.

Más fuerte.

Más fría.

Más desconfiada.

O al menos eso intentaba aparentar.

Porque la verdad era mucho menos valiente.

La verdad era que seguía sintiendo miedo.

Miedo al futuro.

Miedo a equivocarse otra vez.

Miedo a descubrir que ya era demasiado tarde para empezar de nuevo.

El rugido de una ola golpeando el casco la sacó de sus pensamientos.

El capitán apareció unos segundos después.

—Llegaremos en menos de una hora.

Denisse asintió.

—Gracias.

El hombre observó el horizonte.

—No mucha gente acepta trabajar en la Isla Blackwood.

Aquella fue la primera vez que escuchó ese nombre.

—¿Por qué?

El capitán dudó.

—Digamos que los Parker prefieren la privacidad.

Denisse levantó una ceja.

—¿Tan ricos son?

El hombre soltó una pequeña risa.

—El dinero es lo menos interesante de esa familia.

Aquella respuesta despertó una incómoda curiosidad.

—¿Qué quiere decir?

El capitán volvió la vista al mar.

—Nada que deba preocuparle.

Mentía.

Ella lo supo inmediatamente.

Pero antes de que pudiera insistir, el hombre ya se había marchado.

Denisse volvió a mirar por la ventana.

Y entonces la vio.

La isla emergía entre la niebla como una criatura dormida.

Inmensa.

Salvaje.

Misteriosa.

Los acantilados se elevaban decenas de metros sobre el mar.

Bosques oscuros cubrían gran parte del territorio.

Y en el centro de todo se distinguía una enorme mansión de piedra construida sobre una colina.

Parecía observar el océano.

Como un centinela.

Como si llevara décadas esperando algo.

O a alguien.

Un escalofrío recorrió la espalda de Denisse.

Era hermoso.

Y extrañamente inquietante.

Media hora después, el barco atracó en un pequeño muelle privado.

Un automóvil negro ya la esperaba.

El conductor tomó su equipaje sin decir una palabra.

El silencio continuó durante todo el trayecto.

La carretera atravesaba enormes extensiones de bosque.

Árboles gigantes.

Senderos ocultos.

Sombras moviéndose entre la niebla.

Todo parecía sacado de una película.

Mientras avanzaban, Denisse notó algo extraño.

No había turistas.

Ni hoteles.

Ni comercios.

Nada.

La isla parecía pertenecer únicamente a una familia.

Los Parker.

Y cuanto más pensaba en ello, más incómoda se sentía.

Finalmente la mansión apareció ante sus ojos.

Era mucho más impresionante de cerca.

Grandes ventanales.

Columnas antiguas.

Jardines perfectamente cuidados.

Y una arquitectura tan majestuosa que parecía imposible que existiera en medio de una isla perdida.

El automóvil se detuvo.

El conductor abrió la puerta.

—Bienvenida.

Denisse descendió lentamente.

El viento agitó su cabello.

Y por alguna razón tuvo la sensación de que acababa de cruzar un límite invisible.

Como si estuviera entrando en otro mundo.

Uno del que quizá no sería fácil salir.

La mujer que la recibió se presentó como Eleanor.

Era elegante.

Distante.

Y demasiado observadora.

—El señor Parker llegará esta noche.

Denisse frunció el ceño.

—¿No está aquí?

—Ha estado fuera por asuntos familiares.

Aquella respuesta parecía cuidadosamente ensayada.

Eleanor comenzó a guiarla por la mansión.

Los pasillos parecían interminables.

Las obras de arte cubrían las paredes.

Las fotografías familiares aparecían por todas partes.

Sin embargo, algo llamó inmediatamente su atención.

En ninguna fotografía aparecía una mujer joven.

Solo hombres.

Generaciones enteras de hombres.

Como si las mujeres hubieran sido borradas de la historia familiar.

Extraño.

Muy extraño.

—¿Quién vive aquí exactamente? —preguntó.

Eleanor mantuvo la vista al frente.

—Los miembros de la familia Parker vienen y van.

—¿Y Owen Parker?

Por primera vez la mujer vaciló.

Apenas un segundo.

Pero Denisse lo notó.

—Él es quien toma todas las decisiones.

Aquella respuesta no explicaba nada.

Y al mismo tiempo parecía explicarlo todo.

La tarde transcurrió entre documentos, explicaciones y recorridos por la propiedad.

Denisse intentó concentrarse en su trabajo.

Sin éxito.

Había algo en aquel lugar que no terminaba de encajar.

Una tensión invisible.

Una energía extraña.

Como si todos ocultaran algo.

Al caer la noche decidió salir a caminar.

Necesitaba aire.

Necesitaba despejar la mente.

Los jardines estaban iluminados por pequeñas luces doradas.

El océano rugía a lo lejos.

La luna brillaba sobre los acantilados.

Por primera vez en semanas comenzó a relajarse.

Hasta que escuchó una voz.

—No deberías estar aquí sola.

El sonido la hizo girar inmediatamente.

Y entonces lo vio.

Un hombre alto emergía desde la oscuridad.

Vestía completamente de negro.

Sus facciones parecían esculpidas en piedra.

Cabello oscuro.

Mandíbula firme.

Mirada intensa.

Demasiado intensa.




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