PasiÓn Sin LÍmites

CAPITULO 11

Cap 11

EL CUERPO DELATA

La tarde se apagaba lentamente. Diego volvió a casa más temprano de lo habitual. No avisó. No pensó demasiado. Solo volvió. El cansancio de dos noches ausente pesaba en su cuerpo, aunque intentaba ocultarlo tras un gesto ensayado. Luciana ya estaba en la habitación. La luz tenue marcaba sombras en las paredes. El silencio era espeso, casi expectante. Diego se metió en la ducha. Dejó que el agua cayera más de lo necesario. No era cansancio… era ruido interno. Quizás, inconscientemente, quería que el tiempo pasara, que Luciana se durmiera, que todo quedara suspendido. La cortina se corrió. —Amor… te estoy esperando. Diego giró apenas. —Ya salgo. Luciana no respondió. Extendió la mano, cerró el grifo. El agua seguía corriendo por su cuerpo mientras lo guiaba hasta la cama. Diego se dejó caer, pesado, sin iniciativa. Luciana permaneció de pie unos segundos, observándolo. Él no la miraba: la admiraba en silencio, como si fuese una obra de arte. Ella, en cambio, lo leía como un libro abierto. Cada gesto, cada ausencia, cada pausa, era un registro. Lo extrañaba, y por eso tomó la iniciativa. Condujo la acción sin saber conducir. Diego no resistió. Se dejó llevar. Pero esa disposición no era entrega: era la sombra de lo que había descubierto con Ana. Luciana lo entendió sin palabras. El cuerpo hablaba, y ella escuchaba.

El momento ocurrió. Y terminó. Quedaron abrazados, como si todo estuviera en su lugar. Pero no lo estaba. Luciana lo miró en la oscuridad. Su respiración buscaba respuestas que no llegaban. Diego permanecía inmóvil, mirando el techo. El silencio era más largo que cualquier diálogo. Luciana apagó la luz. Diego quedó mirando la nada. Su cuerpo había hablado más que sus palabras. Y por primera vez en mucho tiempo… no tuvo una respuesta.




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