PasiÓn Sin LÍmites

CAPITULO 13

CAP 13:

Riesgos sin límites

5 a.m. Ana abandona su departamento.

Un Uber la espera en la vereda.

—Buen día, estación terminal por favor —dice Ana.

El viaje transcurre en silencio.

En pocos minutos llega a destino.

Ingresa al hall central de la terminal El eco de sus pasos invadió el hall, Ana se detiene abre su bolso extrae su pasaje y se dirige hacia la plataforma.

Sube a la formación que parte hacia Budapest. El viaje comienza Solo ella conoce el destino sentada junto a la ventana vislumbra el paisaje majestuoso de montañas nevadas y Valles fértiles.

Ana apenas lo mira: su mente está en otra parte. Un hombre con sobretodo y anteojos oscuros se detiene frente a ella.

—Buen día, Ana.

—Buen día, tome asiento

—responde con frialdad.

—Con gusto.

Hemos recibido los archivos. Ha hecho un trabajo destacado.

—Solo cumplí con mi deber.

—De eso no hay duda

—dice el jefe, con tono firme—.

—En la agencia hemos decidido seguir con la investigación sobre el agente DG.

Ana lo interrumpe: —No estoy de acuerdo. El riesgo de ser descubierta es cada vez mayor. El jefe la observa con calma calculada.

—Usted está al servicio de esta institución. Fue formada para llevar adelante situaciones como esta. Necesitamos imperiosamente que continúe.

Ana aprieta el boleto entre sus dedos. Su voz tiembla.

—Evaluando el riesgo… me niego a seguir adelante. El jefe arquea una ceja.

—¿El riesgo? Usted fue entrenada para esto. No es el riesgo lo que la detiene.

Ana desvía la mirada hacia la ventanilla.

El paisaje se vuelve borroso.

En su interior sabe que ha cruzado un límite: el que se había jurado no sobrepasar con Diego. La atracción se transformó en algo más profundo, y ahora cada paso que dé contra él es una traición.

El jefe se inclina, con tono cortante: —La decisión no es suya. El plan sigue adelante. Se pone de pie, ajusta el sobretodo y se despide.

—Espero novedades.

—Hasta luego.

Ana no responde.

Lo observa con descontento, pero también con un dolor que no puede confesar.

En su silencio se revela la verdad: no es el temor lo que la frena, sino los sentimientos que florecieron.

Ella y Diego cayeron en las redes del amor, aunque ninguno de los dos se lo permita demostrar.Al día siguiente, Ana regresa a la oficina.

Su rostro muestra la frialdad profesional que todos esperan, pero en su interior late el secreto que la consume.




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