CAP 14
OBSESIÓN
Ana permanecía en su oficina, intentando recuperar la calma después de un día cargado de evasivas y miradas inquisitivas.
El murmullo de la agencia se había disipado, y todo parecía volver a la normalidad.
Diego, por su parte, había salido rumbo a su casa, convencido de que lo más conveniente era mantener la distancia.
Sin embargo, mientras caminaba por la calle, un pensamiento lo detuvo.
El recuerdo de Ana, su voz, la forma en que lo había mirado al responder con frialdad, despertaba en él un deseo imposible de ignorar.
Se detuvo, respiró hondo y, casi sin darse cuenta, volvió sobre sus pasos.
El ascensor lo llevó al tercer piso.
El corazón le latía con fuerza.
Al abrirse las puertas...
la vio.
Ana, aún en su oficina, sorprendida por su regreso.
Sus ojos se encontraron, y en ese instante lo que parecía un conflicto se transformó, en el motivo, la escusa para poder entender lo que a ellos los une, fue como poner más leña para el fuego.
—Ana
dijo Diego, con voz firme pero cargada de emoción.
—No podía irme así.
Ella Lo miró con sus insinuantes ojos negros, y fusionó esa mirada con un gesto, no hizo falta ni una palabra.
Había esperado ese gesto, había deseado que él volviera.
Y él volvió.
—Dame un segundo.
Dijo Ana.
—Te espero abajo.
dijo Diego.
Ana tomó su abrigo su cartera y se dirigió hacia la salida.
Diego ya había salido, ella siguió sus huellas que la conducía hacia el mismo destino.
El trayecto hasta el departamento fue breve, pero cada paso estaba cargado de tensión contenida.
Al llegar, Diego abrió la puerta y ella entró.
Dejó su cartera y abrigo en cualquier parte abrió sus brazos y se dejó caer sobre la cama.
Diego se posó sobre ella dando rienda sueltas a la pasión.
Lo que había comenzado como un día de preocupación y evasivas se convirtió en un encuentro marcado por la pasión, la obsesión y el pecado.
En ese instante, ambos comprendieron que habían cruzado un límite del que ya no habría retorno.
La atracción que intentaban negar se transformó en fuego, y el fuego los consumió sin resquemor.