CAP 21
EL PLAN
El director se dirigió a la oficina de Diego sin anunciarse. La puerta se abrió de golpe. El sonido seco lo devolvió a la realidad. —¿Lo sorprendí? Diego levantó la vista. —No. Estaba ultimando detalles. El director avanzó unos pasos. —¿Ya tenemos resultados? —Sí. Pausa. —Las sospechas quedaron confirmadas. Hay una doble identidad. El director asintió, sin mostrar sorpresa. —Buen trabajo. Diego no respondió de inmediato. —Aún no está finalizado. El director lo miró con atención. —¿Qué falta? —Necesito una evidencia física. El silencio se volvió más denso. —Es fundamental para respaldar el informe. El director cruzó los brazos. —¿Cómo piensa obtenerla? Diego sostuvo la mirada. —Estoy elaborando un plan. Respiró. —Tiene que ser preciso. No hay margen de error. El director asintió lentamente. —Me parece correcto. Pausa. —No hay lugar para fallas. Se giró hacia la puerta. —Si surge alguna novedad, notifíqueme. —Así será. La puerta se cerró. El silencio volvió. Pero no era el mismo. Diego quedó inmóvil. No era duda. Era presión. Y en ese instante, tomó una decisión. Marcó el número. —Hola, Mari. —Qué sorpresa… —Necesito ayuda. —Te doy las dos manos. Diego esbozó una leve sonrisa. —Con una alcanza. —Subí a mi despacho. —Ya voy. Mari llegó con paso firme. —Decime. Diego no dudó. —Ana tiene doble identidad. Silencio. —Vi un archivo. Mari lo observó. —¿Te estaba investigando? —Sí. Pausa. —Y obtuvo información clasificada. —¿Y cómo lo permitiste? Diego bajó la mirada apenas. —Fue un error. Respiró. —Estaba abrumado. Mari no insistió. —¿Qué necesitás? —Ese archivo. —¿El original? —O una copia. Pausa. —Pero necesito acceder. Mari se inclinó apenas. —¿Querés que la distraiga? —Exacto. Silencio. Corto. Decisivo. —Contá conmigo. —Gracias. Mari sonrió. —Para eso estamos. —O para darte las dos manos. Diego soltó una risa breve. Necesaria. —Me viene bien. Cuando se quedó solo, el aire cambió. El plan estaba en marcha. Pero no todo estaba bajo control. Y eso… Lo sabía.