Pasiones Prohibidas #1

Capítulo 44

Capítulo 44.

Un mes después…

Narrador anónimo:

Afuera, la ciudad empezaba a quedarse en calma, mientras la luz de la sala apenas ilumina el contorno del sofá. Brady está sentado, con la espalda apoyada en los cojines y los brazos descansando sobre las rodillas. A su lado, Randy se ha acomodado como puede, con las piernas encogidas y los ojos brillando así como su sonrisa. Tiene el pelo todavía húmedo del baño y las mejillas sonrosadas por el jabón, pero le ha prometido a sus padres dejarse secar el cabello antes de ir a dormir para no enfermarse luego.

—Papá —dice, moviéndose un poco para mirarlo bien—, ¡ahora vas a ver cuando yo era más chiquitico!

Brady no puede evitar sonreír ante el entusiasmo del niño. Pero también por la naturalidad con la que se expresa. Esa palabra todavía le da vueltas en el pecho cada vez que la escucha. Antes, que no tenía la confirmación oficial, le provocaba un sin fin de emociones encontradas, ni inmaginar ahora que es más que real.

Ha pasado un mes desde entonces, desde que celebraron la victoria del juicio contra los antagonistas y se dieron una segunda oportunidad de ser una familia. Después de aquel día, vinieron cambios para todos.

Mónica recuperó su nombre real en el ámbito legal y personal, dejando atrás para siempre a Domenica Puentes, y Brady inició los trámites para que Randy llevara su apellido. También hablaron de casarse, no como una urgencia ni como una promesa pendiente, sino como algo bonito que les gustaría compartir en el futuro. Una boda sencilla, íntima, que quedaría grabada en sus recuerdos como un símbolo de todo lo que habían superado juntos. Pero sabían que una ceremonia no definiría el amor tan inmenso que se tenían. Así que decidieron tomarlo con calma, dejarlo fluir.

Dentro de sus planes estaba la mudanza hacia Pedregalejo, un barrio de Málaga. Solo les faltaba horas para el traslado hacia la nueva casa, el cual sólo Brady conocía ya que lo compró hace siete años con la intención de vivir allí con Mónica, pero nunca lo habitó por todo lo que sucedió. Sería una sorpresa para ella cuando viera aquella propiedad con una preciosa vista frente al mar y un amplio terreno en el cual Brady ejecutó un proyecto demasiado personal en silencio, en un rincón apartado, rodeado de árboles y flores de jardín. Cuando el pelinegro escuchó atentamente el deseo de su mujer una noche, pidió su consentimiento para ayudarla a cumplirlo y, al obtenerlo, puso en marcha la construcción de un pequeño Columbario Familiar. Tardaría alrededor de unos quince días en estar listo y completar el traslado internacional de las cenizas, pero le bastaría con ver la reacción de su mujer cuando viera la estructura de mármol blanco de Macael en su fase final de construcción.

Randy, por su parte, siguió con sus sesiones semanales con la psicóloga. Porque era bueno para él tener un espacio donde seguir procesando los cambios. La psicóloga le caía muy bien, y el niño iba contento cada semana, viéndolo como parte de su nueva rutina. La mudanza no interrumpiría su proceso; simplemente se adaptarían a las videollamadas por un tiempo. La idea era que, una vez establecidos frente al mar, Randy pudiera elegir un nuevo guía infantil en Málaga para seguir cultivando su inteligencia emocional.

En lo profesional, Brady dio un paso importante: renunció al bufete Romanov con planes de abrir su propio despacho en Málaga, asociándose con otra firma que creyó en él. Aún faltaban algunos pendientes, pero no tardarían en abrir.

Mónica, por su parte, siguió siendo presidenta general de AkaLure Cosmetics, la empresa que fundó con Wakanda años atrás. Wakanda le había cedido la presidencia general poco después del juicio. Pero no iba a estar cinco horas de viaje de Madrid a Málaga cada dos días. Por eso contrató a un gerente de confianza para que manejara la sede principal en su ausencia. Él se encargaría del día a día, mientras Mónica supervisaría todo a distancia y viajaría una o dos veces al mes para revisar personalmente cómo iba todo. Además, estaban construyendo una nueva sede en Málaga y otra en Italia, cerca de donde viviría Wakanda. El negocio no solo no se detenía, sino que crecía y se expandía.

Wakanda y Thiago, por su parte, no pensaban irse de Italia a menos que fueran vacaciones, fechas señaladas y visitas esporádicas. Thiago abrió su propio bufete: Asociados Kasson, con Noah Jonshon —el tío de Tina— como inversor principal. Wakanda, mientras tanto, se sumergió de lleno en el mundo de la moda junto a Lyn —la madre de Tina, y hermana de Noah—. Juntas crearon una boutique de alta costura donde diseñaban, confeccionaban, exhibían y vendían sus propias creaciones. Un sueño que Wakanda había aplazado durante mucho tiempo y que por fin podía hacer realidad.

Angeline y Allie, por su parte, se fueron a vivir a Francia con los mellizos Franck. Un nuevo comienzo lejos del pasado. Y en cuanto a Holly, a pesar de estimar mucho a los padres de Randy y adorar a ese niño, prefirió quedarse en Madrid y conseguir otro trabajo.

Sarahí y Kay coincidieron en varias ocasiones durante aquel mes. Lo que empezó como un café entre conocidos se fue convirtiendo en algo más, aunque no duró mucho por los planes de ambos: se regresarían a sus pueblos para pasar página después de tanto. Pero, no contaron con que el pueblo del que hablan era el mismo, así que no fue difícil el reencuentro. Fue una casualidad muy bonita para ambos, ahora que intentan llevar una relación, siendo felices, sin aferrarse al recuerdo de un fantasma y una psicópata manipuladora.

Y como no podía ser de otra forma, nuestros protagonistas donaron parte de la indemnización del juicio a una fundación de apoyo a víctimas de violencia familiar. Un gesto pequeño comparado con todo el caos pasado, pero significativo.

En el presente, Randy gira la cabeza hacia el pasillo y llama impaciente a su madre, quien le dice que no hay prisa ya que tienen todo el tiempo del mundo. Brady sonríe al escucharla y dicha sonrisa se expande más cuando la ve ingresando a la sala con un álbum de fotos grande entre las manos. Tiene la portada gastada, las esquinas un poco dobladas por el uso, pero lo sostiene con cuidado, como si fuera un tesoro. Porque lo es, es su tesoro muy preciado.




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