Capítulo 45
Narrador Anónimo:
Los primeros invitados empezaron a llegar. Tina llegó de primera con su madre y Daren, anunciando que Wakanda y Thiago estaban por llegar porque tuvieron un pequeño retraso. Tina corrió hacia el jardín tras saludar a los padres de Randy y encontró al niño mirando el pastel de cumpleaños con mucha atención. La pelirroja sonrió y se detuvo en silencio, se acomodó la tiara de fantasía en su cabeza y alisó las arrugas inexistentes de su vestidito verde esmeralda con las manos. Luego lo llamó:
—¡Príncipe!
Randy se dio la vuelta con rapidez y sonrió al verla.
—¡Princesa!
Corrió hacia ella y se abrazaron con mucho entusiasmos y entre risitas se apartaron. Randy no dudó en tocar suavemente su tiara y decirle con una sonrisa que iba muy hermosa como una princesa.
—¡Te pareces a la princesa Mérida!
Tina le agradeció sonrojada y le entregó una cajita pequeña envuelta en papel de regalo azul con un lazo pequeño encima.
—¡Feliz cumpleaños!
Randy la abrió al instante, encontrándose en el interior una pulsera de hilo azul con las letras «BFF» grabada en una pequeña placa de metal.
—¡Me encanta, gracias! —dijo, poniéndosela al momento— ¿Tú tienes una?
—¡Sí! Son pulseras de la amistad —Tina le mostró la suya, una idéntica, pero con el hilo de color rojo—. Pero las nuestras son personalizadas. Observa.
Tina se quitó la suya y le mostró la parte contraria al grabado de «BFF», mostrándole las cuatro letras de su nombre plasmadas allí. Randy enseguida la imitó con el suyo y vio su nombre también.
—¡Genial!
Se rieron y chocaron las pulseras cuando se las volvieron a poner, como si hubieran sellado un pacto que ninguno de los dos sabía nombrar todavía.
—¿Quieres ver el gran patio que tiene mi nueva casa?
—¡Sí, por favor!
Los niños recorrieron el enorme patio de la propiedad, hablando entre ellos de futuros juegos en cada espacio que exploraban.
—¿Qué es eso? —señaló la niña con curiosidad la estructura de mármol blanco de Macael a punto de terminar.
—Es un Columbario Familiar —se sintió orgulloso por decirlo correctamente—. Es como un castillo del descanso para mis abuelos y mis tíos que se fueron al cielo. Como el templo donde Mushu hablaba con los fantasmas.
Randy respondió las mismas palabras que sus padres le dijeron para que pudiera entender, añadiendo su toque personal con la comparación, consiguiendo el mismo resultado con Tina.
—Che bello.
Randy la miró con confusión.
—¿Qué dijiste? —sacudió su cabeza— No entendí.
Tina soltó una risita y se disculpó, diciéndole que dijo «Que bonito» en italiano. Randy le preguntó si podría enseñarle ese idioma cuando ambos escucharon un silbido suave al otro lado de la valla de madera de álamo.
—¿Escuchaste eso?
Los niños se vieron confundidos y miraron hacia el jardín y la puerta trasera de la casa, notando que no había nadie.
Vuelve el silbido.
—¡Creo que es por allí!
Tina señaló el lugar y ambos se acercaron, pero retrocedieron asustados cuando una cabellera pelinegra se asomó por la valla.
—Hola… —murmuró la desconocida, con una sonrisa extraña en su semblante cargado de un maquillaje que escondía su verdadero aspecto.
—Randy… —Tina, asustada, se escondió detrás de él, tomándole la mano instintivamente.
Randy le dio un suave apretón a la mano de Tina, tratando de no verse asustado para defender a su princesa.
—¿Quién es usted? —interrogó el niño—¿Por qué se aparece así?
Mamá y papá le habían dicho siempre que no hablara con extraños, pero fue un impulso el responderle, sobre todo por verse fuerte frente a Tina Jonshon.
—Una amiga de tu padre —murmuró la desconocida—. Más que una amiga, en realidad.
—¿Y qué quiere? —Randy frunció el ceño— Usted no está invitada a mi cumpleaños porque no me conoce…. ¿Conoce a mi mamá?
—Por desgracia… —susurró con una mueca— Eres igual que tu padre, niño.
El niño se confundió aún más al oírlo. Retrocedió un par de pasos, obligando a Tina a hacer lo mismo, sintiendo algo extraño y desagradable con esa desconocida. Estaba a punto de marcharse con la pelirroja para llamar a sus padres, pero la mujer pasó un brazo sobre la valla y le ofreció una cajita.
—Feliz cumpleaños. —le dijo en un tono malicioso que el niño asoció con el de un villano de televisión.
Randy ni siquiera hizo el intento de agarrar lo que le ofrecía, solo le echó un vistazo y luego a ella.
—¡Randy!
La voz de Wakanda desde el interior de la casa, hizo que ellos miraran hacia allí por un momento. Porque al otro, que voltearon hacia la mujer, ella ya no estaba. Sin embargo, la cajita la había dejado caer hacia ellos antes de marcharse.
Randy la miró con dudas y soltó la mano de la niña para recogerla del césped.
—¿Qué es? —preguntó Tina, viéndolo sacudir la cajita, pero sin escuchar nada.
—Parece que no tiene nada adentro. —dijo Randy, extrañado.
Wakanda apareció en el jardín y los alertó de su presencia, con Thiago un poco más atrás. A Randy se le iluminó los ojos al ver su videojuego favorito en brazos de su tía.
—¡Tía Aka!
Corrió hacia Wakanda, quien le entregó la caja del videojuego a Thiago para recibir al niño con los brazos abiertos.
—¡Chiquito de tía! —exclamó al abrazarlo y lo alzó en el aire, llenándolo de besos que lo hicieron reír— ¡Feliz cumpleaños, cariño!
—¡Gracias, tía! —Miró a su tío y la caja que cargaba— ¿Es para mí, cierto?
Thiago asintió, terminando de acercarse y lo saludó revolviendo su cabello, un choque de puños y felicitándolo por su día especial. Wakanda y Thiago saludaron a la niña pelirroja cuando la notaron, pero fruncieron ligeramente el ceño al verla algo extraña y a Randy bajar su emoción un poco.
—¿Todo bien por aqui? —Preguntó Wakanda, sosteniendo todavía al niño— ¿Se han peleado?
—¡No! —exclamaron en conjunto los niños, horrorizados con la idea de pelearse— ¡Nunca, nunca!
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Editado: 16.04.2026