Pasiones Prohibidas

Capítulo 3

Capítulo 3:

Mónica Evans:

-¿Qué pasa? -Pregunta- ¿No vas a responder?

«No sé que carajo te voy a responder» Pienso pero no lo digo.

-Sí, es sólo que… -Río nerviosa-, bueno…

-¿Bueno…?

Soltaré lo primero que se me venga.

Piensa bien tus palabras, Mónica.

-Es que nunca pensé que a los chicos les gustaría leer y tener alguna aplicación de lectura/escritura en su celular, o sea, nunca vi a un chico lector -Hablé tan rápido que tuve que tomar agua para relajarme-. ¿Me comprendes?

Espero que me haya entendido.

Eso espero.

-Ten entiendo, tranquila. -Me dedica una sonrisa sincera.

¡Qué tierno!

¡Qué majo es!

-Que bueno porque la verdad no me entendí ni yo misma aunque si me entendí un poco, no tanto pero si que entendí aunque todo un trabalenguas fue -Mierda… acabo de enredarme- Lo siento, a veces no sé lo que digo.

-No te preocupes comprendo todo lo que dices. -Me da una mirada genuina y muy sincera… Tanto así que tengo maripositas en mi estómago y llegué a sonrojarme.

Parece que ha notado que estoy demasiado nerviosa porque ahora mismo en este instante… ¡Dylan Bakir me ha tomado la mano y ha depositado un tierno y cálido beso en esta por primera vez en mi puta vida!

¡Me voy a morir aquí mismo! Caracoles, creo que aún no supero el flechazo por él.

Aka tenía razón.

Debo confesar que es cierto.

Aún sostiene mi mano y yo sigo en shock.

-¿Todo bien? -Decide preguntar al verme que no hablo ni parpadeo ni nada… nada de nada- ¡Hey!

Parpadeo y le observo, y su cara muestra… ¿Preocupación? ¡¿Dylan Bakir está preocupado por mí?!

Me desmayo.

"Nos" querida conciencia, "nos".

Arráncale la ropa y hazlo tuyo aquí mismo en el avión.

Por más que quiera no puedo, estúpida. Y ya sabes que

Entonces queda pendiente en nuestra lista.

¿Tenemos una lista?

¡Dios mío! ¿Qué me pasa? ¿Por qué estoy siendo tan pervertida? ¡Te culpo conciencia!

-¿Mónica, estás bien? -Carraspeo y asiento desviando la mirada a otro lado para ocultar mi sonrojo. Suelta una risita que hace que mi mente piense en cosas prohibidas - ¿Cuál era el nombre del libro? -cambia de tema.

-Solo amigos -Creo que esa fue una respuesta muy seca-. Lo siento.

-¿Por qué? -Noto la confusión en su cara. Iba a responder pero mi amiga interrumpió.

-Chicos, os estoy escuchando -musita haciendo un gesto picarón- dejad de coquetear.

Saca unos chuches de sus atributos. Siempre hace lo mismo al viajar algún lado.

-No coqueteamos.

Mi sonrojo se hace más evidente.

-¿Ah no? Y pues entonces, ¿qué hacían? -Masculla masticando los chuches- ¡Pero si te has sonrojado, Mónica!

Que clase de amiga tengo, en vez de ayudar me pone al descubierto.

-Hablábamos de libros -contesta él, después de haber acompañado a Wakanda con unas carcajadas.

-Atención; estimados pasajeros, se les informa que en 5 minutos despegaremos -Habla una voz por altavoces-. Por favor, el cinturón de seguridad debe de permanecer puesto. No pueden ingerir alimentos, sólo lo que la azafata os ofrece. Podéis ir al baño una vez estando en las alturas, mientras tanto, quedaros en sus asientos. Gracias y que tengan un estupendo vuelo.

-Bueno, creo que voy a dormir -Hablo y me recuesto al asiento cerrando los ojos y escuchando “Faded” en un intento de calmar mis hormonas que se han salido de control por estos ojitos claros que me gustan tanto.

**

Que bien se siente la brisa golpear mi rostro. No me molesta mis rebeldes mechones de mi hermoso cabello negro. Antes lo tenía castaño y aunque me gustaba como era decidí teñirlo de negro porque es uno de mis colores favoritos para el maquillaje, en este caso para mí cabello.

Hace un rato llamé a Ailyn. -La mujer que me llamo para informarme sobre el empleo- Me dio la ubicación de la casa donde nos quedaremos hospedados por 5 meses… 5 meses son los que trabajare como profesora de literatura de último año en la Universidad privada “Deusto”.

Es increíble que yo, Mónica Evans una chica de 23 años vaya a trabajar de profesora cuando debería estudiar mi ultimo año. Pero lamentablemente la realidad es ésta, necesito el dinero, 5 meses serán suficiente para reunir para mi último año, teniendo en cuenta que la paga es muy buena, de echo, un empleo como este a una chica como yo no se ve en ningún lado, por eso hay que aprovechar oportunidades como éstas.

-¡A gozar! -grita Aka.

Aún no llegamos a la residencia pues se me había borrado del celular cuando llegamos aquí. Había actualizado WhatsApp y todos los chat fueron eliminados, cosas que pasan, y más a mi.

Estábamos dentro de la Universidad. El guardia nos dejó pasar en cuanto le comentamos nuestra llegada. Se preguntarán porque estábamos en la Universidad pues… La residencia está situada dentro de la misma Universidad. Increíble y raro ¿No? Pues antes de que se borrara investigué un poco y descubrí eso. Soy algo curiosa… Lo sé.

-Cállate, todos nos miran mal por tu culpa, Wakanda. -Le digo en un susurro.

Es que… venga… vamos… Somos los nuevos aquí y prácticamente los chicos que están en el campus nos fulminan con la mirada al igual que las chicas que descansan sobre el césped, eso sin contar que hablan entre ellas.

Chismes a la vista.

-A mi me da igual -Se encoge de hombros- Uy, mira esos galanes de allá, iré hasta ellos.

-No vas hacer eso, Aka. -Le miro mal.

-¿A no? Mira a Wakanda en acción.

Se acerca a dónde están los chicos… Que por cierto si que son unos bombones. Están con la pelota. No está tan lejos, Así que puedo escuchar claramente lo que dicen.

-Esto se va a poner feo -comenta Dylan a mi lado.

-Muy feo -le sigue Leila asintiendo varias veces.




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