Pasiones Prohibidas

Capítulo 25

Capítulo 25:

Wanda Clain:

Lanzo un beso a mi reflejo y sonrío.

Estoy lista para esta noche.

Recojo mi bolso con lo necesario y salgo de mi casa. He quedado con mi amiga Angie para cenar y luego iremos a un bar a fiestar y conseguir un ligue de una noche... al menos para mí, pues ella sé que tiene novio, aunque a veces creo que le importa poco este.

Un ligue.

Suspiro.

¿Hace cuánto que no tengo un ligue o un buen polvo?

Creo que desde él, mi vida sexual se ha visto frustrada y cerrada.

—Señorita Clain, ¿va a salir? —La voz de mi chófer me saca de mis pensamientos y asiento para responderle.

—Sí, iré al restaurante que está a unos veinte minutos de aquí. “Life Itself”, es su nombre.

—Sé cuál es, señorita. ¿La llevo?

—Sí, gracias.

Comenzamos a caminar hacia el vehículo y una vez frente a este, mi chófer me abre la puerta y me ayuda a entrar para luego subirse en el asiento conductor y poner en marcha el auto hacia el restaurante.

Saco mi celular del bolsillo y lo desbloqueo para leer el nuevo mensaje entrante.

Domenica: Te deseo suerte, hermana.

Sonrío.

Yo: ¿Suerte? No la necesito para tener mi polvo de hoy pero gracias.

Domenica: Eres un caso, Wanda. Pero te amo, ¿lo sabes no?

Yo: Ya no te me pongas sentimental y celosa. También te amo.

Domenica: ¿Celosa? Pfff, ¡Patrañas! Sabes que no tengo compe, y Angie es una buena chica sin malas intenciones.

Yo: Ya, claro.

Domenica: Es verdad... Oye, te dejo que voy a leerle un cuento a Randy para dormir.

Yo: Dale, un besote a mi sobrino y otro para ti.

Domenica: Besos para ti tambien.

Salgo del chat, bloqueo el teléfono y me pongo a mirar el paisaje por la ventanilla.

**

—¡Wanda! —Angie me recibe fuera del restaurante.

—Angie —Sonrío acercándome y la abrazo—. Me encanta tu vestido.

La observo tras romper el abrazo.

—A mí tu jean —Se ríe mirando los mencionados, me río también y comenzamos a dirigirnos dentro del restaurante— Oye, ¿no te molesta que mi novio nos acompañe?

—Creí que sería una salida de amigas, una en la que buscaríamos ligues de una noche después de la cena. —Frunzo el ceño, con un extraño sentimiento en mi pecho.

—Y eso haremos. —Asiente sonriente y entrelaza nuestros brazos.

—¿Y tu novio? —Alzo una ceja, aunque no me esté viendo.

—Tenemos una relación abierta, no se molestará, de seguro y busca también un ligue para hoy —Se alza de hombros en lo que yo me quedo pensativa, recordando la relación con mi ex—. Yo lo quiero, es bueno en la cama, le tengo cariño y es un buen roomie.

—¿Pero?

—Pero no estoy enamorada de él —Sonríe aún más y sus ojos casi que se cierran—. Me gusta ser libre... a mí modo, a él también. Él no es la persona ideal para que yo decida atarme por un largo tiempo o, para toda la vida.

—Okay. —Respondo vagamente, sin saber qué decir.

Suelta una risita. En silencio llegamos a la mesa y veo a un hombre de cabello castaño cabizbajo.

Frunzo el ceño.

¿Y ahora? ¿Por qué de repente mi cuerpo reacciona así ante el novio de mi amiga que nunca conocí hasta ahora?

—¿Estás bien? —Me susurra Angie al oído y asiento pasando saliva— ¿Segura?

—Sí, tranquila.

—Bueno… Ah, ¡amor! —Exclama llamando al hombre y este levanta la mirada dejándome helada— Te presento a mi amiga Wanda —Siento como Angie me mira pero yo no puedo apartar mis ojos de él—. Wanda, él es mi novio Thiago.

Confirmado.

¡¡¿QUÉ MIERDA DE KARMA ME TOCÓ?!! ¡¡¿POR QUÉ?!!!

KARMA, ERES UNA PERRA.

—Encantada.

Me obligo a salir de mi estupefacción y extiendo mi mano hacia él. Por suerte, mi voz no salió temblorosa, pero no me confío. Después de años de lo que vivimos, las decisiones que tomé, ¿y salgo rápido de mi embelesamiento? No. Definitivamente no lo he procesado del todo.

—Lo mismo. —Soltó con una frialdad que me heló la sangre y su mirada inexpresiva comenzó a hacer estragos en mi corazón.

Ignoro el corrientazo que me recorre desde la punta de los dedos por todo el brazo, cuando estrecha brevemente mi mano.

Joder… quiero estar soñando esto y que no sea real.

—Ay, no seas tan seco —Le riñe Angie con diversión, ajena a la tensión—. Él es así, no te lo tomes en serio.

Él no era así. Me lo dije a mí misma. Dolía ver cómo me trataba ahora, en la persona que se había convertido…. ¿De verdad cambió tanto estos años? Cuando me alejé, dije que no lo esperaría y que era muy poco probable encontrármelo en un futuro.

Puto karma.

Y claramente, si me lo topaba, con flores no me recibiría y el trato no sería igual. Pero no esperé que… doliera.

—No hay problema. —Murmuro y tomamos asiento.

—Buenas noches —Llega el mesero y Angie y yo somos las únicas en responder a su saludo— ¿Qué van a querer? —Pregunta en general, mas su mirada no dejaba de posarla en mí— ¿Y usted, hermosa dama?

Angie es la que responde por todos:

—Pasta para todos. Y añade un vino blanco para acompañar.

—Permiso. —Se retira sin dejar de mirarme.

Dejo de mirar al mesero y noto a mi ex prometido con expresión molesta en su rostro y la mandíbula tensa, a su lado, Angie sonríe pícara.

—¿Qué? —Pregunto a ella, alzando una ceja interrogante.

—Parece que alguien te ha echado el ojo, Wanda.

—No inventes, Angie. —Miro de reojo a su novio que no cambia su expresión.

Joder. Hasta en mi mente se oye mal decirle mi ex prometido cuando no es mío, es de otra. Mío fue, pero ahora ya no más.

—Yo creo ya tienes el polvo de hoy —Suelta una carcajada y lo mira— ¿Todo bien, Thiago?

—Todo bien. —Masculla entre dientes y de imprevisto le planta un beso a Angie en mis narices.




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