Capítulo 28.
Días más tardes...
Wanda Clain:
—¡Joder, que no puedo! —Exclamo casi a gritos mientras camino de extremo a extremo con el teléfono pegado al oído— ¡¿Y hasta ahora me lo cuentas?!
—¿Quieres dejar de gritar?
—¡Es que has cometido el peor error de tu vida, Domenica! —Me observo furiosa en el espejo— ¡¿Cómo aceptaste casarte con él?!
Sí, me acabo de enterar HOY MARTES que mi amiga se prometió EL SÁBADO con su novio.
Ella no sabe que las red flags que vió en ese imbécil, no son de las que nos atraen de los chicos malos y eso. Sólo espero que ese compromiso se termine pronto y sin complicaciones.
—Lo hice por mi hijo, Wanda —La escucho suspirar—. Además, hasta hace unos años atrás me apoyaban en la decisión de estar con Dylan.
—Eso fue después de conocer al pelinegro.
«Y de saber la clase de mierda que son Dylan Bakir y Leila Fakedoll». Debería y quisiera añadir, pero me lo callo para no formar la guerra mundial. Aún no me entra en la cabeza cómo es que Domenica no se da cuenta de la clase de gente de la que se rodea. Pero no puedo culparla, cuando yo también he estado ciega.
—No lo saques ahora, ¿si? —Resoplo en desacuerdo y ella lo toma como un sí— Cuéntame tú a mí, ¿cómo lo llevas?
—Ni me digas nada —Bajo el volumen de mi voz y me siento en el brode de la cama mientras me miro las uñas—. Ayer estuve obligada a saludarlo por videocámara, Angie me chantajeó con proponerle un trío entre nosotros y conociéndome, pues no tuve más remedio que saludar.
—Angie tiene mi bendición para ser tu amiga.
Se echa a reír y oculto la mía porque... se supone que ese chiste me lo tengo que tomar de mala.
—Entonces, ¿cómo se saludaron? ¿Se quedaron tiesos y mudos?
—Chistosa, Domenica —Ruedo los ojos, escuchando su risa todavía—. Nada, sólo fue el «hola» más aburrido que pudimos habernos dado.
Vuelve a reír.
—Eso, sigue divirtiéndote a costa mía, ya me tocará reír a mí.
—Eso significa que... —Carraspea volviendo a la seriedad— no conseguiste olvidarlo como te propusiste en ese viaje.
Que tonta fui al proponerme eso a mí misma, ¿eh?
—¿Tú qué crees? Si en todos estos años no lo he olvidado a pesar de que no lo he visto, ¿cómo pretendes que lo haga ahora que lo volví a ver, hablamos y follamos después? Y añadiéndole que su novia es mi amiga y estamos en el mismo lugar.
Un suspiro me abandona.
—No puedo olvidarlo, Dome.
—No quieres olvidarlo, Wanda, que es distinto.
—No sé que hacer —Hago un puchero—. Y no me vengas con eso de que mi corazón me lo dirá.
—No te lo diré, pero... —Suelta una risita nasal— Tú tienes las respuestas a tus preguntas.
—¿En serio?
—Claro.
—¿Entonces crees que yo sepa que hacer con respecto a él? —Doy la espalda a mi reflejo.
—Exacto.
—Gracias, Dome, eres la mejor amiga del mundo. Te amo.
—Te amo también y sé que soy la mejor —Ruedo los ojos y ambas reímos—. Dile a mi hijo que luego lo llamo para hablar con él y que le mando un abrazo fuerte.
—Vale, adiós.
Cuelgo la llamada.
—Mmm... —Escucho un ronroneo en la entrada de mi habitación del hotel y volteo a ver— ¿Hay alguien especial de tu pasado que regresó a tu presente para volverte loca?
—Digamos que algo así —Me alzo de hombros para mejor explicación a la pregunta de Angie—. No me mires así —La señalo antes de dirigirme al baño hacia el baño—. No voy a hablarlo otra vez, bastante tuve con mi hermana.
—Vale, vale —Acepta riendo—. ¡Oye, lo del trío sigue en pie!
—¡Ni lo sueñes, Angeline!
**
—¿Quién murió? —Bromeo al llegar y sentarme en la mesa bajo el toldo a almorzar como los demás— ¿Siempre visten así? Digo, es muy cool vuestras ropas pero hay más colores.
—Nos gusta el negro. —Contestan los mellizos Franck a la vez, degustando sus papitas fritas del Steak Frites que ordenaron junto al Canapé de salmón ahumado.
—Nunca los verás de otro color —Dice Lyn—. Y si los ve de otro color, da por seguro que está ardiendo Troya.
Soltamos una risita.
A Lyn y los mellizos Franck los conocimos cuando llegamos a Italia y nos instalamos en el hotel. Lyn, o más bien Leila (ella sí que es buena, no como la Leila, hermana de Dylan), es la madre de la amiga especial de Randy, a la que le llama princesa Mérida. Los mellizos Franck, Samuel y Samuela, son un dúo genial, vienen siendo los tíos de la hija de Lyn. Así como Randy es mi sobrino.
Ahora estábamos todos en el restaurante de la playa del hotel en el que nos hospedamos al llegar a Italia. Éramos Lyn, Sam, Joker, Angie y yo, sentados alrededor de una gran mesa circular. Sólo faltaba Devine, ya que Randy y Tina, estaban jugando en la arena, a pocos metros de nuestra mesa, ya habían almorzado antes que nosotros los adultos.
—A mí me encanta su estilo y color negro. —Suelta Angie, lanzándole sus típicas miradas seductoras y cachondas a Joker, o sea, Samuel Franck.
—Te gusta el amarillo y tu estilo es chillón. —La miro con una ceja arqueada.
—Ahora me gusta el negro y el estilo gótico. —Me saca la lengua en un acto infantil que nos hace reír.
—Hola, lamento llegar tarde. —Una agitada Devine nos saluda mientras toma su lugar.
—¿Todo bien? —Le pregunta Angie— Te ves... terrible.
—Gracias por decirme lo obvio —Rueda los ojos comenzando a almorzar y Angie sonríe—. Denisse me tiene hasta las pelotas.
—Tú ni siquiera tienes pelotas —Angie se echa a reír—. ¿Y quién es Denisse?
—La esposa de mi cliente —Responde Devine y noto como Sam se le queda mirando con extremo disimulo—. No deja de crearse falsas historia en donde su esposo le es infiel conmigo, para colmo me tengo que aguantar devolverle cada comentario filoso que me lanza con respecto al tema.
—Vaya clientes te han tocado esta vez.
—¡Tía Aka! —Randy viene corriendo feliz a dónde estamos junto a su amiga pelirroja— ¡Mira lo que hemos encontrado!
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Editado: 20.01.2026