Pasiones Prohibidas

Capítulo 35

Capítulo 35.

La noche de la gala...

Wanda Clain:

Camino junto a Lyn, su hermano Noah, un amigo de este, con su novia, y los niños, sin prestar demasiada atención a lo que dicen... no al menos hasta que escucho el nombre de mi tormento:

—Thiago, esta es mi hermana y Rocky —Levanto mi cabeza de golpe y la respiración se me entrecorta al ver al castaño, Noah señala a Lyn y su amigo—. Te los quería presentar antes de irnos.

De pronto siento que Randy se desprende de mi mano y lo veo correr hacia Thiago, con un ímpetu que nada más le ví en su entrenamiento de fútbol ese día.

Y lo abraza por las piernas.

Joder.

—¡Tío! —Exclama Randy.

Thiago sonríe, revolviéndole el cabello al niño y luego corresponde a su abrazo, alzándolo en brazos con una familiaridad que me desarma.

¿Ya se habían visto? No, por supuesto que no. Pero Thiago fue así siempre, sociable, cariñoso, un poco bromista, bastante sensual y extremadamente lindo. Carismático. Amable. Era todo un combo que cualquier chica desearía tener en su vida, su cama, y su corazón.

No dejarlo ir nunca.

Y yo lo hice.

—¡Mira tía Aka, es mi tío Thiago!

Estoy bastante segura de que yo no le dije el nombre.

—Wanda.

Su voz pronunciando mi nombre, no sólo causa un revuelo de polillas en mi estómago, sino que me hace reaccionar, tan sólo llego a decir su nombre casi en medio de un suspiro tembloroso:

—Thiago.

—¿Él es tu tío, príncipe?

Y como esa pregunta de Tinita a mi sobrino, le siguieron muchas más. Luego se fueron contentos a jugar tras recibir la respuesta de que aún no se irían, de Lyn.

Todo queda en silencio por un rato hasta que la novia del amigo de Noah, el hermano de Lyn, habla:

—¿Se conocen?

Lo cierto es que más estúpida no puede ser. No tengo nada en contra suya, pero me cae de la patada, y puedo asegurar que Lyn y Andrea piensan lo mismo.

Ah, cierto. Andrea es la cuñada de Lyn, novia o bueno, más bien esposa de Noah.

Es una chica muy guay.

—Pues sí... —Responde Thiago, sin dejar de mirarme.

—Es obvio por cómo reaccionan. ¿No, bonita? —responde Lyn, fastidiada.

Bueno, ¿para qué negarlo? Se llevan como agua y aceite sin fuego. O sea, nada.

—Bueno, ya está bien, ¿no, Lyn? Llevas toda la noche tratando así a Talía —Habla el amigo de Noah, Rocky.

El ambiente es tenso, reflejando una historia de trasfondo en esto.

Me obligo a desviar la mirada de Thiago porque me duele todavía el corazón y no sé de lo que sea capaz de hacer.

Una locura, eso está claro.

—Déjala, cielo... —Menciona la novia del amigo de Noah mientras se acerca a Lyn.

Y de un momento a otro, estoy presenciando una pelea entre Lyn y la tal Talía. Thiago de inmediato se lleva a los niños, disimulando, al patio. Le lanzo una mirada de agradecimiento, recibiendo de vuelta una clara intención en su expreso «tenemos que hablar».

Noah, después de que Rocky aguantara a Lyn y miraran a Talía llorar con falsedad, (porque eso que está haciendo no tiene otro nombre), ordenó a su amigo que se llevara a Lyn a otro lugar y eso hizo, se la llevó.

Mónica amaría ver cómo Lyn le partía la mandarina en gajos a la Talía esa.

Horas más tarde, luego de todo solucionado, y los niños dormidos con Lyn en la habitación, me encontraba con Andrea en el patio de la mansión Jonshon, sentadas en unos cómodos sofás que hay dentro de una pequeña plataforma con techo. Y acabamos hablando sobre el papel que juega Thiago Kasson en mi vida, mientras comíamos frutas pequeñas y trocitos de jamón, queso y aceitunas negras... mis favoritas, acompañado de champán.

Fue un buen desahogo, sin duda.

**

Días más tarde...

Domenica Puentes:

—Prometo ir a visitarte lo más pronto que pueda. —Le juro, con mocos y lágrimas en mi rostro.

Ni mi hijo es tan llorón como yo. Que vergüenza, pero me la suda, es mi mejor amiga, mi hermana, la que se va a vivir a Italia por esa oferta de trabajo. Estoy orgullosa de ella y su decisión, tiene derecho a rehacer su vida como le plazca... no era justo que todos estos años parecía mi esclava aquí, conmigo y mi hijo, aunque ella no lo ve de esa forma.

—Por ahora te quedas aquí y resuelves el asunto, después nos reuniremos sin preocupaciones —Me mira de la misma manera, hace un puchero—. ¿Estarás bien?

—¿Tú lo estarás? —Me envuelve en un abrazo que le correspondo de inmediato— Te voy a extrañar.

—Yo también, hermanita. Y estaremos bien.

Asiento, reteniendo un sollozo más.

—Lo estaremos.

Llaman nuevamente para su vuelo y comienza a alejarse tras lanzarnos una última mirada.

—¡Adiós, tía Aka! —Mi hijo, a mi lado, sacudía su manito con efusividad, muy emocionado.

Está feliz por su tía, claro, pero también porque sabe que en vacaciones iremos a verla y también podrá ver a su amiguita.

—¡Adiós, revoltoso de tía! —Wanda le lanza un beso tronado con su manos y Randy se lo devuelve.

—¡Saluda a mi princesa de mi parte! —Suelta una risita que nos hace sonreír.

—¡Lo haré!

Una última despedida y Wanda se perdía entre el tumulto de personas que iba abordar el avión.

—Voy a extrañar a la tía Aka, mamá. —Me habló mi bebé y me hizo un gesto para que lo abrazara y lo hice, cargándolo.

—Yo también, cariño, yo también —Besé el costado de su cabecita despeinada y lo bajé—. Venga, hora de irnos.

—¿Iremos con mi entrenador de fútbol? —Preguntó sonriendo y me dió la mano para comenzar a caminar fuera del aeropuerto.

—¿Eso quieres?

Asiente repetidas veces. Cuando llegamos al parking, subo a mi hijo en su sillita y confirmo que esté cómodo y seguro. Subo al asiento conductor y enciendo el auto.

—Dame un minuto, bebé. —Le pido cuando me muestra su tableta con su juego favorito, mientras escribo un mensaje en mi celular antes de salir del parking.

Yo: “Hola, ¿qué tal? Sé que hoy no es fin de semana, pero me preguntaba si estás disponible para el entrenamiento de Randy… aunque siempre podemos entretenerlo con algo mientras hablamos sobre el asunto. Besos.”




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.