Capítulo 36.
Brady Jones:
—¡Papá!
Alzo la cabeza de golpe al escuchar a Randy y me mira ceñudo y cruzado de brazos como... como esperando a ser atendido.
Diablos, no sé por qué acepté que me llamara así, después me va a doler mucho la caída de la realidad.
Es que.... el niño debe haber visto algo en mí para decidir llamarme así y bueno, no creo que vaya por ahí pidiéndole a otros hombres ser sus papás. ¿Verdad?
Me había ofrecido quedarme con Randy en ni apartamento en lo que Mónica de reunía con su ex cuñada, Sarahí. No quería dejarla sola, le dije que podríamos ir los tres, pero me aseguró que estaría bien y que se quedaría más tranquila si yo cuidaba a su hijo. No mentiré que algo revoloteó en mi pecho cuando me dio esa confianza, y más con una situación así de grave encima.
—Lo siento, Randy, es que... no creo que sea apropiado que me llames así cuando tienes un papá. —Intenté razonar con él, pero seguía sin borrar ese ceño fruncido de su rostro.
—Yo no tengo papá —Gruñe dando grandes zancadas hasta llegar a mí y se sienta en la silla a mi lado—. Dylan ya no es mi papá.
—Ah. —Exclamé sin saber qué decir para no sonar interesado o que se yo.
Algo ha pasado para que esté así de enojado. Ante mi silencio, el niño resopla negando y me mira directamente a los ojos.
—¿Puedes preguntar 'por qué', por favor? —Arqueo una ceja con su petición, voltea a mirar al frente— Así podré contarte.
—Okay —Alargo la vocal asintiendo y bajo las manos del teclado de la laptop para prestarle toda mi atención—. ¿Por qué?
Al menos no me escuché desesperado.
—A mi hora de ver las caricaturas en la tele, Dylan me quitó el control y puso su canal. No le importó. Me enfurecí tanto que le grité y él me gritó de vuelta. Sé que no estaba bien gritarle, pero estaba enojado, no le pedí disculpas porque él tampoco lo hizo y me gritó.
Creí que Dylan era una imbécil, pero me equivoqué, es mucho peor que eso. ¿Mónica sabrá lo que hizo?
—¿Tu madre lo sabe? —Pregunté bajito, con las esperanzas de que así fuera... aunque temía, si la respuesta fuera afirmativa, lo que sucedió a continuación de saberlo.
—Ella bajó a la sala y preguntó qué pasaba y yo le dije la verdad porque si él le decía iba a exagerar y poner todo a su favor. Yo sé que mi mamá no es así, pero él… —Cuando me mira, siento una fuerte presión en el pecho al ver sus lágrimas no derramadas— Tú no me harías daño, ¿verdad?
—No, nunca —Me sincero haciéndolo sonreír a medias—. ¿Te hizo daño?
Asintió, tembloroso. El enojo fluyendo en mi sistema, con cada palabra que decía el pequeño. ¿Cómo fue capaz, a su propio hijo? ¿Qué tan… poco hombre es?
—Le gritó a mi mamá diciendo que lo que dije era mentira y ella le dijo que no gritara conmigo ahí. Luego le dijo que me diera el control de la tele.
Se estremece, como si recordara algo muy malo.
—Cuando se lo pedí de nuevo, me lo dejó en la mano con mucha fuerza —Sus ojitos, llenos de lágrimas, removían cada célula de mi organismo y destruía mi corazón—. ¿Por qué lo hizo, Brady? Le pedí por favor, no lo entiendo. ¿Es porque se molestó cuando le grité? ¿Eso significa que soy un mal hijo? ¿No me quiere por eso?
Niego con rapidez, tratando de mantener la compostura. Sin evitarlo, limpio la humedad de su carita. Las ganas de matar a ese imbécil creciendo cada vez más. Lo haré, voy a destrozarlo para toda su puta vida. Tuve la oportunidad en el pasado de hacerlo y la perdí. ¿Pero ahora? ¿Ahora que se me presenta una segunda oportunidad? No lo dejaré pasar.
Voy a destrozar a Dylan Bakir y a Leila Fakedoll en los tribunales.
—No tienes la culpa de nada, Randall. —aseguro.
Hace un mohín en sus labios, bajando la mirada.
—Aún así siento que fue mi culpa que ellos pelearan —Su cuerpo se sacude en sollozos y temblores—. Mamá le gritó que nunca volviera a pegarme y lo golpeó.
Contengo la respiración ante su confesión. El orgullo incipiente ante la valentía de esa mujer luchando por defender a su hijo. Pero el miedo latente a que esa valentía haya conllevado pasar por graves consecuencias por parte de ese maldito infeliz.
—¿Él le… les hizo algo?
Niega. Un alivio momentáneo me recorre.
—Solo se quedó ahí, estaba muy rojo como cuando tuve intoxicación con la comida de la escuela porque no sabían que soy alérgico a las fresas —algo sucede en mi pecho cuando habla de su alergia—. Le dije que lo odio, que tú eres mejor padre que él y me fui a mi habitación.
Suspira tembloroso, pero se le dibuja una pequeña sonrisa.
Disimulo mi sorpresa ante la confesión del niño. Definitivamente eso no hizo más que provocarlo, que su hijo prefiera a otro hombre que no es su padre, que su… mujer siga pensando en su ex y relacionandose con él, además de saber que soy yo quien protagoniza esos campos y no un abogado cualquiera… creo que complicaría un poco la demanda. Pero me encargaré de que no haga nada que dañe a Mónica ni a Randy, ni que impida que justicia se haga.
Verdaderamente me da igual que sepa que soy ese a quien odia desde el pasado por la misma mujer. No me importa que lo sepa, pero sí voy a estar alerta por cualquier cosa estúpida que se le ocurra hacer a ese imbécil y acaben la madre y el niño sufriendo.
—No sé qué pasó después —continúa—. Un ratito después mamá se encerró en mi habitación conmigo y me ayudó a vestirme, dijo que vendríamos contigo… me puse muy feliz.
Me mira, las lágrimas haciendo brillosos sus ojos azules otra vez. Me abraza, sin darme tiempo a prevenirlo.
—Quiero que sepas que no es tu culpa, en tu lugar habría hecho lo mismo —le hago saber, abrazándolo de vuelta—. Tú mamá está orgullosa de ti, y nunca olvides que te ama muchísimo y te cuidará por siempre.
—¿De verdad?
—Estoy muy seguro —Me separo, haciendo que me vea a los ojos—. Ahora... Déjame ver el daño.
Duda un momento antes de extenderme su mano y abrirla. Cuando veo una mancha de coloración violácea en su palma, casi negruzca, un fuego de furia incipiente comienza a escalar por las paredes de mi cuerpo que ruega por ser arrojado a él, hacerle pasar por el dolor que ambos sintieron multiplicadas veces.
#9917 en Novela romántica
#2315 en Thriller
#1075 en Misterio
tiempo despues, abogado y empresaria, amor prohibido pasión romance deseo
Editado: 19.02.2026