Patines y promesas

Capítulo 2: Celos sobre hielo

El rink estaba más frío de lo normal… o tal vez solo era Elena.

—Otra vez desde el levantamiento —ordenó la entrenadora.

Marco asintió, pero esta vez no estaba sonriendo tanto.

Porque alguien más había llegado.

Apoyado en la baranda, observando cada movimiento con intensidad, estaba Adrián Beltrán.

Elena sintió cómo su pecho se tensaba.

—¿Qué hace él aquí…? —murmuró.

Marco siguió su mirada.
—¿Ex novio? ¿Rival? ¿Villano de tu historia?

—Peor —respondió ella—. Mi antiguo compañero.

La música comenzó.

Elena intentó concentrarse… pero sentía los ojos de Adrián sobre ella.

Marco lo notó.

—Ey —susurró mientras giraban—. Estás distraída.

—No lo estoy —respondió ella, fallando ligeramente un paso.

Marco la sostuvo antes de que cayera.

—Sí lo estás.

—Nada mal… para alguien que me reemplazó tan rápido.

La voz de Adrián cortó el aire al terminar la rutina.

Elena se giró de inmediato.

—Tú me dejaste.

—Tuve mis razones.

—No eran suficientes.

El silencio se volvió pesado.

Marco dio un paso al frente.

—Oye, tranquilo. Si viniste a criticar, hay fila.

Adrián lo miró de arriba abajo, evaluándolo.

—¿Tú eres el nuevo?

No durará.

Marco sonrió, pero esta vez no era una sonrisa amable.

—Qué curioso… dijeron lo mismo de ti, ¿no?

Elena sintió la tensión crecer.

—Ya basta —intervino—. No tengo tiempo para esto.

Adrián la miró directamente, más suave ahora.

—Solo vine a decirte que competiré este año.

El corazón de Elena se detuvo un segundo.

—¿Con quién?

Adrián sonrió levemente.

—Eso lo verás.

Esa noche, el entrenamiento continuó.

Pero algo había cambiado.

Marco estaba más serio. Más intenso.

—Otra vez —dijo, extendiendo la mano.

Elena lo miró, confundida.

—¿Qué te pasa?

—Nada —respondió él—. Solo quiero que ganemos.

—Siempre quieres eso.

—No —dijo Marco, acercándose un poco más—. Esta vez… quiero que no mires a nadie más cuando estés en la pista.

Elena se quedó en silencio.

Su corazón empezó a latir más rápido… y no por el entrenamiento.

Intentaron el levantamiento otra vez.

Marco la sostuvo con firmeza, elevándola con seguridad.

Sus rostros quedaron cerca… demasiado cerca.

—Confía en mí —susurró él.

Elena dudó… pero no se soltó.

Y por primera vez…

Dejó de pensar en Adrián.

Desde la distancia, Adrián observaba.

Su mirada se endureció.

—Así que ese es tu nuevo compañero… —murmuró.

Pero en sus ojos no solo había rivalidad…

Había algo más.

Algo que no estaba dispuesto a perder.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.