Patines y promesas

Capitulo 6: La última coreografía

El estadio estaba lleno.

Luces brillando.
Música resonando.
Corazones latiendo al mismo ritmo.

Elena respiró profundo detrás de la pista.

Sus manos temblaban… pero no de miedo.

—¿Lista? —preguntó Marco a su lado.

Elena lo miró… y sonrió.

—Lista.

Habían cambiado la rutina.

Sin saltos extremos.
Sin riesgos innecesarios.

Solo ella… el hielo… y lo que sentía.

—Vas a hacerlo increíble —dijo Marco.

Elena lo observó en silencio un segundo.

—Gracias… por no soltarme.

Marco sonrió.

—Te lo prometí.

La música comenzó.

Elena entró a la pista.

Cada paso era suave.

Cada giro… lleno de emoción.

No era la rutina más difícil.

Pero sí la más sincera.

Desde las gradas, Marco no apartaba la mirada.

Y no era el único.

Adrián también estaba ahí.

Pero esta vez… no como rival.

Sino como alguien que entendía lo que estaba viendo.

Elena cerró los ojos un segundo mientras giraba.

Y recordó todo.

Las caídas.
El dolor.
El miedo.
Y a Marco.

Su cuerpo fluyó con la música.

El hielo dejó de ser frío.

Se volvió suyo.

Último giro.
Última pose.

Silencio.

Y entonces—

El estadio explotó en aplausos.

Elena jadeaba, con el corazón a mil.

Pero estaba sonriendo.

De verdad.

Minutos después…

—Tercer lugar… Elena Vargas.

Elena abrió los ojos, sorprendida.

No era el primer lugar.

Pero tampoco lo necesitaba.

Bajó del podio… y lo vio.

Marco.

Esperándola.

—¿Ves? —dijo él—. Te dije que no ibas a perder.

Elena negó suavemente.

—No gané el primer lugar.

Marco se acercó un poco más.

—Ganaste algo mejor.

Elena lo miró.

Su corazón volvió a latir fuerte.

—¿Qué cosa?

Marco sonrió.

—A ti misma.

Elena soltó una pequeña risa… y luego, sin pensarlo más—

Lo besó.

Pero esta vez…

No fue un impulso.

Fue una decisión.

Un beso cálido.

Tranquilo.

Real.

Cuando se separaron, Marco apoyó su frente contra la de ella.

—Ahora sí… eso estaba en la rutina.

Elena sonrió.

—Y fue perfecto.

A unos metros, Adrián observaba.

Pero no había enojo en su mirada.

Solo una leve sonrisa.

—Al fin… —murmuró.

Y se alejó.

Elena tomó la mano de Marco.

—¿Y ahora qué sigue?

Marco la miró con esa sonrisa que lo había cambiado todo.

—Lo que queramos.

Porque al final…

No eran las medallas.

No era la competencia.

Eran las promesas cumplidas…

y las que apenas comenzaban.




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