Patines y promesas

Capitulo 9: Distancia que duelen

El hielo era distinto.

Más duro.
Más frío.
Más exigente.

Elena observaba la nueva pista con nervios contenidos.

—Así que tú eres la chica nueva.

Ella volteó.

Frente a ella estaba un chico alto, postura impecable, mirada segura.

—Soy Luca Bianchi —dijo con acento extranjero—. Tu nuevo compañero.

Elena se tensó.

—¿Compañero?

—Sí —respondió él—. Aquí no trabajamos solos.

El corazón de Elena dio un pequeño vuelco.

Otra vez.

Otra pareja.

—Tranquila —añadió Luca—. No muerdo… a menos que patines mal.

Elena alzó una ceja.

—Entonces no tendrás problema conmigo.

Desde el primer entrenamiento…

La diferencia era clara.

Luca era preciso.
Exigente.
Casi perfecto.

—Más alto —ordenó—. Tu giro pierde fuerza al final.

Elena frunció el ceño.

—Estoy adaptándome.

—Adáptate más rápido —respondió él sin suavidad.

Pero algo era innegable…

Funcionaban bien.

Demasiado bien.

Esa noche…

Elena estaba sentada en su habitación, mirando su celular.

Videollamada entrante: Marco

—¡Hey! —apareció él en pantalla—. ¿Cómo va todo?

Elena sonrió al verlo.

—Difícil… pero bien.

—¿Ya tienes compañero?

Silencio.

—Sí.

Marco levantó una ceja.

—¿Y?

Elena dudó.

—Es bueno… muy bueno.

Marco forzó una sonrisa.

—Genial.

Pero algo en su mirada cambió.

—¿Y tú? —preguntó ella—. ¿Cómo estás?

—Entrenando —respondió—. Con alguien que conoces.

—¿Adrián?

—Sí.

Elena se sorprendió.

—Wow… eso no me lo esperaba.

—Ni yo —dijo Marco—. Pero… está funcionando.

Otro silencio.

Más pesado.

—Oye… —dijo Marco—. ¿Te cuidas?

—Sí.

—¿Y tu tobillo?

—Mejor.

Ambos sabían que no estaban diciendo todo.

—Te extraño —soltó Marco de repente.

Elena sintió el golpe directo al corazón.

—Yo también.

Pero justo en ese momento—

—Elena.

La voz de Luca se escuchó detrás.

Ella volteó.

—Necesitamos practicar mañana más temprano.

Marco lo escuchó.

Su expresión cambió.

—¿Ese es…?

—Mi compañero —respondió Elena.

Luca miró el celular.

—¿Interrumpo?

—Sí —respondió Marco seco.

Elena se tensó.

—Marco…

—Está bien —dijo él—. No quiero quitarte tiempo.

El silencio se volvió incómodo.

—Hablamos luego —murmuró Elena.

—Sí… luego.

La llamada terminó.

Elena bajó el celular lentamente.

—¿Problemas? —preguntó Luca.

—No —respondió ella rápido—. Solo distancia.

Luca la observó unos segundos.

—La distancia siempre complica las cosas.

Esa noche…

Marco estaba solo en el rink.

Patinando más fuerte que nunca.

—Concéntrate —dijo Adrián.

Marco frenó bruscamente.

—Lo estoy.

—No —respondió Adrián—. Estás pensando en ella.

Marco no respondió.

—Confía —añadió Adrián—. O la pierdes.

Marco apretó los puños.

—No la voy a perder.

Mientras tanto…

En otro país…

Elena miraba el hielo desde la ventana.

Con un nuevo compañero.

Un nuevo ritmo.

Una nueva vida.

Pero el mismo corazón.

Dividido.




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