Patines y promesas

Capítulo 11: Lo que se rompe

El hielo estaba vacío.

Pero Elena sentía que todo dentro de ella estaba lleno…
de ruido.

Miraba su celular.

La última llamada con Marco.
Las últimas palabras.

“Tal vez necesitamos tiempo.”

—¿Vas a quedarte ahí todo el día?

La voz de Luca la sacó de sus pensamientos.

—Tenemos otra ronda de práctica.

Elena dejó el celular.

—Sí… ya voy.

El entrenamiento comenzó.

Movimientos precisos.
Rutina impecable.

Pero Elena…

no estaba ahí.

—Otra vez —ordenó Luca.

Elena suspiró.

—Lo estamos haciendo bien.

—No —respondió él—. Lo estás haciendo vacío.

Elena lo miró, molesta.

—¿Ahora también eres experto en sentimientos?

Luca no sonrió.

—No. Pero sé reconocer cuando alguien patina sin alma.

El golpe fue directo.

Elena bajó la mirada.

—¿Terminaste con él? —preguntó Luca de repente.

Silencio.

—No… —respondió ella—. Pero tampoco estamos bien.

Luca asintió, como si lo esperara.

—Entonces deja de fingir.

Elena frunció el ceño.

—¿Fingir qué?

—Que puedes hacer esto sola.

Elena no respondió.

Esa noche…

Elena estaba en su habitación, mirando el celular.

Mensaje nuevo: Marco

“¿Podemos hablar?”

Su corazón latió más rápido.

Contestó.

Videollamada.

Marco apareció en pantalla.

Pero algo era distinto.

—Voy a ser directo —dijo él.

Elena sintió el aire volverse pesado.

—Esto nos está rompiendo.

Silencio.

—Lo sé… —susurró ella.

—Y no quiero que lo que sentimos… se vuelva algo que duela más que lo que vale.

Elena sintió lágrimas formarse.

—¿Qué estás diciendo?

Marco cerró los ojos un segundo.

—Que… debemos parar aquí.

El mundo de Elena se detuvo.

—¿Terminar…?

—No porque no te quiera —añadió rápido—. Sino porque te quiero demasiado como para vernos destruirnos así.

Las lágrimas cayeron.

—Yo… no quería esto…

—Yo tampoco.

Silencio.

El más doloroso de todos.

—Cuídate… —susurró Marco.

—Tú también…

La llamada terminó.

Y esta vez…

sí fue el final.

Elena dejó caer el celular.

El pecho le dolía.

Más que cualquier caída.

Pero al día siguiente…

La competencia final la esperaba.

En el rink…

Elena entró en silencio.

—Llegas tarde —dijo Luca.

Ella no respondió.

—¿Pasó algo?

Elena lo miró.

Sus ojos rojos lo decían todo.

—Terminamos.

Luca se quedó en silencio.

Por primera vez…

no tuvo una respuesta fría.

—Entonces hoy —dijo finalmente—. Patina como si no tuvieras nada que perder.

Elena respiró hondo.

Porque tal vez…

era verdad.

Pero en ese momento—

—Elena.

Una voz.

Familiar.

Su corazón se detuvo.

Se giró lentamente.

Y ahí estaba.

Marco.

En persona.




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