Patologías del querer

Cavidades de mi corazón

En la penumbra suave de un consultorio,
bajo la luz cruda de un foco, te miro, como un cirujano observa una cavidad,
un espacio preciso,donde los vasos sanguíneos se entrelazan en danza clandestina,y el pulso,el latido, es un eco de nuestros encuentros, el sincopado ritmo que recorre arterias y venas, un soplo de oxígeno cargando la esencia de lo que somos.

Tu mirada, un fármaco en la intravena,
disuelve la angustia, el jadeo de mi sistema nervioso
se calma en tus palabras, plomadas en el aire,
mientras mis neuronas enlazan recuerdos,
necesidades biológicas que desafían cualquier lógica.

Hablamos en términos clínicos, tus labios son el bisturí
que abre la sutura de mi pecho, y en el quirófano del deseo,
cada beso es un sutura fina, cada abrazo,
una infusión de amor, transferencias de fluidos
que revitalizan la piel, como un trasplante vital,
renaciendo entre los pliegues de la epidermis.

Mis sueños son diagnósticos que se cruzan a medianoche,
en la sinapsis del amor podemos ser la presión arterial que desata tormentas silenciosas,
la hipoglucemia que se alza, sede de un pánico dulce,
un hallazgo en las resonancias de nuestro ser interconectado.

Tú, con tu sistema inmunológico, defiendes mis fragilidades,
como un protector de la hemoglobina, haces que mi sangre fluya clara,
y en la hemorragia del pasado, te conviertes en transfusión,
depositando tu valentía mientras el ritmo cardiaco
necesita tu latido, como músculo y membrana
que se empujan entre sí.

A veces la anatomía se complica, los nervios se enredan,
y el corazón se acelera, desbordando su cavidad
en un arrebato de adrenalina, pero allí, en la calma,
se encuentra un diagnóstico certero, donde el amor se convierte
en la medicina que cura, el tratamiento intensivo del alma herida que busca
un lugar en tu cóclea,el eco de nuestras risas rebotando en cada sinapsis.

Así, navegamos este organismo complejo,caminando los pasillos del deseo,
con la escafandra de nuestros sueños y la esperanza como un marcapasos,
marcando el ritmo de un futuro donde la anatomía del amor es un arte,
una ciencia,y cada latido es el éxito de haber encontrado la resonancia perfecta
en este cuerpo compartido,donde el romance se escribe en letras de anatomía,
y cada rincón del corazón es un poema por descubrir.




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