La observo, sus mejillas sonrojadas, las pestañas largas y negras, reposando en sus parpados. La nariz, pequeña y respingona, los labios rosados y carnosos, el cabello largo y negro como la noche, esparcido por toda la almohada.
Su respiracion lenta y suave, el subir y bajar de su pecho. Esta ahi sobre mi cama, cuando su habitacion es otra, durmiendo donde deberia estar yo.
Me digo que es por su seguridad, que estoy aqui viendo la descansar, pero lo unico que mi mente evoca, es su imagen, y es que parece un maldito angel caido, incitándome al pecado, tentándome a quemarme en el infierno por ella.