Peligrosa tentación.[novela Cristiana]

Capitulo 1

POV Miriam

Voy caminando rápidamente por el pasillo del hospital a ver si encontraba al doctor que había revisado a mi padre. Cuando lo vislumbro hablando con una enfermera—¡doctor!—lo llamo y hacia como que no me escuchaba siguiendo su camino hacía no se donde—¡espere, por favor!—vocifero.

—Oiga, ¿se le olvida que está en un hospital?—dice él con rostro serio.

—Lo sé y muy claramente que si lo sé—fue mi respuesta.

—Bien—se voltea para seguir caminando y yo entonces, lo agarro por el hombro—¿qué es lo que quiere?, ¿no ve que estoy ocupado?

—De seguro que sí, solo... tengo una pregunta y después se puede marchar a hacer lo suyo—quita la mirada de los papeles que tiene en la mano y me mira.

—¡Doctor!, lo necesitan en urgencias—dice una enfermera apareciendo de pronto.

—Ya voy—se marcha velozmente y no me dejó oportunidad de hablar más con él sobre mi padre.

Vuelvo al cuarto tratando de no molestarme—¿qué es lo que pasa Miriam?—dice mi padre mirándome con sus ojos color cafés igual que los míos.

—Quería hablar con el doctor pues, después que te sacaron la uña enterrada no ha querido cerrar la herida y con tu diabetes...a ver que se podía hacer con todo eso y además con tu reciente problema de la presión alta y tenemos que pagar los medicamentos que te pusieron junto con los días que has pasado en este hospital y los que debes de tomar de medicina y no hay dinero para tanto—me acerco a la ventana para que no me vea los ojos llorosos y no preocuparlo también.

—Hija—me volteo hacía él—ven, acércate muy amada—voy hasta donde él está y le acaricio su cabellera blanca—no te angusties Dios está al control de todo esto.

—Amén.

—Déjalo en sus manos y ya verás como va todo de bien—me sonríe y yo respiro hondo.

—¡Bien!, no perdamos la fe—dije tomando fuerzas.

—Muy bien dicho. Ahora, vamonos de aquí que este viejo quiere irse a casa—llamo a la enfermera para que nos deje salir y le quite el suero.

Y cuando lo hace nos dirigimos a nuestra humilde casa. Acompaño a mi padre a acostarse en la cama al llegar—oye, ¿no creerás que estaré todo el tiempo en la cama?, ¿o si?—manifiesta mi padre y yo niego con la cabeza.

—No pero, no debes caminar tanto para no lastimaste la herida.

—De acuerdo.

—Papá, iré a comprar algo de cenar así que...—dije pensando en buscar algo de trabajo también y salir de esta tan mala situación.

—Bien—fue lo que respondió y yo salgo tomando los últimos pesos que nos quedaban que eran 500.

—¿Hacía dónde debería de ir primero?—pensaba durante el camino sin saber muy bien donde dirigirme a buscar empleo—¡ya sé!—fui a un restaurante de comida mexicana y le pregunté si necesitaban personal y me observó de arriba abajo.

—¿Qué?, ¿eres cristiana o algo así?—dice el gerente y yo sonrío pensando que debió notarlo por mi vestimenta.

—Así es.

—Mis clientes no vendrían a este lugar con una mesera vistiendo así—me da la espalda marchándose.

Cuando iba a salir de aquel lugar vi las chicas sirviendo en las mesas y noté que usaban pantalones cortos y blusas escotadas—menos mal que este hombre dijo eso, ¿estaría acaso mostrando a Cristo en mí vestida así?, por supuesto que no—fue lo que pensé saliendo del lugar—¿ahora a dónde mi Dios?—seguí caminando y fui a otro restaurante que estaba cerca de este que me pareció que era eso y me acerco a la barra—hola, ¿necesitan personal aquí?—veo que alguien pide una cerveza y yo me iba a dar la vuelta para marcharme de allí cuando se me acerca una chica con una bandeja.

—Lleva esto a aquella mesa de la esquina a la izquierda—me dice.

—Yo...—se va rápidamente a no se donde—¿y ahora que hago con esto?—miro la mesa que dijo y parecía estar llena de hombres bebiendo—será solo por esta vez señor mío—voy y llevo la bandeja llena de papás fritas.

Me pongo a un lado de la mesa—ejem—trataba de que abrieran espacio para la mesa pero, parecía que no me hacían caso.

—¡Y la tenía entre mis brazos así!—vociferó un hombre vestido completamente de negro que estaba sentado en la mesa junto con otros tres hombres.

—Ejem—¿no me escuchaban o yo era invisible ante ellos?—¡abran espacio hombres para poner esto!—vocifere queriendo dejar esto y salir de aquí.

Todos en la mesa se voltean a verme—ejem, abran espacio por favor—dije algo avergonzada.

Solo me observaban de arriba abajo hasta que uno de los hombres un chico de cabello negro y ojos grises con tatuajes en ambos brazos y cuello parece reaccionar—¡sí, claro!—manifestó y yo lo pongo en la mesa la bandeja después de que movieron algunas cervezas y antes de quitar mi mano de la bandeja el hombre vestido de negro que parecía estar borracho me agarra la mano.

—¿Pero, qué tenemos aquí?—se pone de pie aun agarrando mi mano y se acercaba a mí peligrosamente—¿qué tal chicos?, mírenla. Detrás de toda esa ropa debe haber una chica con el cuerpo bien esculpido—se acercó a mi cara dejando que oliera el olor a cerveza de su boca y yo entonces volteo el rostro con desagrado notorio.

—¡Suélteme!—vocifere queriendo que se alejara de mí persona e intenté soltarme sin embargo, este me agarraba fuertemente—si no me suelta...

—¿Qué?, ¿vas a llamar a la policía o algo así? Jajaja—me observa con una gran sonrisa—mejor ven acá y divirtámonos—me jala hacía él haciendo que me siente entre sus piernas.

—¡No!—intenté pararme pero, él me agarraba ahora por la cintura—¡suélteme por favor!—vocifere—Dios mío, ayudame a salir de este lugar, te lo suplico—lo dije casi en un murmullo a punto de llorar y es entonces cuando el tipo de los tatuajes y ojos grises se pone de pie a mi lado.

El hombre de ropa negra se voltea hacía él con una sonrisa—¿qué sucede Drew?, ¿te interesa esta chica?—el tipo se toca la punta de la ceja con el pulgar y sonríe.

—Tal vez, solo déjame sacarla afuera y dejar que se vaya y te conseguiré otra chica más atractiva—fue lo que dijo y el otro tipo se toma un gran trago de cerveza.



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En el texto hay: mafia, badboy, cristiano

Editado: 10.05.2026

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