Peligrosa tentación.[novela Cristiana]

Capitulo 4

POV Miriam

—¿Y por qué no estarlo al saber que Cristo me ama de forma grandiosa?—cuando dije eso la jefa frunce el ceño y me mira como si estuviera loca y Milca por su parte aguanta la risa.

—Bien, bien chica. Lo que tú digas, sigue sirviendo mesas—fue lo que me dijo y al marcharse Milca explotó de la risa.

—Shus, que te puede oír—le digo y ella se tranquiliza.

—Esa fue buena, muy buena Miriam—me da palmadas en la espalda—buena jugada. Eso no me lo esperaba pero, eres más inteligente de lo que otros puedan pensar—sonrío al escucharla.

—Muchas gracias. Toma—le paso doscientos de los cuatrocientos de propina pues, era lo justo, la mitad.

—Oh, gracias a ti—me giña un ojo y se marcha a hacer lo suyo y yo me voy a terminar de servir en las mesas.

Pasan las horas hasta que llega a hacer las 12:30 y me turno con Milca para almorzar—trataré de volver lo más pronto posible Milca—ella asiente con la cabeza.

—Te estaré esperando. Ahora, vete.

Me marcho rápidamente sin que la jefa supiera nada y voy al supermercado corriendo lo más rápido que puedo y compro granola para que mi padre pueda comer pues, quería comprar también yogurt pero, no me alcazaba el dinero que eran los doscientos de propina.

Llego a casa y cuando abro escucho la televisión y entro—¡Papá!—vocifero y lo veo en la sala viendo tv.

—Estoy aquí.

—Traje algo de comer—pongo la granola en la meseta para luego sacar varias soperas para servirnos.

—¿Qué trajiste hija mía?—lo veo acercarse cogiando.

—¡Oye!, mejor quedate sentado que yo te puedo llevar la comida.

—Bien—se da la vuelta y regresa a su asiento y yo le llevo la granola con la cuchara—gracias y gracias oh Dios por los alimentos, te pedimos que los purifiques y bendigas y que además quebrantes toda influencia espiritual que pueda tener en el nombre de Jesús, amén.

—Amén—como junto a mi padre con tranquilidad y contenta de que tengamos algo de comer hasta que me acuerdo que tengo que volver al trabajo y Milca me estaba esperando muy probablemente—¡tengo que irme!—me como lo que me faltaba lo más rápido posible y le doy un beso en la mejilla a mi padre.

—¿Te tienes que ir ya?

—¡Sí, adiós!—salgo corriendo y llego a una cantidad de minutos récord para mí que nunca lo había hecho tomándome solo unos como siete o seis minutos cuando lo normal es diez o quince minutos que tardo en llegar—ya estoy aquí—llego toda sudada y respiro hondo para calmar mi respiración.

—Eh, si. Como tres minutos tarde Miriam—me mira de forma seria.

—Lo-lo siento. Se me olvidó por un instante que tenía que volver.

—Bien. Ve adentro mientras yo termino de comer.

—De acuerdo.

—Ah y Miriam.

—¿Si?

—Toma, secate el sudor antes de que alguien o más bien la jefa diga algo—me pasa una servilleta y la tomo.

Pasa el tiempo y llega la hora de irnos a casa siendo ya de noche como las 10—como verás Miriam el horario es tremendo y el sueldo es terrible y la jefa es...

—Detente Milca, no murmures que eso no agrada a Dios.

—Oh, bien—miro mi celular a ver si hay mensajes de parte de mi hermano—¿esperas a alguien...?

—La verdad es que...mi hermano debió escribirme para yo saber como está en el campamento de jóvenes y no me ha dicho nada.

—Tal vez solo está muy feliz en el lugar tanto que se le olvidó escribirte.

—Uh, no lo creo. Pero, ojalá sea eso.

—Es mejor que ya me vaya Miriam antes de que sea más tarde—escucho pasos acercarse a nosotras.

—¿Y tú?, ¿te irás sola Milca?—le pregunto y veo al chico que había venido más temprano con el hombre llamado Drew.

—La verdad es que no—el chico se le acerca y ella como que lo medio abraza sonriendo—iré a ver la pelea que hay está noche pues, me dijo él—lo señala al tipo que está a su par—que hay una pelea muy buena sobre un joven llamado Maluc con otro tipo.

—¡¿Maluc?!—no pude evitar vociferar.

—¿Lo conoces?—dice Drew haciendo su aparición de repente.

—¿Cuantos años tiene?—por favor Dios, que no sea mi hermano.

—Como alrededor de unos 16 por ahí—manifiesta Drew mirándome.

—Rayos.

—¿Qué pasa Miriam?—me pregunta Milca y yo respiro hondo para no molestarme mucho con este chico.

—De seguro es mi hermano—dije y Drew frunce el ceño y Milca me mira sorprendida—él había hablado conmigo de hacer eso que hacen allí y que ellos ganaban mucho dinero en una sola noche y quería intentarlo también pues, mi padre...—trato de no irme en llanto al hablar.

Drew se me acerca y pone su mano en mi hombro—te ayudaremos a entrar pues, yo soy uno de los que pelea allí para ganar algo de dinero—me lleno de fuerzas al escucharlo.

—¡Sí, Miriam!, anímate—dice Milca.

—Gracias.

—Entonces, vámonos ya—dice Drew y yo pienso en si debería ir a casa a decirle a mi padre aunque tal vez no sea buena idea.

—Bien—digo decidida a ir a buscar a mi hermano.



#10022 en Novela romántica
#4813 en Otros

En el texto hay: mafia, badboy, cristiano

Editado: 31.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.