Peligrosa tentación.[novela Cristiana]

Capitulo 5

POV Miriam

—Vamonos en mi auto todos juntos—dice Drew y yo lo seguimos hasta su vehículo y noto que es un auto deportivo Porsche azul.

—Vaya, es muy lindo tu auto—manifiesta Milca y sí, la verdad era lindo pero, no es la gran cosa.

—Subamos—dice el pelinegro compañero de Drew y yo me puse a pensar dónde debería sentarme si atrás o adelante junto a Drew y dejar tranquilos a Milca y al otro tipo.

Pensaba en esto hasta que Milca me agarra del brazo y me lleva hacia atrás junto a ella y pues, tuve que aceptar sentarme atrás y el pelinegro nos mira sentado adelante, no muy de acuerdo con eso que hizo ella—Charst debemos hablar cosas de chicas ustedes solo...—le hace señas Milca para que volteara hacia adelante y él lo hace.

—Bien Miriam, tengo que arreglarte un poco el cabello—se me acerca y me quita el moño haciendo que mi cabello caiga a mis espaldas—también, arreglarte aquí—me desabotonada varios botones de la camisa dejando mis pechos a la vista.

—¡Oye!—lo hizo tan rápido que no me dió tiempo a quitarla de mis botones de la camisa.

—¡Shus, tranquila!—toco mi cabello pasándolo hacia adelante y noto que Drew me estaba mirando por el retrovisor y me dió vergüenza—y ponerte un poco de esto—saca un pintalabios...

—¡Ni de chiste me pondré eso!, ¡así que, ya basta!—ya no aguanté más.

—Tranquila, solo es un poco de maquillaje. No te hará mal sino que, hará realzar más tu belleza—la miro seria.

—A Dios no le agrada que usemos maquillaje pues, es como si le estuvieras diciendo, " no me hiciste bien ni con mucho color por tanto, debo ponerme algo más pues, me hiciste mal".

—Vamos, no es para tanto—Milca parece no darle mucha importancia a lo que dije.

—¡Sí, lo es!. Todo lo hizo Dios bueno y bien pues, él es perfecto y hace todo de manera correcta. No hay que añadirle mi quitarle a lo que él creó es decir, a nosotros. Y con respecto a esto—le quito de la mano mi gomita del cabello para volverlo a amarrar—mejor estoy así y que sea mi esposo quien vea mi cabello y se deleite de él y no otro además, mis pechos no deben verse solo mi esposo debe pues, podría hacer caer a alguien o hacerlo tropezar por mi forma de vestir y dice la palabra en Mateo 18:6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.

—Vaya, realmente eres cristiana.

—Bien, chicas ya llegamos—dice el pelinegro y Drew me miraba fijamente entonces, yo me abotono rápidamente la camisa y salgo fuera.

—Siganme—dice Drew y así lo hacemos.

En la que parecía ser una entrada había un tipo vestido de negro al lado de la puerta y Drew se le acerca a hablarle yo, mientras, miro el letrero que estaba junto a la entrada que decía, golpea fuerte—bien, chicos. Vengan—no se que le dijo a ese hombre pero, nos dejó entrar a todos sin pagar nada.

Caminamos por un largo pasillo donde se llegaba a escuchar muchos gritos y quise hasta taparme los oídos y llegamos a un sitio donde había muchas personas alrededor y muy cerca todas de tantas personas que había tanto que perdí de vista de un momento a otro a Milca y a los demás—¡Chicos!—vociferé pensando que tal vez podrían escucharme aunque sea un poco y mientras seguía llamandolos choco con un hombre gordo con mucha barba que sonríe al verme.

—¡Ven aquí chica linda!—logré escuchar que dijo mientras me jala hacía sí.

—¡No!—dije intentando safarme de su agarre con todas mis fuerzas.

—¡Ven, no te hagas la difícil!—el hombre acercó su rostro para besarme y yo quería desesperadamente alejarlo de mí hechandome yo hacía atrás para que no me tocará diciéndole que no, no se me acerque más hasta que alguien lo agarra del brazo y lo empuja como si fuera un trapo hacía atrás y yo caigo al suelo sentada.

—¿Estás bien?—respiro hondo para calmarme y miro quien es que me ayuda a ponerme de pie y noto que es Drew.

—¡Si!—sacudo mi falda de cualquier suciedad que se le haya pegado—¡estoy bien, gracias!

—¡Sígueme de cerca y no te separes de mí!—me dice y yo asiento con la cabeza.

Empezamos a avanzar hacía el frente y yo chocaba sin querer con algunas personas y es entonces cuando Drew se voltea y me mira y me toma de la mano haciéndome sentir como protegida por él y seguimos caminando hasta llegar cerca de un ring y nos encontramos con el pelinegro amigo de Drew con Milca.

—¿Dónde estaban?—me dice Milca acercándose a mi oído.

—Eh—no sabía que decirle exactamente.

—Damas y caballeros—veo a un hombre bajo hablar en el ring con un micrófono—hoy tendremos a un chico algo jóven pero, alto que peleará con el búfalo está noche así que no se muevan de dónde están que en unos minutos empezaremos.

—Rayos.



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En el texto hay: mafia, badboy, cristiano

Editado: 20.06.2026

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