POV Miriam
Me le acerco al oído de Drew—¡Drew, ayúdame a entrar al cuarto donde mi hermano debe estar preparándose!—le vocifero en el oído y él se voltea hacía mí a mirarme—¡por favor, llévame!—noto como se le eriza la piel del brazo y pienso en si lo asusté.
Se inclina hacía mí de pronto con su rostro muy cerca del mío—¡vamos antes de que me dejes sordo de un oído!—me toma de la mano y caminamos entre la multitud yendo hacía atrás del ring.
—¡¿A dónde vamos?!—le pregunto para estar segura que no me va a secuestrar y vender mis órganos o algo así.
—¡A dónde debe estar tu hermano!—llegamos a una puerta estrecha y Drew la abre con toda confianza y entramos encontrándonos a varias mujeres paradas fumando.
—¡Drew!—las chicas es decir, dos de ellas se les acercan y le tocan el hombro las cuales, tenían pantalones cortos y blusas escotadas.
Yo lo miro para ver qué es lo que va a hacer con esas mujeres y él también me observa—ahora no chicas que estoy algo ocupado—le dice y ellas fruncen el ceño.
Las quita de en medio para seguir caminando y yo pienso en algo—espera—le digo a Drew.
—¿Qué pasa?
—¿Sabes dónde está mi hermano exactamente?—le pregunto.
—Ehh, la verdad es que no.
—Preguntemosle a esas chicas que tal vez saben algo.
—Tienes razón—me suelta y se acerca a una de ellas y le dice unas palabras bajito y la chica con la que él hablaba le susurra algo al oído y viene hacía mí rápidamente—está allí en aquel cuarto—señala la habitación que estaba detrás mío.
—Bien—agarro el picaporte—¿qué le digo para convencerlo de que venga conmigo?—pensé en mis adentros.
—¿Sucede algo Miriam?—escucho a Drew hablarme por detrás y suelto el picaporte.
—¿Me ayudarías a convencerlo de venir conmigo por favor?, tal vez a ti si te escuche pues, como eres una persona que pelea aquí...si le dices que el hombre con el que va a pelear es muy difícil tal vez desista y cambie de opinión—me mira fijamente—por favor...
—Esta bien pero, me deberás una.
—Hecho—abro la puerta y me encuentro con mi hermano golpeando un saco—¿estaba practicando?—pensé mientras lo veía de espaldas a la puerta.
—Quien quiera que sea, ¡he dicho que salgo en unos minutos!—dice mi hermano.
—Soy yo Maluc—se voltea espantado y me mira con cara de miedo con sus ojos cafés.
—Her-hermana—Drew entra también al cuarto y lo agarra por el brazo.
—Se terminó el juego chico listo—lo saca fuera del cuarto y yo salgo también.
—¡Pe-pero!—mi hermano trataba de safarse del agarre de Drew.
—Mejor no hables sino quieres que se lo diga a nuestro padre—le dije y se voltea hacía mí.
—No se lo dirás porque, sufre de la presión—manifiesta él como un niño pequeño que quiere jugar.
—Yo...—no sabía que más decirle ahora y miro a Drew el cual, me toca el hombro para luego voltearse hacía Maluc.
—Chico, ese hombre con el que te pusieron a pelear hoy es muy difícil vencerlo. Nosotros te estamos haciendo un favor y así no les traes más problemas a tu familia del que ya tienen, ¿entiendes?
—Bien—me siento aliviada al escuchar a mi hermano y salimos afuera dejando al pelinegro con Milca.
—Suban—Drew le quita el seguro al auto y me abre la puerta del copiloto y Maluc me mira.
—Vaya hermana, ¿te tuviste que acostar con este o algo así para que fuera tan amable contigo?
—¡¿Pero, qué dijo?!—me quedé espantada por lo que dijo mi hermano y que después se lo diga a nuestro padre...
—Y tu, pequeño chico poco listo. Tu hermana no hizo nada de eso es que, yo soy un caballero, ¿no sé nota?—dice Drew.
—Lo que tú digas viejo—manifiesta mi hermano y yo vuelvo a respirar.
Le doy la dirección a Drew y él nos lleva a casa al llegar le doy las gracias—recuerda que me debes una Miriam—manifiesta Drew, al no oír mi respuesta se va guiñándome un ojo.
—Rayos, ¿en qué lío me he metido?—pensé pues, tal vez no era nada bueno o fácil que pueda hacer yo que soy cristiana...
Mientras estaba pensando en esto entrando a casa escucho a Maluc vociferar—¡hermana ven, nuestro padre!—vuelvo en sí y voy corriendo hacía mí padre que estaba tirado al piso como desmayado.