Peligrosa tentación.[novela Cristiana]

Capitulo 7

POV Miriam

—¡Papá!—me acerco rápidamente a él y le muevo uno de sus brazos y no reaccionaba—papá—mis lágrimas empezaban a agolparse en mis ojos pues, pensaba que estaba...

—No está muerto pues, yo escuché su corazón que palpitaba. Así que, ¡llama a emergencias!—me mira y me agarra por los hombros—¡ahora Miriam!

—Si-si—llamo a emergencias y después de que cogieron la llamada y les di la dirección como un pensamiento espontáneo me llega a la mente buscar alcohol y un algodón y ponérselo a mi padre en la nariz.

—Somos los paramédicos habrán la puerta—escucho que dicen afuera.

—Maluc, tu sigue con esto—le doy el algodón con alcohol y me pongo de pie y abro la puerta.

—¿Dónde está la persona desmayada?—me dicen después que están dentro y yo le digo dónde.

—¡Oh!, ¡papá!—escucho a Maluc y todos vamos a ver qué pasaba.

—¡Estas despierto!—decimos al unísono mi hermano y yo.

—¿Era él el que estaba desmayado?—pregunta uno de los paramédicos.

—Si, sufre de diabetes y presión alta. No sé que le causó ese desmayo—les digo y uno de ellos se le acerca y lo ayuda a sentarse.

Toma un estetoscopio y escucha su corazón—¿cómo se encuentra ahora?, ¿mejor?—le pregunto.

—¿Tiene hambre señor?—pregunta a mi padre y yo pienso en que tal vez no ha comido nada más desde que me fui y por eso...

—Mucha—logra decir mi padre.

—Entonces...

—¿Qué es lo que tiene señor?—pregunta Maluc queriendo saber.

—¿No ha comido nada desde las la hora del almuerzo?—ignora el paramédico a mi hermano.

—La verdad es que no—oh, rayos esto debe ser...

—Entonces lo que pasa es que se le bajó el azúcar—dice al fin el hombre y fue como lo supuse que fue por no comer más nada.

—¿Cómo no lo pensé antes?—me culpaba a mi misma por este desmayo de papá.

—Denle algo de comer—se marchan los paramédicos después de agradecerles por venir y me acerco a mi padre para ver cómo seguía.

—Papá, iré al supermercado a comprar algo de comer para ti. Me dieron propina otra vez así que, no te intranquilices por nada, ¿bien?—Maluc me mira y me hace señas de ir a la cocina—¿qué pasa?—le pregunto.

—Ya le di una menta a nuestro padre para el azúcar mientras tanto conseguimos comida pero, el punto es que es mejor que vaya yo a comprarlo porque, ya es muy tarde de la noche para tu salir sola por ahí.

—Vaya Maluc, ya has crecido ciertamente.

Le toco la cabeza—oye, ¿hasta ahora te das cuenta?—me quita la mano de allí—lo digo en serio, déjame ir yo por ti.

—Eh...—me pongo a pensar que debo hacer pues, él podría irse otra vez a golpea fuerte y quedarse allí peleando.

—Hijos—escucho a papá llamarnos.

—¿Sí?—vamos hacía dónde él estaba sentado en la sala.

—¿Por qué no lo piden por llamada o internet en los colmados cercanos y así lo traen?—nos dice él y yo asiento con la cabeza.

—Bien—busco el número del colmado dónde yo había comprado la granola y no lo cogían la llamada. Miro la hora y noto que son las 12:30 am—rayos, es que es muy tarde. Veo a Maluc hablando con mi padre y hasta los veo reírse—Dios, iluminame. ¿Qué hago?—de pronto como una visión veo la imágen de una farmacia que hay cerca de casa—eso es, gracias Dios mío—llamo y si lo cogen.

—Halo buenas, farmacia Hernández a sus órdenes—me contesta.

—Halo, buenas. ¿Me puede decir si tienen granola de miel en barra con y sin azúcar?

—No. Ya se terminaron, mañana durante el día traerán más si quiere esperar...—me dice y yo solo pienso, ¡¿qué podría darle de comer a mi padre entonces?!

—Eh, ¿hay otras cosas como galletas de soda o no se... para comer?

—Si, ¿cómo la quiere integral o normal?—gloria a Dios.

—Integral, ¿cuánto cuesta?—le pregunto algo nerviosa pues, solo tenía 100 pesos.

—80 pesos la integral.

—Bien, envíamelo por favor—le doy la dirección y cuando pasan como 10 minutos llega—padre, ten come esto—se lo paso y empieza a comer.

Maluc me mira con el ceño fruncido y me jala por el brazo a la cocina—¿solo tenías para una sola galleta?

—Queda un poco de granola como dos cucharadas si tienes mucha hambre—él me mira con cara de pocos amigos.

—¿Ves lo que has hecho?, si me hubieras dejado pelear tuviéramos dinero para comprar más comida—¿qué es lo que está diciendo?

—No era buena idea Maluc—le digo y me da la espalda.

—No cumpliste bien tu roll de hermana mayor hoy Miriam—¡¿qué?!

—Yo...

—Buenas noches—lo veo marcharse a su cuarto y mi padre me llama.

—¿Qué pasa papá?—me señala la galleta.

—Dejé esto para ustedes dos—me enseña cuatro pedazos de galletas.

—¡Oh no!, comelos tu que yo estoy bien. Mi compañera de trabajo me dió de comer allá en el trabajo—y no era mentira, Milca me dió de un sándwich que había llevado para cenar aunque, no fue mucho para tener el estómago lleno pero, me sentía bien aún así.

—Dáselos a Maluc entonces—lo llevo a su cuarto y lo ayudo a acostarse—Buenas noches hija mía, descansa y que Dios te bendiga.

—Amén—cogí las galletas y fui al cuarto de Maluc pero, estaba cerrada la puerta—Maluc, Maluc. Abre, te traje algo de comer—no escuché respuesta—te lo dejaré aquí cerca de la puerta—me voy a mi cuarto y me cepillo los dientes, el cabello me lo peino y me cambio de ropa para dormir.

Mi falda hasta el tobillo y mi camisa manga larga para dormir me pongo de rodillas para orar—Dios, ayúdanos a tener que comer mañana y gracias por ayudar a mi padre a estar mejor—pienso en Maluc en lo que me dijo y se me agolpan las lágrimas en los ojos—¿soy mala hermana mi Dios?—le digo a Dios llorando y de pronto escucho mi celular vibrar—tal vez es del colmado. Déjame decirle que ya no lo necesito—pensé y miro que es una notificación de un mensaje de WhatsApp.

De un número desconocido y aún así lo abrí para ver si era del colmado y leo que dice:

—Hola preciosa, soy Drew Percheston. Llegaste bien a tu casa?



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En el texto hay: mafia, badboy, cristiano

Editado: 20.06.2026

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