POV Miriam
—Oye, ¿qué te pasa que estás tan pensativa tan temprano?—escucho a mi hermano decirme.
—Oh, es que estaba pensando seriamente en algo—fue mi respuesta mientras seguía mirando el piso.
—Pero, ¿le vas a hacer un hoyo al piso?—levanto la vista del suelo—después, ¿dónde pisaremos?
—Al menos, no es mi plan por ahora hacerle un hoyo al piso así que, tranquilo—me doy la vuelta y me dirijo a mi cuarto.
—¡Por lo menos no es ese tu plan!—lo escucho vociferar a mi hermano mientras entraba al cuarto.
Cierro la puerta y busco en mi clóset que ponerme—oh, cierto. ¡Hoy iré a la iglesia con Drew!—dije a la nada y voy abajo a desayunar después de haberme puesto un vestido para salir fuera.
Nos sentamos a desayunar yo y mi padre pues Maluc ya se había ido a la escuela.
—Tu hermano me dijo que estabas muy pensativa Miriam.
«Rayos»
—Eh, si...
—¿Pasa algo malo con tu trabajo?
—¡Oh, no!
—¿Entonces?, ¿es Drew?
—Tranquilo papá, yo lo lograré resolver cualquiera que sea mi problema o situación—pone su mano en mi hombro.
—Recuerda que soy tu padre y me preocupo por ti Miriam pero, también recuerda que estoy aquí para ti—me regala una sonrisa.
—Gracias, papá—le doy un abrazo y me voy a lavar los platos.
Me pasé el tiempo limpiando la casa para que, al menos, se vea limpia mi hogar aunque, humilde es pero, sigue siendo el lugar donde vivo y llega la hora de las 3:30—¡Papá, iré a buscar a Maluc a la escuela!—vocifero después de tomar las llaves de la casa.
—¡Está bien, hija mía!, ¡Que Elohim (Dios) te acompañe!—lo oigo decir como respuesta desde su cuarto.
—¡Amén!—salgo caminando después de cerrar la puerta.
Mi padre se había ido a su cuarto diciendo que se sentía cansado y eso me estaba preocupando un poco pero, tenía que ir a buscar a mi hermano y sí, ya se que está grande y todo sin embargo, no quiero que se vaya a otro lugar a hacer quien sabe que para ganar dinero.
Estamos algo apretados de dinero pero, tenemos por lo menos comida en la mesa todos los días por la misericordia de YAHWEH (señor).
Cuando llego lo encuentro afuera hablando con unos tipos altos y corpulentos—bien, adiós—le escucho decir a Maluc haciendo que ellos se marcharan al momento de yo llegar a él.
—¿Quiénes eran esos tipos hermano?—le pregunto y él me mira luego, mira al frente rápidamente.
—Solo querían confirmar algo conmigo. Solo eso hermana.
«¿Qué está ocultando?», pensé en mis adentros.
—Bien. ¿Ellos son amigos tuyos o del gimnasio?—digo a ver si logro descubrir que es lo que está tramando.
—En realidad, son amigos de Drew...
—Pero, ¿no tuyos...?
—¡Oh, cierto!, se me olvidaba decirte algo sobre Drew—dice de repente interrumpiéndome.
—¿Qué pasa?, ¿él está bien?
—¡Sí!, tengo que decirte algo que hizo muy cursi...
—Ya di que es vamos, quiero escucharlo.
—Pues...—me mira—la semana que pasó cuando yo salí fuera de la escuela, el martes y tú no me podías ir a buscar me lo encontré en la calle y me dió un aventón en su motocicleta.
—¿Eso es todo?
—¡No!. Él me dijo que me iba a dejar frente a mí casa pero, que antes tenía algo que hacer. Entonces, fui con él al gimnasio y no te lo niego entrené un poco allí mientras lo esperaba pues, supuse que él quería verte en la casa al momento de tu llegar pero, yo le dije que tú llegas a las 10 de la noche.
—¿Y qué hizo?
—Calma, solo escucha. Al saber que papá estaba solo en casa y enfermo porque, yo le conté nuestra situación con nuestro padre y él entendió porque quería pelear y ganar dinero para que tú no tengas que trabajar tanto y pues, decidió llevarme pronto a casa para que papá no siguiera solo.
Lo hizo y entró en casa, saludó a nuestro padre y charlaron un poco después, él preguntó si ya había cenado papá y él dijo que no.
Fue a la cocina y preparó algo de comer después de haber visto lo poco que había en la nevera se decidió por unos huevos revueltos y preparar un poco de lechuga.
Cuando terminó limpió todo, fregó y limpió la mesa y hasta quería trapear la cocina porque, según él la había ensuciado.
—No me digas que lo dejaste hacer todo eso—lo miro con cara seria.
—¡Oye, él se ofreció!, ¿cómo le iba a decir que no?
—¡Ah, que vergüenza!, ¿cómo lo veré a la cara otra vez?
—Tranquila, lo hizo porque quiso y no solo fue ese día. Al día siguiente me lo encontré de nuevo y está vez estaba en el auto y me dió un aventón.
Me dijo que tenía que pasar por algún lugar de camino a mi casa y antes de llegar a nuestro hogar fue a una casa de unas personas mayores.
Su casa estaba hecha de madera y...pues...estaba muy descuidada con ventanas rotas y techo de aluzinc bastante oxidados—¿quieres entrar conmigo?—él me preguntó y yo dije que sí pues, sentía curiosidad.
Entramos y ví a dos ancianos, una mujer y un hombre. Uno de ellos la mujer estaba en cama y él señor sentado a su lado y ella parecía enferma por lo pálida que se veía.
Él fue a la cocina y llenó su nevera de comida que había llevado en una gran funda.
Habló un poco con ellos y luego, salimos.
—¿Quiénes eran Maluc?
—Le pregunté eso mismo y dijo que eran sus vecinos y que como sus hijos murieron él se hace cargo de llevarles comida porque, ellos al ser tan mayores no tenían fuerzas para trabajar.
«Que Elohim (Dios) lo bendiga», pensé.
—Me dijo que te mandaba saludos y que no podía verte porque, tenía ciertos asuntos que resolver antes.
Así, pasaron los días y él venía y me traía a casa cada día después de ese hasta el sábado y siempre le cocinaba a papá la cena y yo pues, lo ayudaba un poco.
—Rayos, es lo menos que podías hacer.
—No te alteres hermana. Y él también me decía antes de irse que te dijera que había ido ese día a casa pero, que tenía que irse pronto y que tenía cosas por resolver aún y por eso no te visitaba en la pizzería y bla,bla,bla, pura cursilería.