POV Miriam
—Miriam.
«¿Debería preguntarle yo misma a él cuando lo vea?», pensé.
«O tal vez no sería buena idea, ¿O tal vez sí?», pensé finalmente.
—¡Ah!, ¡no sé que rayos hacer!
—¡Miriam!
—¡¿Qué?!—miro a mi hermano y este al verme empieza a reír a carcajadas.
Después que llegamos a la puerta de nuestra casa empezó a tranquilizarse y yo tuve que pasar por ese momento algo humillante donde los demás en la calle se nos quedaban viendo raro—realmente te gusta, ¿verdad?—él me mira con cara seria.
«¿Él me gusta?», me pregunté por dentro pues, yo no estaba segura de la respuesta ahora mismo.
—Eh, yo...—mi padre se acerca caminando hacía nosotros.
—Sí, realmente te gusta y es normal. Es un buen chico aunque, parezca rudo por fuera por dentro es amable y bueno.
—¿Hablan de Drew?—pregunta nuestro padre.
—Sí, papá. A Miriam le gusta Drew y él me parece que le gusta ella—lo miro a la cara a Maluc queriendo decirle con la mirada que ya basta, si eso acaso fuera posible.
—¿Es verdad que te gusta Drew hija mía?
—Yo...—escucho vibrar mi celular y veo la hora—¿saben que?, tengo que prepararme para ir a la iglesia, así que...—me marcho a mi cuarto antes de que me sigan interrogando.
Busco en mi armario un vestido largo hasta el tobillo con mangas largas también y me lo pongo, siendo este algo sin adornos ni joyas.
«Sencillo como yo», pensé.
Suelto mi cabello que había lavado ese día y lo amarro en una coleta baja y busco mi bolso entrando mi monedero dentro junto con el manto blanco para estar dentro de la iglesia pues, lo que pasa es que quería obedecer a Elohim (Dios) en todo en cuanto su palabra pues, está dice en 1 Corintios 11: 5 Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.
6 Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra.
7 Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.
8 Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, 9 y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.
10 Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.
Entonces como hay que tener la señal de autoridad por causa de los ángeles y aunque dice más abajo lo siguiente: 1 Corintios 11: 14 La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? 15 Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.
La mujer tiene como velo natural su cabello por eso no hay que cortarlo pero, cuando se va a orar o profetizar si hay que cubrirse como quiera pues, tenemos el cabello como velo para cuando salimos al supermercado o la farmacia o a algo así, ya estamos cubiertas pero, cuando hay que orar hay que cubrirse como dice en su palabra por causa de los ángeles.
«La biblia no se contradice», recordé también y esto lo sabía muy bien.
Me miró al espejo más de lo acostumbrado.«¿Me veo bien?», me dije en cuanto miraba mi reflejo en el espejo.
«Miriam, estás bien si lo que buscas es agradarme a mí antes que a los hombres», escuché una voz que me habló y supe que era él Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo).
Escucho el celular vibrar. Lo tomo y reviso quien me escribió:
WhatsApp mensaje:
Drew: ya estoy afuera esperándote.
Miriam: bien, ya voy.
Entro el celular en el bolso junto con las llaves de la casa y me miré otra vez al espejo, «si, estás bien Miriam y si él no lo ve así...», me dije a mi misma.
Salgo de casa después de despedirme de mi padre y mi hermano.
Cuando estoy afuera veo desde la puerta a Drew mirando el cielo y mi corazón empezó a acelerarse .
«Después de lo que hice de ese beso en la mejilla...», pensé.
«Wao, como brillan sus ojos al ver el cielo», quería, quería darle...
Lo veo poner su cigarrillo en la boca y luego bajar la mirada y enfocarla en mí. Al momento que nuestras miradas se cruzaron sentí que mi corazón iba a explotar. Quería abrazarlo y...
—Te ves preciosa—fue lo que dijo.
Logré hacer que mis piernas reaccionaran con lo nerviosa que estaba y me le acerco para darle la mano y así saludarlo.
Al instante sentí un olor extraño que venía de él y era el cigarrillo que se estaba fumando que me desagradó un poco. Tal parece que notó mi desagrado y votó el cigarrillo.
Miro al lado suyo y vislumbro una motocicleta de color negra—no me digas que...—no pude evitar decir.
—¿Te gusta?—me pregunta Drew mientras se monta en ella.
Me le quedo viendo. «¿Está hablando en serio?»
Lo enciende—¿No vienes?
—Eh, yo tengo un vestido y...
—No importa, más chicas se han montado conmigo en la motocicleta con faldas más cortas.
«¿Más chicas?», lo miro frunciendo el ceño.
—No es que se suban tantas chicas conmigo en mi motocicleta—Drew parece darse cuenta de lo que había dicho al ver mi expresión—o tal vez para ser sincero solo unas cuantas han subido conmigo o solo...yo...—se notaba algo nervioso y yo sonrío.
—Me subiré—lo hago y no resultó tan malo como esperaba. Si, se me subió un poco la falda pero esa era todo.
—Sostente—arranca y por yo no haberme sujetado antes por vergüenza a agarrarme de él, casi me voy con toda mi persona para atrás—tienes que agarrarte así—toma mi mano y la pone en su cintura.
«Bien, ya me agarro», pongo las dos manos en su cintura.
Recordé lo que él hizo toda la semana por mi padre al cocinarle y me llené de vergüenza.
«Si que soy valiente que lo pude ver a la cara como sin nada ante todo lo que hizo por mi familia», pensé en mis adentros.
Nos paramos en un semáforo y él al frenar yo lo agarro aún más fuerte y Drew me agarra la mano.