Corvus y Miko se encontraban caminando en medio de un enorme prado, con el sol en su punto más alto, las mariposas revoloteaban, el pasto tenía un hermoso color verde brillante, lleno de vida y a la lejanía se podía escuchar a los pájaros cantar.
—Nuestra primera parada será la ciudad de Nero.
—¿Por qué te decidiste ir por la segunda lanza?
—A de decir verdad, porque es la ciudad más cercana que teníamos.
—Oh, entonces, ¿crees que sea muy difícil encontrarla ahí?
—La ciudad de Nero es muy grande y hermosa, pero con todo eso, no creo que sea muy difícil encontrar a una persona como la segunda lanza.
De la nada unos bandidos aparecieron de entre la maleza, con armas y armaduras rudimentarias.
—¡Rápido!, denos todas sus cosas y su muerte será rápida. —grito uno de los asaltantes.
Corvus siguió como si nada estuviera pasando, y de un chasquido hizo aparecer unas lanzas de oscuridad del suelo, las cuales atravesaron el corazón de todos los bandidos en un parpadeo, haciendo que cayeran como sacos de papas.
—La ciudad de Nero ya solo está a un par de horas caminando.
—Uf, menos mal, con la armadura puesta se siente un calor abrazador.
—Veo que tu resistencia ha mejorado, hace no mucho estarías quejándote.
—La verdad es que me duelen las piernas, pero ya estoy acostumbrada.
«Esos bandidos sí me asustaron un poco, aunque para Corvus no es nada, ni siquiera los volteo a ver».
—¿Y como se supone que entraremos a la ciudad de Nero?
—Lo he estado pensando, será fácil descuida, aunque hay un problema que me causa inquietud.
—¿Qué es?
—Conociéndola bien, ella tendrá a casi toda la ciudad en la palma de su mano.
—Espera, ¿la segunda lanza del rey es una mujer?
—Sí, es conocida como la "Ejecutora" y es considerada como la semi humana más hermosa del mundo, es manipuladora y muy egocéntrica... pero con justa razón.
—¿En verdad es tan bella?
—El problema no es si es hermosa o no, ella es la lanza más fuerte físicamente de entre todas.
—¿¡Es incluso más fuerte que tú!?
—Claro, ella puodria doblarme como si fuera un pedazo de papel, así que Miko, cuando lleguemos a encontrarnos con ella, tu única misión será correr lo más rápido que puedas.
—E-Entiendo.
—Más te vale Miko, porque ellas no dudara ni un segundo de matarte.
Saliendo de entre la maleza, pudieron avistar una gran ciudad desde un gran risco, Corvus y Miko vieron a simple vista una gigantesca ciudad, con una hermosa arquitectura, decorada por enormes pilares de cuarzo, casas que parecían mansiones, adornadas con unas hermosas fuentes, era la ciudad de Nero.
La ciudad estaba rodeada por una enorme pared de piedra pálida blanca. La ciudad cautivaba a quien la viera, desde luego Miko no era la excepción.
—E-Es hermosa, tan grande y majestuosa. —admitió Miko mientras no podía dejar de ver la gran ciudad.
—Parpadea Miko, o te irritarás los ojos.
—Oh, perdón, es que nunca había visto algo parecido, es como un cuento de hadas.
—No te dejes llevar por las apariencias, no aceptan a cualquier visitante, tienen reglas raras en este lugar.
—¿A qué se debe?
—Bueno, en la ciudad solo aceptan a personas o cualquier cosa que consideren "hermosa".
—Eso es... Cruel.
—Lo sé, pero no podemos hacer nada al respecto.
Corvus empezó a ver de forma más detallada la ciudad, y de pronto se acercó a Miko agarrándola del hombro.
—Sujétate fuerte Miko, esto puede causar mareos.
—De que estás hablando...
Corvus y Miko desaparecieron en un parpadeo, hundiéndose en la oscuridad, cuando Miko pudo procesar lo que estaba pasando, ya estaban dentro de la ciudad, en un pasillo de entre dos casas.
—¿Qué fue lo que pasó? —la cabeza de Miko no dejaba de dar vueltas.
Antes de que Corvus pudiera explicarle a Miko lo que había sucedido, se fue a una esquina rápidamente y empezó a vomitar, Miko no tardo en unírsele.
—Lo que pasó es que nos teletransporte adentro de la ciudad de Nero. —respondió Corvus mientras se limpiaba la boca.
—¿Y por qué me siento tan mareada?
—Tú lo haces porque no estás acostumbrada a esto, yo lo hago por qué teletrasnportarse junto con alguien más conlleva una presión abrumadora, lo que hace que vomite.
—Es una habilidad muy conveniente, ¿pero por qué no la utilizaste antes?
—Yo tengo mis propios límites Miko, esta habilidad solamente la puedo usar si veo un objeto que posee sombra.
—Uf, uf, eso es genial. —dijo Miko que apenas se estaba recuperando del mareo.
—No tanto cuando es de noche o un lugar muy abierto.
—¡Oigan ustedes!, ¿¡que están haciendo allí!?
Un hombre con un rostro fino, pómulos bien definidos, con vestimentas dignas de un rey, teniendo una toga reluciente y una hermosa espada colgando de su cintura, les hablaba.
—Vengan aquí y muéstrense.
Corvus como Miko salieron del oscuro y estrecho pasillo, en donde se encontraron una deslumbrante zona donde había varios edificios iguales de increíbles, con esculturas en las calles con gloriosos murales llenos de arte.
—Muéstrenme sus caras, quiero ver si sus rostros pertenecen aquí.
—¿Y usted quién es?
—Soy un guardia de Nero, y ustedes son mis sospechosos, así que hagan lo que les ordeno o los sacaremos a patadas de aquí, ¡muestren sus rostros!
Corvus se destapó su cabeza, dejando mostrar sus ojos violeta, y su cabellera negra como la noche misma, haciendo que rostro del furioso guardia se volviera la de una persona gentil.
—¡Oh!, perdón por dudar de usted joven, se nota que usted entró de forma legal aquí, pero aun así debo de ver el rostro de su acompañante si no fuese mucha molestia.
—Miko, quítate el casco por un momento.
Miko hizo caso a Corvus y se quitó el casco, él guaria al ver a Miko sin su casco alzo las cejas lo más que podía, quedándose sin palabras.
Editado: 15.03.2026