En el rincón de la biblioteca, de un orfanato de la ciudad de Nero se encontraba un niño sentado en el suelo, leyendo un libro, a ese niño no le interesaba convivir con los otros niños, su mente estaba entre los párrafos de su libro.
—¿Otra vez ese fenómeno está en la biblioteca? —pregunto un niño, que se encontraba jugando en el patio con los demás.
—Déjalo, de todas formas ni lo puedo mirar a la cara. —contesto otro niño, mostrando una cara de desagrado.
—Ni siquiera sé cómo se llama.
—Creo que se llama, Baldur… no, era Bagu, espera, ya casi lo tengo…
Se podía escuchar a lo lejos a los niños jugar, reír, divertirse, mientras que el chico de la biblioteca ignoraba todo eso; en la habitación apenas y podían pasar pequeños rayos de luz, el lugar estaba polvoriento a causa de que nadie usaba la biblioteca, nadie excepto este pequeño niño.
—¡Balduino! —exclamo una profesora mientras habría de golpe la puerta de la biblioteca, y la cual tenía ojeras.
Balduino se sobresaltó, su libro salió volando, dejando ver su rostro, el cual estaba totalmente quemado de su lado izquierdo.
—¿Qué es lo que pasa maestra?
—Tenemos a una gran invitada, la cual quiere conocerte.
—¿Eh?, ¿por qué?
—Quiere conocer a niño prodigioso de Nero.
—Pero maestra, no quiero ver a nadie, n-no creo que le agrade a la vista. —admitio Balduino mientras se tapaba la parte de su rostro quemada.
—Ay Balduino, cuantas veces te he dicho que eso no es un impedimento para que seas alguien, lo importante es tu interior.
—Las personas de esta ciudad no piensa lo mismo.
La maestra se acercó a Balduino, se agachó y lo empezó a abrazar, acariciando su cabeza.
De pronto unas pisadas en seco empezaron a sonar detrás de la maestra, una persona había entrado a la habitación sin previo aviso.
—Conque este es el “Genio de Nero”
En ese momento Balduino se quedó helado, no sabía como reaccionar a lo que estaba viendo, a simple vista era tan hermosa como un ángel, pero su presencia se asemejaba a la de un animal salvaje a punto de atacar.
«¡Ella-Ella es la más hermosa rosa!».
Así fue como la definió Balduino, y no estaba muy lejos de la realidad.
—¿¡Señorita Jean!?, pensé que estaba esperando en el pasillo. —dijo la maestra, la cual estaba bastante asustada.
—Lo siento, quería ver de una vez al niño.
—E-Está bien, le presento a Balduino. —respondió la profesora mientras intentaba mostrar a Balduino, el cual se intentaba esconder detrás de ella.
—Déjame verte pequeñín, no te haré nada, lo prometo. —insistió Jean mientras se acercaba poco a poco a Balduino.
Como si estuviera hipnotizado, Balduino hizo caso a Jean, dejando a la maestra y acercándosele, lo tomo de la barbilla, viéndolo detenidamente.
—Ya veo. —Jean dejo ver una cara de sorpresa.
Balduino cerro los ojos, apretándolos fuertemente, mientras no dejaba de temblar de miedo.
—No, no cierres tus ojos, son hermosos.
Balduino se sorprendió al escuchar tal declaración, abriendo sus ojos poco a poco, dejando ver unos hermosos ojos azules como el cielo.
—Puedo verlo, tu gran potencial, tú tienes la oportunidad de cambiar esta asquerosa ciudad, los rumores acerca de ti son cierto.
—¿Quién eres? —pregunto Balduino estando anonadado.
—Soy la nueva gobernante de Nero, mi nombre es Jean, un gusto Balduino.
—¿Se fue el anterior gobernante de Nero?
—Sí, y nunca más regresará, con tu ayuda puede que cambiemos a Nero o incluso el país.
—No creo poder hacer tal cosa, apenas soy un niño.
—Te haré una propuesta, pon mucha atención.
Balduino simplemente asintió con la cabeza, mientras miraba fijamente a Jean.
—Acompáñame al palacio de Nero, vive ahí conmigo y tendrás acceso a un gran conocimiento, más haya de tu imaginación, yo personalmente te educaré, te entrenaré para que te conviertas en un gran hombre, dejaras de conocer lo que es el hambre, el frío o la soledad.
Los ojos de Balduino se iluminaron, no podía creer lo que estaba pasando, toda su vida había sido excluido por su “fealdad”, pero ahora le estaban ofreciendo ser tratado casi como un rey.
—¿Aceptarás? —Jean se agachó y le ofrecía la mano.
Balduino tomó la mano de Jean con firmeza, Jean sonrió levemente.
—Está hecho, vayámonos de este lugar.
Balduino se despidió por última vez de su profesora, con un gran abrazo, su profesora estaba limpiándose sus lágrimas, estaba realmente conmovida, por fin su niño iba a tener lo que realmente se merecía.
—La extrañaré profesora.
—No te preocupes Balduino, sé que lograras grandes cosas. —admitio la profesora mientras se limpiaba las lágrimas de sus mejillas.
—¿Estás listo Balduino? —Jean aún mantenía su sonrisa cálida.
Jean tomó la mano de Balduino, y juntos salieron del orfanato, siendo escoltados por Siegfried, todos los niños se quedaron impactados, “¿Cómo un fenómeno está acompañado por el héroe de Nero?”, esa pregunta pasaba por la cabeza de todos los niños; pero Balduino ignorando todo, estaba sonriendo, una sonrisa que salía de lo más profundo de su corazón.
Ese recuerdo que Balduino había atesorado, era la única cosa que lo lograba calmar en sus momentos de mayor debilidad; pero ahora ni con eso podía dejar de temer por la vida de Jean.
Viendo a lo lejos, la destrucción que dejo a su paso la pelea de Corvus y Jean
—¡Por favor, gané mi señora! —Balduino seguía orando.
Corvus y Jean estaban peleando, intercambiando golpes a gran velocidad, tanta que únicamente se veía las chispas que generaban sus armas al colisionar. A su vez estaban recorriendo gran parte del bosque, y como consecuencia, estaba siendo destruido.
—Ríndete Jean, solo haces que ambos perdamos el tiempo.
—¿Acaso eres idiota?, no dejaré lo que he estado construyendo.
Llamas y oscuridad, ambas energías estaban chocando violentamente, ninguna queriendo ser dominada por la otra. Las armas de Corvus y Jean chocaron tan fuertemente que ambas salieron volando.
Editado: 06.04.2026