Miko se encontraba sumergida en una de las piscinas de agua curativa; era como si estuviera flotando en la nada, sus heridas ya no dolían y todo el estrés de la batalla había desaparecido como arte de magia.
«¿Cuánto tiempo llevo aquí? ¿Acaso eso importa?... Hay algo que me está dando cosquillas, es como si un insecto estuviera caminando en mi espalda, qué incómodo».
Empezó a moverse, como si se tratase de sacudir esa rara sensación, pero en vez de quitarse, se intensificó, escuchando a lo lejos, ladridos.
«Nix… cállate por un momento, no me dejas disfrutar de esta tranquilidad».
Los ladridos de Nix se intensificaron. Miko en un momento no sintió solo una incomodidad, sino que sintió que estaba en peligro. Despertó de golpe, saliendo de la piscina, haciendo que el agua se desbordara de esta.
—¿Qué es lo que está pasando?
Volteando a ver hacia arriba, Miko vio claramente cómo una bestia búho la estaba mirando fijamente. La bestia con sus enormes ojos veía a Miko, era como si estuviera analizándola.
—Oh, una disculpa, señorita, ¡qué falta de respeto la mía! —dijo la bestia mientras hacía una reverencia.
—¿Quién eres? —cuestionó Miko, aún desorientada.
—Mi nombre es Nox, solamente soy un viajero, me acerqué porque esa bestia primitiva empezó a hacer ruido —señaló a Nix con una de sus alas—. Y mi curiosidad pudo conmigo.
—Curiosidad, ¿eh?
—Por supuesto, no malentienda mis intenciones, pero ya que estamos aquí, ¿puedo saber dónde consiguió a esa pequeña bestia?
—¿Hablas de Nix?
—Claro, esa bestia primitiva no es muy común por estos lares, de hecho, diría que es endémica de las Tierras Intermedias.
—¿Qué es lo que sabe de las Tierras Intermedias?
—Je, he estado ahí... no es un lugar al que quiera ir, señorita.
—Pero si la raza de Nix es de ahí, podría hablarme de ella.
—Desde luego, la raza de esa bestia primitiva se categoriza como una amenaza para los ecosistemas adyacentes a las Tierras Intermedias, eso implica al reino humano.
—¿Amenaza? En ningún momento se ha comportado de forma salvaje o algo parecido.
La bestia búho no dejaba de ver a Nix, girando de un lado a otro su cabeza, analizando cada rincón del temeroso cachorro, que ya no ladraba, sino que trataba de no hacer contacto visual.
—Es recién un cachorro, así que... —Nox se sacudió la cabeza—. Tendré que marcharme, estoy aquí por algo en concreto, mi curiosidad realmente me distrae mucho.
Nox realizó de nuevo una reverencia, dio media vuelta y empezó a caminar, alejándose de Miko.
Miko salió por completo de la piscina. Su cuerpo aún débil se tambaleaba, sus manos temblaban. A su lado estaban sus cosas, y empezó a ponerse la armadura de Corvus, de la que solamente le servían sus botas; el peto estaba hecho añicos, y se amarró la funda de su espada en la cintura.
—Un momento, ¿dónde está todo el mundo? —Volteó a ver a todas las direcciones.
De un momento a otro, Miko sintió cómo algo afilado presionaba su garganta, quedándose paralizada.
—Señorita, ¿podría decirme de dónde sacó esa armadura?
—¿Ahora qué carajos vas a querer? —preguntó irritada Miko.
La bestia se quedó estupefacta, esperaba miles de respuestas, pero ni una sola se acercaba a lo que le había respondido Miko, y antes de que pudiera contestar, una pequeña explosión se pudo escuchar.
—Auch, ¿qué mierda? —se preguntó la bestia búho.
Volteando a ver, quien había generado la explosión fue Nix, que con el hocico completamente abierto, generaba una bola de fuego que salía disparada, lastimando al captor de Miko.
—¡Increíble, tan pequeño y ya puede usar su descendencia! —exclamó Nox.
En ese momento de distracción, Miko lo aprovechó, desenvainó su espada, cortando un poco el cuello de la bestia, logrando zafarse de su agarre.
—¿Desde cuándo puedes hacer eso, Nix?
Las plumas de Nox cayeron al suelo, al igual que su sangre. Incrédulo, Nox se tocó la herida, lamiendo su propia sangre, quedándose pensativo.
—Esa armadura... o al menos esas piezas de armadura, son de quien estoy buscando, ¿dónde está la Tercera Lanza?
Sin titubear, Miko apuntó su espada en contra de Nox, dejando escapar una mirada llena de determinación, pero Nox simplemente sonrió mientras la miraba fijamente.
—No tengo tiempo, así que terminaré con esto rápidamente.
Todo el cuerpo de la bestia empezó a emanar un aura azul, que envolvió rápidamente todos los alrededores. Toda el agua de las piscinas empezó a moverse de forma violenta, hasta salir volando, atacando a Miko.
Ella, con dificultad, las esquivó, acercándose a la bestia para atacarla, pero justo antes de conectar su tajo, fue repelida por las garras de Nox, que aprovechó su distancia para lograr rasguñar a Miko en todo el pecho.
«Él también es un descendiente del mar, ¿cómo es que se enfrenta a uno?».
Miko, estando en el suelo, con su sangre saliendo de su pecho, empezó a emanar un aura turquesa; Nox se acercó con cautela.
Desapareciendo en un parpadeo, Miko logró acercarse de nuevo a la bestia, pero esta vez apuntando a sus patas, pero justo antes de cortarlas, su espada chocó con una gruesa capa de hielo, atravesando a duras penas su superficie.
—¿Una descendiente del mar que no usa el agua?, qué interesante.
Estalactitas se formaron del suelo, atacando a Miko, quien solamente pudo retroceder, hasta toparse contra la pared. Sin más escapatoria, Nox congeló toda la parte inferior de Miko.
—No lo volveré a repetir, ¿dónde está la Tercera Lanza del Rey? —Nox se acercó a Miko, agarrando su cuello con sus afiladas garras.
Nix volvió a usar su fuego, lanzando una veloz bola de fuego contra Nox, pero este último pudo esquivar el ataque, contraatacando, capturando a Nix en una burbuja.
—Tranquilo, cachorro, no te mataré, eres demasiado valioso como para que murieras de una manera tan insignificante.
Editado: 07.06.2026