Penitencia de un caballero

Capítulo 32 Cenizas y vacío (Inicio Pt2)

Dentro de una habitación digna de un rey, que apenas podía ser iluminada por la luz del día, en una de las esquinas más oscuras, la oscuridad comenzó a concentrarse, formando una amalgama que terminó dando una forma humanoide; y de entre las sombras, emergió Vespae.

—Uf… esto es molesto —miró su brazo roto—. Tendré que ir a tratarme esta herida.

La habitación era grande, casi como un granero; estaba llena de estanterías con libros, algunos a medio leer, velas parcialmente derretidas y un escritorio en el centro con una pluma y tinta encima de él.

Vespae se sentó en el escritorio y empezó a escribir, mientras envolvía su brazo en una espesa oscuridad.

—Debo informarle al rey que la primera lanza ya ha sido reclutada; además, ellas siguen siendo piezas que funcionan con normalidad… incluso diría que se han vuelto un poco más fuertes.

Al terminar de escribir, se levantó y salió de la habitación; empezó a caminar por un estrecho pasillo con ventanas que dejaban asomar un idílico paisaje, hermosos arroyos y grandes y resplandecientes jardines. Pero más a lo lejos, a duras penas podía vislumbrarse una ciudad con grandes edificaciones tan blancas como el mármol.

De un instante a otro, Vespae sintió una pesada presión en uno de sus hombros, lo que hizo que se detuviera en seco.

—Veo que has estado ocupado, Vespae…

La voz de Gong resonó a centímetros del oído de Vespae. Gong tenía su mano apoyada en el hombro de su compañero, la cual este último quitó rápidamente de un leve golpe.

—¿Qué quieres, Gong?

—Bueno, a diferencia de ti, yo he estado resolviendo varios problemas; cosas típicas, como la muerte repentina de dos comandantes… Necesitarás explicarte.

—Estaba a punto de ver al rey; ya me arreglaré con él.

—¿Cómo mierda planeas justificar la muerte de dos comandantes de los caballeros de élite? Aunado a eso, otros dos fueron gravemente heridos.

—Ya te dije, lo hablaré con Nerón; deja de joder.

—Ese no es el único problema: interviniste personalmente en una misión que él mismo catalogó como prioritaria, eso no es muy propio de ti.

—No es momento de estar discutiendo por cosas tan banales. Los comandantes fueron reemplazados antes de que siquiera sus cuerpos se enfriaran; todo está controlado.

Vespae se dio media vuelta, alejándose poco a poco de Gong, pero este último notó algo extraño en uno de los brazos de Vespae y, con tono burlesco, dijo:

—Ja, por lo que veo, tratar con las lanzas nunca es fácil, ¿verdad?

—No molestes, Gong.

—Ellos realmente te dieron problemas, más de los que te podías imaginar, ¿o me equivoco?

—Pensé que ya habían llegado a su límite, pero aún falta mucho para que eso pase, sobre todo Corvus.

—¿Le trataste de colocar un bozal al perro con peor temperamento? Me preocupas, Vespae, ¿te cayó algo mal o fue que te pegaste en la cabeza?

—Deja las bromas infantiles para luego, hay algo que me preocupa. Una anomalía que no tenía prevista… o al menos no la esperaba tan pronto.

—¿A qué te refieres?

—Cuando vi a las lanzas, había una chica; por lo que pude ver, ella fue sometida por las cadenas de oscuridad de Corvus, lo que no comprendo es el porqué.

Gong se quedó callado y, después de unos segundos, sus ojos se abrieron de par en par mientras dejaba salir una leve sonrisa.

—No me digas, era una joven con cabello negro y un par de ojos azules.

—Eso confirma mis sospechas. Lo más seguro es que haya estado viajando con ella, al menos por un tiempo considerable, lo suficiente como para influenciarlo… Vi en sus ojos un fuego que creí extinto.

—¿Acaso tienes miedo de que tu arma favorita esté presentando fallas?

—No, sin duda alguna, Corvus sigue siendo la misma lanza que forjamos.

—¿O acaso tienes miedo de que Corvus encuentre un verdadero propósito, y que eso lo ayude a superarse?

—Me preocupa que vuelva a apuntar sus colmillos contra el rey.

—Eso sería interesante de ver.

—Gong, sé que es el único discípulo que has tenido; supongo que lo conoces muy bien. ¿No crees que sería lo más apto matar a esa mujer?

—Me niego absolutamente, esa muchacha ayudará a Corvus a trascender aún más. He aprendido que es más peligroso un hombre que protege que un hombre que destruye; además, así hará que me dé una buena pelea.

—¿Acaso eres estúpido? Es un riesgo muy grande, uno que no planeo tomar.

Vespae volvió a ver de frente a Gong, mirándolo fijamente con sus ojos completamente negros, emanando una oscuridad que poco a poco se extendía.

—No puedo dejar que Corvus se vuelva una amenaza, ni para el rey ni para Cartago… Ni se te ocurra intervenir, Gong.

—Yo haré lo que me plazca.

—Te detendré a la fuerza si es necesario.

—Ja, me gustaría ver cómo lo intentas, abejita.

La oscuridad de Vespae fue detenida de golpe por las abrasadoras llamas de Gong; un potente fuego color marrón, creando una separación entre la absoluta oscuridad y unas caóticas llamas.

—Ja, ja, ja… tranquilos, muchachos, no sé cuál es su enojo.

El rey había llegado; abrazó a sus dos generales por el cuello, dejando salir una brillante sonrisa.

—¿Nerón? —preguntó Gong.

—Mi señor, ¿desde cuándo nos está escuchando? —cuestionó Vespae.

—Únicamente trato de decir que se apacigüen ambos. Corvus ya ha capturado a la primera lanza, así que ¿por qué preocuparnos? Él sigue su misión tal cual está planeado.

Nerón los soltó; ambos se quedaron callados, desviando la mirada hasta que el rey dijo:

—Vespae, tu brazo, ve a tratártelo; puedes hablar conmigo en cualquier otro momento.

—Pero, rey…

—Es una orden; así que, por favor.

Vespae simplemente realizó una reverencia y se marchó, dejando solos a Gong y al rey.

—Y bien, Nerón, ¿qué es lo que deseas?

—Acompáñame al sauna, Gong.

Ambos empezaron a caminar, recorriendo el largo pasillo; lo único que se podía escuchar era el eco de sus propios pasos.



#3962 en Fantasía
#1212 en Detective
#950 en Novela negra

En el texto hay: violecia, filosofa, debates

Editado: 18.09.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.