Perdón, perdón por haber sido una mala amiga, por callar mis secretos y no darte la confianza que merecías. Perdón por haberte hecho perder el tiempo, por no saber pedir perdón cuando debía, y también por perdonar sin sentido.
No sé qué decirte si sé que no me escucharás, ni cómo acercarme cuando siempre me evadiste. ¿Cómo recuperarte cuando siento que ya no me recuerdas? Me pregunto una y otra vez cómo seguir adelante, cómo avanzar en este camino que se ha vuelto un infierno gris, atrapada entre la luz y la oscuridad, en un lugar donde nadie parece querer rescatarme.
Siento que me pierdo en un silencio que duele más que mil palabras, y que cada intento de acercarme se desvanece como humo en el viento. El vacío que dejaste se ha vuelto mi sombra, y cada día sin tu amistad es un eco de lo que pudo ser y nunca fue.
Me pregunto si alguna vez entendiste cuánto dolía no tenerte cerca, y si acaso te importó realmente nuestra historia compartida. Ahora solo quedan los recuerdos rotos, las conversaciones que no tuvimos, y un corazón que se pregunta si alguna vez fuimos realmente amigas, o si todo fue solo un espejismo que se desvaneció con el tiempo.
"Yo, antes de morir, quisiera reconciliarme con los amigos que perdí en el camino, y dejarles saber cuánto los valoré aunque nunca lo dije".