❝pensamientos❞

“No te apagues”

Me… ok, lo entiendo, mamá. Tú dices que no hago nada, que solo estoy ahí, sin moverme, sin aportar. Pero hago lo que puedo. Me cubro como puedo de todo esto que siento. Me siento mal, sin motivación, y sé que para cambiar necesito empezar algo y mantenerlo para que la motivación llegue después… pero ¿cómo quieres que me motive si cada vez que aparece una chispa tú la apagas?

Quiero hacer algo y, de repente, tengo mil cosas encima. La casa está “sucia”, sí. Hay que recoger, hay ropa acumulada, hay que lavarla, no hemos comido, hay que cocinar… lo entiendo. Pero mientras hago todo eso, la poca motivación que tenía se evapora. Y entonces solo quiero dormir y no despertar. Suena drástico, lo sé, pero es la verdad. Es como si todas mis ganas se fueran sin avisar.

Ok, tengo tareas en la casa, está bien. Pero somos tres personas viviendo aquí. ¿Por qué no podemos repartir las actividades? ¿Por qué siempre somos tú y yo, mientras él se queda encerrado en su cuarto? Lleva más de diez meses aquí. Ya no es un “invitado”, por Dios, mamá.

Entiendo que normalmente estoy fuera por la universidad, pero ¿por qué cuando llegan las vacaciones quieres que yo haga absolutamente todo? Lo voy aplazando, sí, pero siempre termino haciendo lo que pides.

“Me siento mal para lavar ropa.” Está bien, lavo yo.
“Me siento mal, haz de comer.” Está bien, cocino yo.
“Alza la cocina.” Claro, no queda de otra.
“Hazle de comer a él.” Ok, solo es hacerlo…

Aunque él podría levantarse una hora más temprano y prepararse algo. Tiene manos. No estudia, no trabaja, no hace nada en todo el día… pero no puedo decirlo, porque es un “invitado”, porque “no es su casa”. Y mientras tanto, soy yo la que recoge, lava y cocina. Técnicamente estoy viviendo, pero me pierdo de mis momentos, pierdo mi motivación, pierdo las pocas cosas que me hacen sentir bien.

Y me gustaría culparlos a ellos, pero lo más seguro es que es mi culpa. Por eso no lo digo en voz alta. Mejor lo escribo en un maldito cuaderno mientras me siento en una esquina a leer, esperando a que tú vuelvas a decirme que “no hago nada en esta casa”. Y entonces viene tu frase, esa que no dices seguido, pero que cada vez que la escucho me destruye entera y me reinicia la mente:

“¿En serio eres una inútil? ¿Acaso te lo tengo que decir a cada rato? ¿Te tengo que decir cosa por cosa para que la hagas? No es como si hubieras nacido ayer.”

Tal vez por eso quiero irme de esta casa.
Tal vez así dejaría de sentirme una inútil.
Tal vez solo quiero que nadie haga desastres.
Tal vez solo quiero hacer lo que me gusta sin tener que acomodar mi vida a los tiempos de los demás.
Tal vez solo quiero un poco de tiempo para mí sin sentirme culpable.

Yo, antes de morir, quisiera sentir que mi vida me pertenece, que mis días no se me escapan entre mandatos ajenos, que no soy inútil, que tengo un lugar donde respirar sin culpa y donde mis ganas no se apaguen.”

a6175be9e023b841f6f4e0fadd52b1a8.jpg



#1518 en Joven Adulto
#4467 en Otros
#1126 en Relatos cortos

En el texto hay: joven, personal, pensar

Editado: 08.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.