Si el amor idílico son mariposas en el estómago,
entonces, nosotros, nunca amamos:
no hemos amado ni nos hemos sentido amados.
Solo nos saciamos la sed desde la ansiedad y el miedo,
disfrazados de amor.
Si el desamor se siente frío, silencioso como un funeral...
Las lágrimas son inexistentes,
pero el rostro hinchado está.
emana profunda agonia o indiferencia en medio de las ruinas
¿Cómo se siente amar desde la calma
a quien habita en un mar rabioso,
donde truenos y tormentas la arropan al dormir?
Y, en vez de acariciar suavemente las olas,
construyes un puente o un muro sobre él.
¿Amas, castigas o posees?
El amor idílico solo fue un cuento que nos llevó a la decepción.
porque compramos dolor con amor
saciedad con dependencia dañina
maltrato con atenciones
y mentiras con caricias que algunas nunca seran genuinas