“Lo peor de perder a alguien no siempre es que se vaya, sino
quedarse pensando en qué hiciste para que decidiera hacerlo.”
Le doy demasiadas vueltas a las cosas. Recuerdo conversaciones,
palabras y momentos una y otra vez, intentando encontrar una
respuesta que quizá nunca voy a tener.
Con esa persona me pregunté muchas veces qué hice mal, qué fue lo
que no le gustó de mí o qué me faltó. Di lo mejor de mí para que, al final,
todo terminara y me tratara como una más.
Y aunque muchas palabras me afectan más de lo que demuestro,
en ese momento intento ser fuerte. Hago como si no me importara,
como si pudiera soportarlo todo.
Hasta que estoy sola.
Entonces dejo de fingir y simplemente lloro, preguntándome por qué
algo en lo que puse tanto de mí terminó doliéndome tanto.
Quizá lo que más duele no es que alguien se vaya, sino empezar
a pensar que tal vez fue porque tú no fuiste suficiente.