Pensar en libertad, filosofía crítica práctica. Fácil

4. ¿Qué es lo que quiero?

-Pensar en libertad, Javier R. Cinacchi-

¿Qué es lo que quiero?

Hablemos de lo que se quiere en general, porque es necesario orientar incluso lo que se quiera.
El niño quiere un juguete, o más aún alguien con quien jugar. ¡Qué aburrido que es estar solo! Aunque algunos hermanos han deseado más de una vez ser hijos únicos. ¡Ohh! Alguien podría recriminar, ¡a mí me hubiera gustado conocer a mis padres! Y otro quizás diga, “Mi problema es que no puedo salir del hospital y no tengo con quién jugar”.
Por empezar el problema es que la sociedad no es lo suficientemente organizada y bondadosa. Alguien que tiene algo, puede dejar de tenerlo después, asimismo se buscará o no lo que se quiera sin tener seguridad del futuro.
Pero afortunadamente hemos progresado. En general antes del año 1900 no existían planes de ayuda a discapacitados, ni jubilación. Esto no es un hecho menor, pero aún nos falta mejorar en bondad social mucho –que es más seguridad para todos–, e incluso en ayudas a países complicados. Pero, necesitamos ser más bondadosos, y todavía en el 2026 hay conflictos bélicos de algunos gobiernos queriéndole sacar el territorio a otros. ¿Dónde está la sabiduría y la inteligencia que aún ocurren estas cosas?
Y, para ser justos, habría que ver si lo que se quiere, se quiere porque realmente a uno le gusta, es necesario, o es un deseo despertado por terceros, o por qué es.
Cuando era adolescente, a algunos se nos despertaba algún gusto solo por mirar alguna película. Mirabas una de artes marciales y querías estudiar karate. Y así con distintas cosas. Indudablemente algunos quieren poder, dinero, sexo, fama. Pero, a veces uno se da cuenta que lo que quería no convenía, o se pregunta ¿pero qué relevancia tiene? O, puede ocurrir que se quiera algo, por cómo la persona fue educada, o porque otros le generaron tal deseo.
Mi padre era una persona inteligente, y yo desde muy temprana edad tuve el deseo por el conocimiento. Por otro lado mi madre era católica. Entonces yo comencé a hacerme preguntas, ¿Dios existe? ¿De dónde sale el universo? Y en casa había una biblioteca variada, y no tenía hermano con quien jugar, entonces tocaba usar la creatividad, hasta jugaba haciendo laberintos y resolviéndolos.
Un adulto si hace memoria, varias veces ha cambiado de gustos. Así yo he abandonado algunas cosas, incluyendo estudios, y teniendo la experiencia del divorcio. Algunos gustos muy fuertes han quedado casi en olvido, mi carrera como guitarrista o de bailarín menguó. Uno va decidiendo y evaluando qué es mejor hacer, o qué puede hacer.
Los seres pensantes, nos generamos ideas. Y en un momento nos decimos: ¡Quiero eso! Y se lo busca, se lo intenta.
O nos indignamos hasta el extremo del combate. Hay conflictos bélicos que surgen de escaladas de malos entendidos o por miedos.
Pero es necesario evaluar si lo que se quiere es correcto o no. ¿Ampliar el territorio dañando a personas y sus cosas? ¿Ataque preventivo para que otro no se haga fuerte? –esta pregunta es terrible y muy compleja y surge en distintos niveles– En otro nivel, ¿criticar solo para hacerme famoso? ¿ser seguidor de un grupo solo para conseguir pareja? Hay multitud de cosas que algunos hacen porque quieren algo o por temor a perder o no alcanzar.
Incluso hay personas muy inteligentes, de las cuales a veces me pregunto, ¿cómo es posible que afirme tal estupidez? Pero en fin...
Entonces sospecho que falta muchas veces auto evaluación en libertad de pensamiento crítico. Y tal libertad, incluso evaluando –como se mencionó– hasta a las palabras y actitudes, y ahora sumamos: lo que se quiere. Y teniendo en cuenta de no utilizar un camino incorrecto.
Habría que preguntarle al que haga una guerra, si le gustaría morir lentamente por una bomba, si su respuesta es que no, entonces que no se lo haga a los demás. O incluso, seguramente no le gustaría ver sus posesiones destruidas o robadas: que no se lo haga a los demás.
No le hagas a otro lo que no te gustarían que te hagan.
Es un concepto universal repetido por muchas personas inteligentes.
Al ladrón se le podría preguntar, ¿te gustaría que te roben tus cosas?
¿Por qué quiero algo?
¿Bajo qué condiciones?
¿Cuál es el peso de querer algo determinado?
¿Qué provocaría?
¿Riesgos?

Son preguntas prácticas que incluso pueden salvar vidas, y librar de muchos males.
La mayoría de las personas, guiadas por una cultura determinada simplemente quieren tener un buen trabajo, una buena pareja, divertirse de vez en cuando, tener una casa propia, cosas así. Pero imagínate un poderoso que ya tiene todo eso, ¿qué quiere luego?
La búsqueda de la virtud te libra de ser un idiota.
Es bueno no ser un idiota, para no cometer idioteces.
El pensamiento reflexivo en libertad y crítico es imprescindible.
Algunos religiosos, artistas, pensadores, empresarios trabajaron incluso años gratis. Aunque suene contradictorio, algunos empresarios trabajan muy duro, quizás teniendo más deudas que beneficios durante años. Médicos quizás años trabajando gratis como parte del aprendizaje. Algunos en lo que sea, y lo hacen por decisión propia. Muy probablemente se tenga una esperanza futura de lograr una buena meta, lo cual es motivador, pero no seguro, y además lo que se quiera debe ser correcto. ¿Pudiendo hacer cosas correctas elegir lo incorrecto?
La evaluación de lo que se quiere no es algo trivial, es imprescindible que pocos hacen.




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