-Pensar en libertad, Javier R. Cinacchi-
¿Qué es el éxito?
Ver una oportunidad de éxito y no intentarlo puede ser terrible. Pero también lo es intentarlo y no alcanzarlo.
Entonces, ¿qué es el éxito?
El éxito es relativo, y quizás no existe. Porque para un empresario podría ser que su empresa logre buenas ventas, pero para otra persona eso de exitoso no tiene nada. ¿Puede algo existir y no al mismo tiempo? ¿solo existe según una percepción determinada, siendo algo dudosamente medible?
El éxito es una palabra de esas que tienen gran peso. Y se la podría definir de distinta forma. Pero en realidad, quizás el éxito ni siquiera dependa totalmente del sujeto. Por tanto, ¿es un logro, lograr algo que no depende totalmente de uno?
Para alcanzar el éxito, se tienen que dar factores externos, no solo internos, si consideramos a un éxito determinado algo ajeno a lo interior del ser humano. En los escritores, se suele decir que es un exitoso escritor cuando vende mucho, pero, algunos se hacen populares después de muertos, ¿eso es éxito? Según cómo se lo evalúe.
Decir que el éxito no existe, es un absurdo, porque algo es. Si es algo, no es nada.
Para peor, es algo que podría dejar de ser; el hecho de haber tenido un éxito, no te asegura el poder tener otro. Es más, no demuestra que sea mejor que el que fracasó. O que lo exitoso desde determinada perspectiva sea mejor que lo no exitoso.
Por ejemplo, una persona abre un kiosco a mitad de la cuadra, está contenta porque le va bien se dice, ¡Qué éxito! Pero otra viendo que tal tiene buenas ventas, abre otro en la esquina. Al hacer esto el de mitad de la cuadra comienza a vender la mitad, porque mucha gente simplemente va al que le queda más cerca. ¿Existió el éxito en alguno allí? Aparentemente, pero como una paloma que en un momento se posó en un lado y luego en otro.
Hay gente que paga su éxito con publicidad. Y tal vez vende un producto que es un desastre, si ese producto que vende mucho por la publicidad es un desastre, ¿qué? ¿es un desastre exitoso? ¿Qué tiene de bueno eso? Desde un punto de vista, el exitoso negocio que le resultó a la empresa. Y, tal vez hizo entrar en quiebra al que ofrecía mejor producto.
Éxito lo solemos llamar a ganar algo, pero al pensarlo mejor, la palabra va rodeándose se aclaraciones...
Creo que el éxito existe, pero que es menos relevante y real de lo que parece. Es relativo y variable como resultado. Al menos en esta vida que conocemos, donde muchos ni siquiera emiten un juicio justo.
Me da la impresión de que un ser humano, no debería preocuparse mucho por esta palabra: éxito.
Tiene valor dudoso y cambiante. Sientas o no que tenés éxito, si es real o falso, no podés estar seguro. Quizás en general todo éxito es criticable y débil.
Del fracaso al éxito, puede haber un pensamiento de distancia; o un número gigante que solo se puede alcanzar por factores que no dependen de uno mismo. Es es relativo y muy difícil de ponderar.
Quizás un filósofo exitoso fue Sócrates, pero no nos dejó un solo libro escrito por él. Y aparentemente él, simplemente vivía haciendo lo que consideraba correcto buscando sabiduría. Que dicho sea de paso, no sé si se habrá considerado como alguien que la encontró. Para peor, no todos lo consideraban igual, ya que lo condenaron a beber veneno alegando que descarriaba a la juventud.
Ahora, esto no debe desalentar; al contrario. Más allá de quién se lleve los aplausos, hay distintos éxitos. Incluso pueden ser más importantes. Y algunos éxitos tienen un costo alto, que no sé si se justifica pagarlo. Como quien entrena toda su vida, para en los minutos de la competencia poder ganar un trofeo. Y tal vez ganó, pero pagó con una vida de entrenamiento, y al dejar tantas horas de vida en ello, ¿se justificó?
Para peor: las cosas se nos van olvidando. A la frase, “¿quién te quita lo bailado?”, yo respondo: “el tiempo”.
Incluso es un misterio para el ser humano, ya que ignoramos como ponderar todos sus matices.
Ignoramos incluso cuestiones vinculadas, mirá qué loco: famosos cómicos, han muerto en vicios y envueltos en depresión. No quiero dar nombres, pero los ha habido: fama, dinero, salud; pero vicios, depresión, y terminan tal vez locos o muertos de sobredosis. Entonces ¿les fue un éxito la fama? Tu ves algunos que tienen algo bueno, pero si eso bueno no es una virtud, no sabés si realmente le es bueno o no. E incluso algunos han muerto por virtudes.
En definitiva, más que etiquetar en la vida “fracaso” o “éxito”, disfrutar participar productivamente, y mejorar en el interior. Pero sin matarse en el intento. Además, hay cosas que dependen de factores externos, o “accidentales”, que simplemente se dan o no.
Incluso, hay éxitos que fueron plantados por otros. Mis padres dejándome una casa como herencia, me sacaron el peso de tener que invertir mucho para tener un sitio en donde vivir, éxito por el cual algunos trabajan gran parte de su vida para conseguirlo. Y así, a veces, el éxito de algo u alguien ha dependido de otra/s, otro/s, y/o cosa/s; por estar o no estar; que fue o fueron sumamente importantes.
Parecería que hay destinos tejidos, quizás nada es azar, solo desconocimiento de causas. Si alguien logra un éxito, posiblemente nunca ha sido una sola persona. Y para ser justos, algunas cosas relevantes hasta las hemos aprendido de lejanas personas, de las cuales sus voces y obras aún resuenan. O incluso se siguen construyendo. En la ciencia se van sumando ideas y conocimientos, cada vez generando productos más elaborados.
Luego, la opinión de algunos grupos, a grandes rasgos, tiende a unificar en determinado concepto, por ejemplo:
Los estoicos dirían que el éxito externo es indiferente; lo importante es la virtud.
Los cínicos lo considerarían una ilusión social.
Los existencialistas lo verían como una construcción subjetiva.
Los epicúreos dirían que el verdadero éxito es alcanzar el placer sereno (ataraxia), evitando el dolor y el exceso. No importa la fama ni la riqueza, sino la tranquilidad del alma.
Los cristianos que el éxito es obtener la vida eterna aceptando a Jesús.
Los escépticos considerarían que el éxito es imposible de definir con certeza, porque toda afirmación puede ser puesta en duda. Para ellos, lo más sabio es suspender el juicio y vivir sin angustia por etiquetas.
El platonismo vería el éxito auténtico como la participación en lo eterno y lo verdadero. El éxito mundano sería una sombra, mientras que el éxito real sería acercarse a las Ideas, especialmente a la del Bien.
El aristotelismo lo entendería como eudaimonía, la vida lograda en virtud. El éxito externo puede acompañar, pero lo esencial es desarrollar las capacidades humanas en equilibrio.
El budismo interpretaría el éxito como liberarse del sufrimiento y del apego. No es acumular logros, sino alcanzar la iluminación interior.
Los nietzscheanos dirían que el éxito es crear tus propios valores y afirmarte en la vida, incluso contra la moral establecida. El éxito es la autoafirmación del individuo fuerte.
El marxismo lo vería como una construcción social ligada a las condiciones materiales. El “éxito” individual en un sistema desigual es sospechoso, porque depende de estructuras de poder y explotación.
El humanismo renacentista lo definiría como cultivar todas las dimensiones del ser humano: arte, ciencia y ética. El éxito es el desarrollo integral, no solo económico.
El taoísmo diría que el éxito es vivir en armonía con el Tao, fluyendo con la naturaleza sin forzar las cosas (wu wei). Dejar que la vida se desarrolle con espontaneidad y equilibrio, en vez de luchar contra ella. Es más una actitud de sintonía con la naturaleza y con uno mismo que de logros materiales.
El utilitarismo definiría el éxito como maximizar la felicidad o el bienestar del mayor número de personas.
El hedonismo clásico vería el éxito simplemente como obtener el mayor placer posible en la vida.
El estoicismo romano tardío diría, de modo aún más radical, que el éxito es dominar tu interior aunque todo afuera fracase.
La psicología moderna (Maslow) lo vería como la autorrealización, es decir, desarrollar plenamente el propio potencial.