¿Qué podría ser el éxito para una persona común y corriente?
-Pensar en libertad, Javier R. Cinacchi-
El viejo dicho dice: “Salud, dinero y amor”. Por mi parte yo diría, “Espiritualidad correcta, salud, dinero, y amor”. Porque considero que la existencia del ser humano es más que simplemente “salud, dinero y amor”; y en “espiritualidad correcta”, puede entrar la creencia religiosa del sujeto y las virtudes en general. Correcta: no sectaria –en el sentido moderno del término– ni dañina. Hay formas de espiritualidad que derivan en manipulación, incluso en estafas o en prácticas mentalmente insanas –incorrecta–.
En parte, “salud, dinero, amor y espiritualidad” dependen de factores algo accidentales. Hay personas que arrastran problemas de salud toda su vida, y aun así alcanzan distintos tipos de éxito; y lo mismo puede decirse de las demás áreas. En algunos casos, por ejemplo, la espiritualidad no surge de una búsqueda libre, sino que viene fuertemente condicionada: hay quienes fueron obligados a adoptar las creencias de sus padres, sin espacio para la duda. Y también hay quienes han hecho de lo espiritual un medio para obtener reconocimiento o beneficios –“viven de eso”–, no siempre de forma honesta –el aparente “éxito” no garantiza o es resultante de verdadero valor–.
Es interesante que el dicho popular se menciona al dinero, y no lo saqué. Hay que hacer un esfuerzo muy grande en el interior, si tenés frío y hambre, para no sentirte mal.
Creo que en el mundo es un error sacar la parte económica de la ecuación, al menos a nivel básico tiene que estar resuelta. Por lo tanto, nadie zafa de preocuparse por trabajar.
Y para trabajar también hay que cultivarse, emitir juicios críticos, tomar decisiones en libertad, ponderar distintas cuestiones, etcétera.
Tal vez lo que desvive a modo de éxito hoy, al poco quizás se lo valora poca cosa, o incluso pasados los años apenas se lo recuerda. Salvo que ya sea algo ideológico que acompañe durante toda la vida, o que se haya enraizado muy profundamente.
Parecería que la base lógica a cuidar es: Salud, dinero, espiritualidad, amor. Entonces de forma práctica podría resultar en: Cuido mi salud, no la daño por otras cosas como ser mediante un trabajo insalubre, o estando tenso continuamente por alguna relación tóxica. El dinero es importantísimo y aunque con matices, no puede faltar estar atento a él, porque de no ser así, puede faltar hasta una correcta alimentación para estar sano. La espiritualidad, es mi lado humano, que también me da motivaciones, alegrías muy grandes, e importante guía. El amor, está de cierta forma en todo, pero en la actualidad es muy común que sea lo que más se deja de lado, no en el sentido de alimentar a su contrario, el odio; sino en el sentido de no profundizar en relaciones, o incluso no priorizar lo que gusta o se ame, frente a lo que se necesita –“Me encantaría estar más tiempo con mis hijos, pero tengo que ir a trabajar para que tengan lo necesario”–. Y el problema es que esto generalmente es algo complejo: el trabajo que dé el dinero. Si no tenés dinero ni para comprarte un par de zapatillas ¿vas a estar buscando una relación afectiva o invirtiendo gran tiempo en tu espiritualidad?
El hecho de que al amor, se lo haya mencionado al final de la lista, no representa que sea lo menos importante, eso sería algo muy lejano a lo que realmente pienso, ya que, un sujeto puede ser una persona repleta de amor, que en primer lugar busca tener su base sólida.
Entonces este apartado se está hablando de ¿qué podría ser el éxito para una persona común? Aunque suene materialista, creo que el orden lógico sería este:
Salud –Totalmente necesario–.
Dinero –Sin dinero “no podés hacer nada”–.
Espiritualidad –Nos mantiene humanos cuerdos–.
Amor –Lo más lindo pero en la práctica más dejado de lado–.
O una visión romántica (cada vez menos seguida en la mayoría, sería colocar al amor o la espiritualidad en primer lado):
Amor –El mayor disfrute y compromiso del ser humano–
Espiritualidad –Lo elevado en primer lugar–
Salud –Es importante, aunque posible desgastarse por lo primero antes que no hacerlo por uno mismo–.
Dinero –“El dinero va y viene”; “Dios proveerá”–
¿Pero mencioné prioridades, y el éxito? Cumplirlas, o mantenerlas. Por ejemplo ¿No se entristecen muchos sin una pareja o sin un buen trabajo? –La salud es distinto, suelen valorarla cuando la pierden, o muchos recién ahí pensar en ella–.
Parecería que antes el amor afectivo ocupaba un lugar más fundamental: la familia y la pareja funcionaban como una base. Si alguien enfermaba o le faltaba lo necesario, muchas veces era ese entramado afectivo el que lo sostenía.
Hoy, en cambio, todo tiende a ser más individual. Las familias suelen estar más fragmentadas, cada persona carga con sus propias ideas y conflictos, y en definitiva, se vuelve más común la necesidad de arreglárselas solo.