Constrúyete a ti mismo.
-Pensar en libertad, Javier R. Cinacchi-
Creo que es un excelente momento para mencionar esto: Constrúyete a ti mismo.
No es cuestión de construir algo por orgullo, celos, u otro vicio.
No es cuestión de ser un eco de los demás, o no serlo.
No es cuestión de decidir ponerse alguna remera específica tal como “soy estoico”, “intelectual”, “jodón” o lo que sea.
No es cuestión solo de acumular dinero o sobrevivir.
Es cuestión de uno evaluar e ir viendo qué considera correcto orientándose en ello. A priori es algo bueno mejorar, pero hay que ir viendo qué conviene.
Si una construcción se la amplía constantemente, termina siendo insostenible. Pero la optimización y adaptación puede no tener límites.
Volvamos a un tema momentáneamente. El de la salud que no es menor, si te ocupás de tu salud podés ganar años de vida, lucidez mental, mejor ánimo, más rendimiento en general, más belleza, y ampliar posibilidades. Y todo influye, no solo es cuestión de hacer ejercicios, cada detalle puede tener su relevancia, hasta cuánta agua tomás por día, o qué tipo de proteínas consumís, ¿te estás pasando en calorías? ¿no te falta ningún nutriente? Quizás digas, ¡qué aburrido! Pero si decís esto: tenés que acomodar tus gustos, porque hay que cuidar la vida. ¿O solo llamará la atención al enfermarse o cuando quizás ya no halla vuelta atrás?
No es cuestión de afanarse en construir o mejorar. El punto justo suele ser lo adecuado en algo. Si falta o te pasás puede quedar no tan bien –si ponés cemento de más pueden aparecer grietas, si falta quedar muy débil–. E incluso tenés que saber, que algunas cosas también pueden perderse, pues no hablo solo de lo interno.
En la práctica, hasta ahora no he conocido a alguien que tenga más de doscientos años. Quizás luego la longevidad compense a una disminución de hijos. Pero eso aún no ocurre, y si es que algún día ocurre. “Constrúyete a ti mismo”, se lo hace teniendo en cuenta un imprevisible futuro, e incógnitas existenciales. Pero, conviene hacerlo antes que no.
Enumerar cosas es medio en vano, vos mismo tenés que reflexionar y ahondar en el pensamiento, en planificar, en explorarte, incluso tus propios gustos si son correctos o dudosos.
Pero mencionamos a grandes rasgos, espiritualidad, salud, dinero y amor.
Vive la aventura de vivir, tengas la edad que tengas. Evalúa posibilidades.
De jovencito quizás podés elegir si ser ingeniero y músico; pero también de anciano también podés interesarte por temas de ingeniería y música ¿por qué mencioné la salud de nuevo? Porque es lo que tiende a limitar en esta etapa. Quizás ya no buscando un futuro laboral, quizás solo por el mero gusto de disfrutarlo, pero si te duelen todos los huesos y perdés la memoria... Hay que adaptarse, es posible que no siempre se pueda asumir metas complejas.
Conviene dedicarle tiempo a filosofar qué conviene hacer. Es uno el que va tomando decisiones, en especial cuando se pone a pensar, y más aún si decide en libertad.
Mi padre un día me dijo: “te conviene estudiar refrigeración y aire acondicionado”, le hice caso y me recibí de técnico, pero poco me dediqué puntualmente a tal área técnica. Estaba terminando el estudio oficial de técnico, y en paralelo estudiando otras cosas que ya me resultaban más interesantes. Sin embargo lo técnico hasta hoy en día me es útil, quedó cierto carácter técnico en mí, práctico, con aires de taller. Pero fui decidiendo. Por ello ahora estás leyendo este libro, porque no me quedé solo en técnico de refrigeración y aire acondicionado.
Ahora, mi recomendación, como lo he dicho es que se enseñe a pensar en libertad, e incluso a pensar, aún antes de aprender a leer (para lo cual los mayores tienen que haber aprendido a hacerlo). Pero nunca es tarde para mejorar, ya que lo que vivimos no es el pasado o el futuro, es el presente. Vivimos en presente continuo. Mejoramos para que nuestro presente sea mejor, y asumimos mayor probabilidad de mejor futuro, que si no se estaría atento a construirlo.
A veces parte de construirse es asumir, e incluso soltar cosas. Pero no es que estoy proclamando una filosofía del desapego, y sin embargo a veces es necesario dejar algunas cosas. O en algunos períodos realizar cambios. Nunca hay que dejar de tomarse un tiempo para reflexionar en uno mismo y su vida.
Vamos a un ejemplo, ¿qué es lo que en este momento más necesitás o te gustaría? ¿Qué priorizamos, o avanzamos en varias cosas al mismo tiempo?
En primer lugar, ¿realmente necesitas o querés eso? ¿por qué o para qué?
¿Qué se puede hacer para conseguirlo? ¿O es necesario orientarse en otras cosas?
¿Cómo repercutirá la decisión de ser tomada, en el presente y en el futuro?
¿Cuál es el primer objetivo y qué haré cada día para lograrlo?
¿Está funcionando lo que intento? ¿Vale el esfuerzo seguir haciendo esto? ¿Hay que hacer cambios o continuar un poco más?
No se trata solo de construir para acaparar, también se puede dar gratis. Es un logro muy alto poder hacerlo. O puede ser una opción estratégica. No es cuestión de dar todo desgastándose, ni tampoco de pasársela pendiente de brillar o de tener buen futuro. No se obvíe la parte mencionada de “la medida justa”, frase corta pero muy potente. Algunos están tan pendientes de construir una vida ideal, que se deprimen por no vivir, o se estresan; lo cual está en oposición al concepto de cuidar la salud.