Pensar en libertad, filosofía crítica práctica. Fácil

13. El engaño

El engaño.

Detesto el engaño, si lo evaluás bien, no le es útil a nadie. Porque el engaño, para sostenerse tiene que alimentarse con engaño. Y tarde o temprano la verdad se manifiesta y el engaño se disipa.

A veces uno puede estar equivocado, por ello la crítica hay que dirigirla incluso a uno mismo y sus pensamientos, sentimientos, actitudes y crítica.

Pero vivir engañando o engañado. Es un fastidio. El que engaña vive una falsedad, y el engañado también. Pero el que engaña tiene mayor culpa, el engañado quizás disfrutó más.

Tarde o temprano, tanto el que engaña como el engañado aprenden que: el engaño es algo malo, una pérdida de tiempo.

Te aseguro que te saciarás más con la verdad que con el engaño y la mentira.

Además, si invertiste veinte años engañando en vez de en algo verdadero. ¡Qué mala decisión! ¿Y qué? ¿Tampoco se cambiará luego de veinte años de vivir equivocado?

En primer lugar hay que quererse, o cambiar para poder quererse. Porque todas las personas tenemos considerables capacidades. El engaño está dentro de las pocas cosas en que no tengo dudas de que sea algo malo. Engaño, hipocresía, falsedad.

Si vos tenés sed ¿te gustaría que te dé un baso con agua salada sacada del mar? Mejor seguir sediento.

Es más solo con una bolsita de plástico, si te perdés en el océano, podés vivir sin necesidad de agua salada, ¿no es útil el conocimiento?

Pero aun, si no tenés nada, ¿de qué sirve el engaño? De nada, empeora la situación. Porque al no ver la realidad, no buscás una solución real.

Es más útil en la ilustración intentar cazar un pez o rogar por lluvia, que tomar contento un baso de agua salada.




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