Ejercer la inteligencia.
Un buen consejo que uno podría dar a alguien es: sé inteligente y busca la sabiduría.
La inteligencia no es simplemente una forma de comportarse intelectual. Es la capacidad de comprender, razonar, aprender y aplicar conocimientos en la resolución de problemas. Cuando se ejerce de manera adecuada, se manifiesta como pensamiento crítico, creatividad y juicio acertado; cuando se descuida o se bloquea, se cae en la ignorancia, que no es ausencia total de inteligencia, sino falta de uso, información, o desarrollo de ella. Por extensión incluye la facilidad de desenvolverse: inteligentemente o torpemente en determinados ámbitos. Además por tener una buena riqueza de conocimientos.
La sabiduría supera a la inteligencia, prácticamente roza lo espiritual, lo elevado, aquí se integra lo moral, e incluso tiene algo de astucia, en el buen sentido de la palabra.
Alguien puede utilizar su inteligencia de manera incorrecta, incluso dañina. La sabiduría, en cambio, se entiende como la aplicación de la inteligencia junto con la experiencia y la ética; por eso se asume que no puede emplearse de forma incorrecta. Si se usa para el mal, deja de ser sabiduría y se convierte en mera astucia o manipulación.
El conocimiento, son cosas que uno conoce; por ejemplo: Los riñones en el ser humano necesitan líquido para expulsar la sal excesiva del cuerpo, el agua salada del mar empeora la situación en caso de tener sed por su concentración en sodio. Esto es un simple conocimiento, información.
La disciplina, es el entrenamiento en poder mantenerse en determinada práctica. No es lo mismo buscar la sabiduría un año, que veinte de forma tenaz.
El concepto de sabiduría es el más complejo. El sabio, posiblemente podría juntar todo: inteligencia, juicio ético, conocimiento, disciplina, análisis, contemplación, y creatividad o astucia.
El análisis es el poder evaluar algo llegando a conclusiones.
Se comienza por intentar ser inteligente en lugar de ignorante. Y al acostumbrarte a analizar, y buscar lo correcto te vas volviendo sabio.
La humanidad fue desarrollando distintas ciencias, entre ellas el estudio de la percepción, porqué si ni siquiera vemos bien, ¿cómo podríamos evaluar bien?
Viajemos por un instante a la jungla, te perdés en la selva: un nativo tiene más posibilidades de sobrevivir que un inteligente de la ciudad. Sí, pero un inteligente más que un ignorante de la ciudad. Y no sé que se le podría ocurrir a un sabio, pero probablemente, ¡algo se le ocurre!
No es que se busca ser inteligente para sobrevivir en cualquier ámbito, sino porque es mejor y a veces necesario.
No es cuestión de obviar los disfrutes humanos como si fueran algo malo, porque no lo son en sí mismos, lo malo sería naufragar en ellos.
El estudio de la percepción, lo abarcan distintas ciencias, y según el enfoque que necesiten. Lo que nos es imprescindible para poder emitir juicios críticos en libertad, es poder tener una percepción no condicionada a uno o varios modelos inflexibles, y no tender a absolutos. Un absoluto por ejemplo sería, “no hay que condicionarse a modelos”. Decir esto es insostenible, porque todo método termina formando un modelo. El problema es que un modelo no adaptable, va a tender a quedar desactualizado, incluso la percepción se va actualizando, percibiéndose más cosas que antes.
Se suele asumir que el sabio tiene paz. Tal vez sea cierto en algunos casos. Pero también es posible que la comprensión profunda no traiga calma, sino una forma más consciente de la inquietud. Y quizá, una vez más, llamamos “sabio” a quien nos transmite aquello que nosotros mismos buscamos.
Sabio es un término difícil; aun así, buscar inteligencia sin sabiduría puede resultar peligroso.