Pensar en libertad, filosofía crítica práctica. Fácil

16. La competencia.

La competencia.
-Javier R. Cinacchi, Pensar en libertad-

Para sumar complejidad a la vida, está la competencia. Tal vez algún día esto cambie, pero en la actualidad casi todo es competitivo.
Soy autor de aproximadamente treinta y cinco libros, con más de treinta años de trayectoria en la escritura. Y, sin embargo, ¿a que no conocías a Javier R. Cinacchi?
Plataformas como Amazon no muestran libros con facilidad, porque su negocio está en vender incluso publicidad. Las redes sociales, si no pagás publicidad, apenas difunden tus publicaciones. Cada actor cuida su propio interés.
Cuando Internet comenzó, yo tenía un sitio web que llegó a tener una importancia considerable. Pero con el tiempo, un buscador se volvió dominante: Google. Luego empezó a cobrar para posicionar mejor los sitios y a exigir múltiples criterios técnicos para aparecer primero. Paralelamente, comenzó a favorecer sus propias plataformas, como YouTube. El resultado fue que millones de sitios web desaparecieron o perdieron relevancia.
En mi caso, terminé cerrando mi sitio y migrando a un blog gratuito. Es decir, tuve que redefinir mi espacio como escritor… dentro del ecosistema de la misma empresa que condiciona la visibilidad.
Las editoriales, por su parte, suelen exigir contratos de exclusividad. A veces incluso pueden comercializar esos contratos. Y puede ocurrir que firmes… para que impriman apenas mil ejemplares –y no la tienen fácil: ¿cuántas editoriales han cerrado, especialmente desde la expansión de Internet?–.
Google Play Libros, por ejemplo, ni siquiera prioriza una página de autor: busca que el usuario permanezca dentro de su sistema. Si no te digo que tengo más libros, probablemente no lo sabrías si llegaste a este libro por ese medio.
Ahora bien, tampoco se trata de señalar villanos. Ni Google ni las editoriales son “el malo de la película”. ¿No es, en parte, el sistema que nosotros mismos construimos y sostenemos como podemos? Cada uno compite por sobrevivir. En 2025, Google –una empresa inmensa– enfrenta presiones de la inteligencia artificial, y de Amazon en el dominio de la nube.
Este es el contexto que toca vivir; en cada época hay uno distinto. Y, en general, quienes logran lo que se proponen se esfuerzan, luchan.
Podés elegir no hacerlo. Pero lo que se obtiene puede ser proporcional al esfuerzo y a la calidad de la estrategia. En esa estrategia, los conceptos de este libro pueden ser muy útiles. Además, quien cultiva su pensamiento suele desarrollar mayor capacidad de adaptación y análisis.
No obstante, no siempre se gana una competencia por estrategia y esfuerzo; a veces es imposible ganar, e incluso no toda competencia es justa. Pero esto no quita que quien se ha cultivado tenga más posibilidades y mayor calidad que quien no lo ha hecho. Hay casos en los que empresas han vendido a pérdida solo para quebrar a su competencia, que no contaba con los recursos para resistir.
Formarse no garantiza ganar, pero casi siempre mejora la posición desde la que se compite.
El trabajo ocupa un lugar central en la vida. Conviene reflexionar –y también tener espacios de ocio– para decidir qué hacer y cómo adaptarse a los cambios, que casi siempre llegan.
Sería ideal decidir en libertad. Pero muchas veces uno está acorralado: debe asumir riesgos, defender su lugar, competir contra otros más fuertes.
A esto se suma una tensión clásica: ¿hacer lo que a uno le gusta o lo que conviene? ¿Hasta qué punto orientarse en una sola dirección? Toda elección tiene sus costos.
Por eso, la recomendación vuelve a ser la misma: construirse. Y, como alguien inclinado al pensamiento, cuidá tu tiempo de ocio reflexivo. Si dejás de evaluar, corrés el riesgo de convertirte en un barco a la deriva, sea del tipo que sea: uno entregado a la diversión o uno orientado al conocimiento.
¿Y si lo que hoy funciona deja de funcionar? Prever.
¿Qué otra cosa se puede hacer? Analizar.
¿Cuál es mi debilidad? Ejercer el juicio crítico.
Para peor, nos enfrenta una tensión constante: la competencia externa y la construcción interna. No siempre es posible desarrollarse en paz, y, sin embargo, es necesario desarrollarse. Guste o no, en general es así.
Algunos ¿o todos? simplemente agarran lo que pueden, pero igualmente el que busca e intenta abrirse camino, tiene más posibilidades de establecerse en mejor posición.




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