Pensar en libertad, filosofía crítica práctica. Fácil

18. Poesía.

18. Poesía.
-Javier R. Cinacchi, Pensar en libertad-
La mirada poética es sumamente importante en los seres humanos. Al referirme ahora a la poesía, no lo hago en relación a un estilo específico de escritura, sino a lo que representa.
En la poesía hay una lógica puntual a grandes rasgos, que pondera notoriamente los sentimientos y la mirada artística incluso ante los problemas. Y es muy virtuoso encontrarle belleza a las cosas. Por ejemplo en medio de la escasez Miguél Hernández le encontró belleza a mencionar una cebolla, escribiendo un hermoso poema a su amada e hijo, “Nanas de la cebolla”, desde la cárcel.
El filósofo tiende a pensar, evaluar, y digerir; el poeta a sentir, maravillarse y a aceptar (“el silencio”), o revelarse... Y en determinadas cuestiones, no es cuestión de quién tenga la razón.
Hay etapas importantes en el ser humano, muy poéticas e incluso muy didácticas y hermosas de ser vividas, si se dan. Algunas veces son un peligro eso sí, pero pueden ser muy nutritivas.
La mente también es como el cuerpo: para estar bien alimentado, no se come sola una cosa, ni algo tóxico.
La recomendación que doy, y a esta altura no sorprenderá, es sin excesos. O si uno se excederá en poeta o filósofo, que sea solo locura pasajera, parte del viaje y no estancamiento que impida ver con claridad.
No sé si se me comprenderá bien, pero el romanticismo, el impulso del corazón: no es poca cosa, y no es cuestión de silenciarlo, sino de escucharlo. Pero que no se pierda el control, tanto que no se lo pueda recuperar, o que den lugar a cometer errores graves. Podríamos recordar la obra Romeo y Julieta, donde Romeo se suicida por error pensando que su amada había muerto, y no lo estaba –y ni aunque lo hubiera estado se justificaba: es un sentimentalismo en exceso que arrastra a la razón–.
Pero sería un absurdo al que quiere vivir la poesía de una aventura, recriminarle: “no lo hagas, dedícate a trabajar y estudiar”. No, hay que decidir por uno mismo, e incluso pese a que trabajar y estudiar pueden ser tanta aventura como otras más bohemias. Cada persona tiene distintas tendencias en su modo de ser.
No somos máquinas biológicas genéricas, sino complejos sensibles seres pensantes.
Pero el punto clave es, no estancarse en algo puntual ni perder el control, y que no pase una semana sin ejercer el juicio crítico que impida que uno se desvíe.
Además hay que prestar atención a la carga poética con que cargamos determinados acontecimientos, deseos, palabras, y demás.
Uno tiene el derecho de si lo desea hacerse drama por algo, pero que no falte el momento en que surjan las preguntas críticas en libertad, ¿No me estoy haciendo demasiado drama? ¿Qué gano? ¿Hacia dónde me estoy deslizando?
Y lo mismo, uno tiene el derecho de si lo desea disfrutar poéticamente de más algo, pero que no falte el momento en que surjan las preguntas críticas en libertad, ¿Hace un mes que estoy haciendo lo mismo, está bien? ¿Estoy descuidando otras cosas? ¿Estoy entrando en un vicio?
Y para mí el disfrute poético de la contemplación, es muy productivo de que esté, además es gratis, como el del pensamiento.
Ayer me miré una película, solo porque me gustaba como sonreía un anciano en su emoción. Esto lo pongo en la categoría de poesía –supongo se me comprende–. Mi gata ronronea y se pone panza para arriba estirando el cuello para que le haga un mimo, y lo considero poesía.
Y lo que sugiero es que no falte la capacidad de ver y sentir la poesía. Incluso puede ser necesario como contrapeso equilibrante de la razón, para sumar más exactitud.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.