Pentrix "El camino del heroe"

Capítulo 36. REN MOMUN. El primer inquisidor semilla primordial de la materia.

En un lujoso rascacielos que se confunde con otros en el bullicioso centro financiero, Ioahnnes Benedictus III, la mujer miembro de los Doce, trabaja en su oficina aparentando ser una simple ejecutiva de alto nivel en una empresa de comunicaciones. Mientras teclea en su computadora portátil, su figura proyecta una imagen de fría eficiencia.

Alguien se acerca. Un joven ejecutivo, con paso veloz y nervioso, se aproxima a la puerta de su oficina. Se detiene un instante y comienza a golpear con insistencia. La mujer, sin levantar la vista de la pantalla, hace una señal con la mano para indicarle que entre.

El joven, con el aliento entrecortado, dice: —Señora, necesito que me acompañe. Algo está sucediendo en nuestra sucursal extranjera en Asia.

Ioahnnes lo observa con extrañeza, su expresión inmutable.

En una oficina apartada, con las luces tenues y el aire cargado de tensión, esperan un par de ejecutivos más. Ella entra con su presencia imponente, acompañada por el joven que la llamó. Con su habitual calma, pregunta: —¿Qué ocurre?

Sam, uno de los presentes, explica en tono nervioso: —Señora, la sucursal de Asia ha sido destruida por completo.

Ioahnnes baja la mirada por un instante, apretando los puños con fuerza, controlando su reacción para evitar un drama. Rápidamente levanta la vista y pregunta, con voz tensa: —¿Acaso ha sido “ÉL”?

Sam responde con nerviosismo: —No estamos seguros.

Adrián, el otro ejecutivo, le muestra un video en una tableta mientras explica: —Esto fue tomado con un dron...

En el video aparece un chico de apariencia casi cómica: un joven asiático con camisa blanca, pantalones cortos, calcetines altos, zapatos y unos gruesos lentes. A su alrededor solo hay escombros y lo que parecen ser estatuas humanas, congeladas en expresiones de terror o sorpresa.

Ioahnnes observa las figuras pétreas que rodean al muchacho y afirma, con una mezcla de alivio y preocupación: —No, no fue “ÉL”.

Su voz adquiere un matiz de urgencia al preguntar: —¿Ya enviaron apoyo?

Sam, con voz temblorosa, responde: —Señora, nadie ha logrado llegar. Se ha perdido toda comunicación con la zona. Incluso hay reportes en el país asiático de que toda la ciudad fue borrada. Y... y...

Ioahnnes, con frustración, pregunta: —¿Qué más, Sam?

—E... el sujeto sigue en la zona —balbucea Sam.

—¡¿Qué?! —exclama ella, arrebatando la tableta de las manos de Adrián.

En el video, el chico asiático parece mirar directamente al dron que gira en lo alto alrededor de él. De repente, la pantalla se llena de ruido blanco y aparece el mensaje “Señal Perdida”. La mujer deja caer el dispositivo, que se estrella contra el suelo, destrozándose. Se recarga en un escritorio, y la calma gélida que la caracterizaba se resquebraja.

Unos segundos de silencio tensan el ambiente. Luego, Ioahnnes ordena con voz grave y controlada: —No envíen más personal. Evacúen las comunidades cercanas y activen una alerta de nivel máximo. Seguramente algunos héroes la verán.

Muy lejos de ahí, en la base Xtreme, todo transcurre con normalidad, cada uno concentrado en sus actividades. Rain (Quikshot) limpia meticulosamente sus armas, sentada en el borde de su cama, con absoluta concentración. Kage aparece de repente, con su característico sigilo, a su lado, sin emitir el menor ruido.

Rain percibe la presencia de su compañera y pregunta, sorprendida: —¿Cómo haces eso?

Kage responde con una sonrisa enigmática: —Soy una ninja, ¿no lo sabías? —Luego toma una de las armas recién limpiadas y la examina con curiosidad. —Esto no tiene espacio para las balas... no hay dónde meterlas.

Rain le arrebata el arma de las manos. —¡Kage, aún no piensas perdonarme nunca, santo cielo! —exclama, visiblemente frustrada por la persistente broma. Y continúa, con una sonrisa de suficiencia: —No necesito balas. Estas armas solo requieren de mi poder.

Su mano emite un destello y al tomarla el arma se activa, irradiando un tenue brillo amarillo.

En ese momento entra el coronel, con expresión grave, y ordena: —Reúnan a todo el equipo.

Momentos después, todo el equipo está reunido. El coronel les explica con tono grave: —Chicos, hay un problema serio en un país asiático. Una ciudad entera fue destruida. No hay sobrevivientes. Todo aquel que intentó ayudar o investigar desapareció. El país pide ayuda desesperadamente.

—Tenemos autorización para intervenir, pero solo pueden ir tres personas y un asesor —continúa el coronel—. Lía, Kage y Pentrix, ustedes me acompañarán. El resto se queda aquí por cualquier emergencia.

Rain (Quikshot), dando un paso al frente con determinación, replica: —Coronel, deme la oportunidad de ir a la misión. Kage podría quedarse a dirigir al resto de los chicos.

El coronel lo piensa un momento, sopesando la propuesta. Quikshot insiste, con voz firme y llena de convicción: —Déjeme mostrar mis habilidades. No lo decepcionaré.

Un rato después, el coronel, Elektrobyte, Quikshot y Pentrix se preparan para abordar un auto del equipo. Kage, Réflex y Rook los ayudan a cargar equipo en el maletero.

—¡Listos, muchachos, vamos! —dice el coronel.

La joven ninja se despide de las heroínas de manera juguetona, palmeando sus traseros mientras suben al auto. Luego, Pentrix levanta la mano para chocarla con ella, como de costumbre. Pero Kage lo sorprende con una sonrisa cálida y un fuerte abrazo.

Pentrix, desconcertado por la muestra de afecto, duda un instante, pero decide corresponder. Ella se separa y, mirándolo con sinceridad, le dice: —Tráelos a salvo. Te estaremos esperando, torpe.

El chico asiente, con una sonrisa extraña y suave en el rostro: —No te preocupes, volveremos a salvo.

Después de un rato, el coronel, Lía (Elektrobyte), Rain (Quikshot) y Pentrix bajan del auto y suben a un jet que ya los espera, con los motores encendidos y listos para despegar. Tras un breve lapso, la puerta se cierra y la aeronave asciende rápidamente hacia el cielo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.