Pentrix "El camino del heroe"

Capítulo 41. Decepción

En la base de operaciones, dentro del barracón militar, el coronel Soul permanece apartado del bullicio del equipo Xtream. Su Smartphone vibra en la mano y una notificación aparece en la pantalla. Al leerla, su mirada se ensombrece: “Body (Pretzelman) ha caído.”

Una punzada de dolor atraviesa su semblante. Hace apenas unos años (capítulo 24), su amigo Mind también había caído. Ahora, el destino del teniente John, conocido como Body o Pretzelman, se había consumado.

El teléfono vuelve a vibrar. Un nuevo mensaje, breve y directo, rompe el luto: “El plan continúa.”

Con el corazón pesado, el coronel se acerca a una de las ventanas. Desde allí contempla al resto del equipo de jóvenes héroes entrenando en el patio, sus movimientos llenos de energía y propósito. Para ellos, la vida sigue. El plan contra la corporación continúa.

Las chicas del equipo, Lía (Elektrobyte), Rain (Quikshot) y Gee (Kage), observan el combate desde el suelo, sentadas. Animan con entusiasmo, especialmente Rain, mientras ven cómo Pentrix somete con facilidad a Rook y Réflex.

—¡Vamos, chicos! ¡Busquen su punto débil! ¡Ustedes pueden derrotarlo! —grita Rain.

Kage, por su parte, alienta a su novio: —¡Vamos, Raf! ¡Derriba a Pentrix!

Ambos héroes, sudando y con la respiración entrecortada, intentan derribar a su compañero. —¡Santo cielo, Rook! —exclama Réflex—. ¿De qué te sirve tanta fuerza y musculatura si no puedes derribar a Pentrix? —¡Torpe! —Responde Rook—. Tú eres el que no entrena lo suficiente. Te la pasas ensalivándote con Kage.

Ambos retroceden. Su compañero hace lo mismo, y los tres se miran, estudiándose mutuamente, preparando el siguiente movimiento.

Rook toma impulso y lanza sus cien kilos de músculo contra Pentrix, con Réflex siguiéndolo muy de cerca. Rook levanta las manos para atrapar a su oponente, pero su compañero reacciona con un movimiento simple y veloz: toma una de sus manos, lo hace girar y lo empuja con suavidad, aprovechando su propio impulso.

Réflex, que viene justo detrás, no logra detenerse y choca con Rook. Ambos caen al suelo de forma cómica.

—¡Par de torpes! —exclama Rain, moviendo la cabeza con resignación.

La chica ninja se acerca a Pentrix, que apenas puede contener una sonrisa. Chocan las manos. —Ahora, desnúdalos —dice ella con picardía.

Ambos héroes se arrastran hacia atrás, suplicando: —¡Por favor, por favor, no lo hagas!

En otro lado lejos de ahí. La ciudad yace arrasada tras una reciente batalla. Escombros, edificios dañados y polvo cubren las calles. Entre el caos, un par de paramédicos, Amy y Sebastián, luchan contra el tiempo para atender a un civil herido.

Más adelante, dos evos que han saqueado una joyería se enfrentan a varios oficiales de policía. Los disparos y el choque de fuerzas retumban en el aire, aumentando la tensión en la zona.

Escondidos entre los restos, los paramédicos evalúan al hombre herido. —Tengo mucho dolor en el brazo —gime el civil. —Es una fractura —responde Amy, revisando la extremidad.

Sebastián observa con frustración el combate cercano. —Mientras esos fenómenos estén aquí, no podremos sacarte. Esperaremos a que la policía logre controlar a esos evos.

La policía, parapetada tras un vehículo destrozado, dispara contra los villanos. Estos se protegen detrás de coches aplastados que bloquean la calle. Uno de ellos, exasperado, se dirige a su compañero: —¡Maldita sea! ¡Esos oficiales no se rinden! A este paso terminaremos en prisión —gruñe Ocularbeam. —Deja de lloriquear y usa tu poder para acabar con esos malditos policías —le contesta Vygor.

Ocularbeam lanza un rayo de energía amarilla desde sus ojos, impactando contra la patrulla. Los oficiales, agachados, se cubren mientras el metal chisporrotea. —Necesitamos apoyo, no podremos solos contra esos evos —advierte un oficial—. Coloca una alerta máxima; con suerte, algunos héroes la verán. Si llamamos a más agentes, solo los expondremos al peligro.

Sebastián y Amy continúan asistiendo al civil, atrapados entre los escombros, impotentes ante la lucha desigual. —Debemos sacarlo ahora —dice Sebastián, asomándose.

En ese instante, el evo óptico dispara un rayo. Sebastián lo esquiva por poco y cae de espaldas. —¿Estás bien? —pregunta Amy. —Sí… casi me vuela la cabeza —responde él con un gesto de dolor.

Los policías siguen disparando, intentando ganar tiempo. —¡Sigamos! ¡Ganemos tiempo! —grita uno de ellos.

Un poco más tarde, a lo lejos, un camión robusto de apariencia militar y futurista se aproxima a la zona devastada. Xtream es el primero en llegar. En su interior, Elektrobyte, Quikshot, Rook y Pentrix se preparan, mientras el coronel Soul conduce con firmeza.

La líder da las últimas instrucciones: —Estén listos. Rook y Quikshot entrarán primero. Pentrix y yo protegeremos a cualquier civil atrapado.

Los héroes asienten con determinación.

Mientras tanto, en la zona de enfrentamiento, los policías comienzan a quedarse sin municiones. Los malvados evos renegados lo perciben; Ocularbeam le susurra un plan a su compañero: —Cuando dejen de disparar, corres y te encargas del primero. Yo me ocupo del segundo. —Bien, hagámoslo ya —responde Vygor.

Finalmente, el transporte de los héroes se detiene. Quikshot y Rook salen corriendo hacia la zona de combate, mientras Elektrobyte y Pentrix se quedan atrás para buscar civiles heridos.

Detrás de la patrulla dañada, los policías han gastado sus últimas balas. Uno de ellos se asoma y alcanza a ver a un enemigo cayendo desde el aire. Cierra los ojos, esperando el impacto. Sin embargo, en ese instante Rook salta sobre él y atrapa a Vygor en pleno aire. Ambos caen algunos metros más allá de la patrulla.

Ocularbeam intenta disparar, pero las manos de Quikshot destellan con energía amarilla; al contacto, activa sus armas y lanza ráfagas rápidas que obligan al villano a retroceder.




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