Pentrix "El camino del heroe"

Capítulo 43. El oráculo

En una vasta biblioteca privada de la corporación, Ioahnnes, la integrante más férrea de los Doce, se sienta frente a su computadora personal, estudiando sin descanso los videos y expedientes del Proyecto Inquisidor. Con cada grabación toma notas, las repite una y otra vez, buscando con desesperación alguna pista que le permita comprender a qué se enfrenta realmente.

En uno de los archivos, una figura capta su atención: la doctora Celestine, mencionada como “la madre del Proyecto Inquisidor” (Capítulo 6).

Con evidente cansancio, Ioahnnes ajusta sus lentes, extrae algunas carpetas antiguas y busca información sobre la doctora. Solo encuentra una fotografía que revela su inmensa belleza. En su computadora teclea el nombre “Doctora Celestine”, pero no aparece registro alguno. Es como si aquella mujer jamás hubiera existido.

Decidida, introduce la foto en un programa especial de reconocimiento facial. Cientos de rostros desfilan por la pantalla mientras la máquina procesa los datos. Ioahnnes se recuesta en la incómoda silla, aguardando los resultados.

De pronto, el sistema se detiene y muestra un único mensaje: “NO ENCONTRADO”.

La frustración la invade. Golpea la mesa con fuerza, y el sonido retumba en el vacío de la biblioteca.

—¡Maldición… ¿quién eres?! —exclama con rabia.

Se lleva las manos a la cabeza, caminando de un lado a otro. Sabe que ha llegado a un callejón sin salida. En su desesperación, golpea la mesa nuevamente. La pila de archivos que reposaba sobre ella cae al suelo, y de un sobre se desliza un pequeño casete de audio. Ioahnnes lo recoge con una chispa de esperanza.

Un rato después, alguien le entrega un dispositivo para reproducirlo. Introduce el casete en el aparato y, de inmediato, el ruido blanco inunda la sala, hasta que una voz masculina rompe el silencio:

—Probando, uno, dos, tres. Habla el doctor Charles Müller, experto en genética biológica. Coméntenos, doctora Celestine, ¿cómo van nuestros nuevos huéspedes?

La voz femenina de la doctora Celestine responde con calma:

—Están en perfectas condiciones. En su primer día de nacidos, los pesos y tallas son adecuados.

Al fondo se escuchan voces de celebración.

—Tranquilos, damas y caballeros —interviene Müller, antes de preguntar—: ¿Y cuáles son los nombres que elegimos para nuestros nuevos huéspedes?

Una de las voces que celebraba responde:

—Doctora Celestine, aquí está la lista.

Con evidente desaprobación, Celestine replica:

—¿No pudieron elegir otros nombres?

Pero Müller le ordena continuar. La doctora lee con voz firme:

—Huésped número 1, Inquisidor 1001, nombre clave Ren Monum. —Huésped número 2, Inquisidor 1002, nombre clave Rar Duom. —Huésped número 3, Inquisidor 1003, nombre clave Ord Tirem. —Huésped número 4, Inquisidor 1004, nombre clave Rex Tetram. —Huésped número 5, Inquisidor 1005, nombre clave Ian Pentrix. —Huésped número 6, Inquisidor 1006, nombre clave Dan Exar. —Huésped número 7, Inquisidor 1007, nombre clave Max Heptam. —Huésped número 8, Redentor 1008, nombre clave…

La cinta se vuelve ilegible. Solo se oyen murmullos y ruido blanco. Ioahnnes, agotada y frustrada, apaga el dispositivo. Otro callejón sin salida.

Mientras tanto, lejos del caos de la ciudad, un grupo de villanos ha tomado el control de una farmacéutica. No hay alarmas, signos de lucha ni daños visibles. Todo permanece en un inquietante silencio.

El personal de la empresa está arrodillado, con los ojos cerrados, como si estuvieran atrapados en un sueño colectivo. Varios villanos trabajan con rapidez en el servidor central.

—¡Apúrense, no tenemos todo el día! —ordena uno de ellos con voz áspera.

Bigbrain, un Evo de la banda, intenta conectar su computadora personal al servidor.

—¡Vamos, señores, apúrense! —repite con impaciencia.

Madame Shadow, usando sus poderes de ilusión, mantiene al personal en un estado de trance, soñando despiertos, mientras el resto de la banda continúa con su labor.

En medio de la calma que envuelve la farmacéutica, un trabajador permanece oculto, observando a los villanos moverse de un lado a otro, conectando cables y manipulando dispositivos. A pesar del miedo que lo paraliza, vigila la puerta, esperando el instante en que se distraigan para escapar.

De repente, los villanos desaparecen. Aprovechando el momento, el trabajador sale de su escondite y abre la puerta con un golpe fuerte, el ruido resuena en el pasillo. Corre desesperado hacia la salida.

La mujer lo detecta y, con un gesto, lo somete mediante su poder. Sin embargo, ignora que el trabajador ha activado una alarma oculta bajo un escritorio. El hombre cae de rodillas, cierra los ojos y se entrega al destino, sin saber si logró su cometido.

En la base de Xtream, el Coronel Soul recibe un pedido de ayuda urgente. Sin perder tiempo, reúne a su equipo: Elektrobyte, Kage, Réflex y Pentrix.

Suben rápidamente al camión que se dirige hacia la instalación tomada por los villanos. Durante el trayecto, Kage ayuda a Réflex a acomodarse el uniforme, mientras Lía (Elektrobyte) ajusta los puños de su propio traje.

—Trata de no arruinar tu nuevo uniforme —le dice Lía a Pentrix con una sonrisa. —No te preocupes, hay más uniformes de donde salió este —responde él con calma.

Mientras Kage prepara sus armas ninja, Réflex, emocionado, comenta: —Estoy listo. Con todas esas horas de entrenamiento, me siento realmente preparado.

Desde la cabina, el Coronel Soul les da la última instrucción: —Listos, chicos. Nos quedaremos un poco lejos de la instalación y tendremos que caminar. Así evitaremos ser detectados si tienen guardias afuera.




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