En el centro del parque, varios héroes yacen en el suelo, derrotados. Sus uniformes están desgarrados y sus cuerpos cubiertos de magulladuras tras los intentos fallidos de atravesar el escudo de energía. Los paramédicos se apresuran a atenderlos. Dentro del tenue resplandor azul del perímetro, Bigbrain contempla la escena con una sonrisa cargada de burla.
La policía ha establecido su propio cerco para contener a la multitud. Sin embargo, la gente desoye las advertencias y se aproxima con los teléfonos en alto, grabando a los héroes caídos. Para ellos, la tragedia se convierte en espectáculo. Murmullos de incredulidad y sonrisas nerviosas acompañan la tensa situación.
En ese preciso instante, un noticiero de televisión llega con las luces encendidas. La reportera Sara Miller, junto a su camarógrafo, descienden de la camioneta. Apenas pisan el lugar, preparan sus equipos para filmar y transmitir la escena, listos para llevar el caos al mundo entero.
Un héroe, de pie frente al escudo, intenta provocar a Bigbrain, buscando sacarlo de sus casillas. —¿Qué pasa contigo, infeliz? —grita—. Sal de tu maldito escudo y arreglemos esto de una vez por todas.
Desde el interior de la burbuja, Bigbrain responde con calma burlona: —Héroe idiota, aún no entiendes nada. Pero dentro de poco lo comprenderás todo.
En ese preciso momento, la reportera Sara Miller llega y los ve discutiendo. Se coloca frente a la cámara y comienza su transmisión: —Aquí Sara Miller, desde el gran parque recreativo, reportando para la cadena televisiva estatal 8+. Un villano, identificado como Bigbrain, ha instalado una pequeña bomba que amenaza con destruir todo el parque.
Bigbrain escucha esto y, visiblemente ofendido, se acerca al borde del escudo, vociferando: —¡Estúpida mujer, eso… —y señalando la bomba— …es una bomba de anti-materia, y destruirá la ciudad completa!
El camarógrafo enfoca el artefacto, cuyo reloj sigue avanzando inexorablemente.
Solo entonces, la reportera comprende la magnitud del peligro. Con voz nerviosa y temblorosa explica: —¿Anti-materia? Estamos ante un riesgo enorme, y las autoridades no han logrado controlar a los curiosos.
La cámara muestra a las personas presentes, grabando con sus teléfonos, algunos incluso sonrientes. Sara continúa: —…Y las autoridades correspondientes no están cumpliendo con su deber.
Bigbrain, ahora riendo con desdén, grita: —¡Así es, mientras todos ustedes, imbéciles, creen que esto es un juego!
La reportera le pregunta: —¿Qué es lo que demanda? ¿Qué es lo que quiere?
El villano solo sonríe ante la pregunta. El héroe que lo retaba hace unos minutos, ahora claramente asustado al saber que se trata de una bomba de anti-materia, intenta retirarse.
Bigbrain se burla de él: —Contemplen a su héroe. Cegado por sus heroicos calzoncillos, vino aquí a protegerlos y ahora está aterrado, sabiendo que va a morir.
Han pasado algunas horas más. Pentrix finalmente llega al gran parque, ahora abarrotado de curiosos, policías, militares y una multitud de medios de comunicación. Su uniforme de héroe le permite abrirse paso sin dificultad entre la gente.
Un oficial de policía lo intercepta y le explica la situación: —Varios héroes están aquí, pero nadie ha podido cruzar ese extraño campo de fuerza.
Pentrix escucha con atención. —Yo me encargaré —ordena al oficial—. Por favor, retire a toda esa gente.
El policía le pregunta su nombre, y el joven responde con calma: —Pentrix.
Camina directamente hacia donde varios héroes observan el campo. Un reportero, al verlo, comienza a narrar: —Otro héroe está llegando, un chico… —pero un oficial lo detiene antes de continuar.
Pentrix avanza poco a poco hasta quedar frente al escudo. Otros héroes lo ven aproximarse y le advierten: —¡Ten cuidado, chico, ese campo es muy peligroso!
Sin embargo, él percibe que es su propio poder vibrando en otra escala. Los ignora, se acerca y levanta la mano, tocando el escudo. Cierra los ojos, encuentra la frecuencia correcta y sin más atraviesa el campo.
Desde el interior de la burbuja, Bigbrain, aunque visiblemente impresionado, sonríe ampliamente. Se aproxima a Pentrix y le dice: —Bienvenido. Te he estado esperando.
Los demás héroes se sorprenden al ver que Pentrix puede tocar el escudo sin sufrir daño alguno. —¡Es imposible! —se escucha entre ellos—. ¿Cómo lo logró? ¡Increíble!
Ya dentro del escudo el chico se prepara para enfrentarlo. El villano retrocede, saca su arma y le apunta. —Tú… solo tú me has vencido, me humillaste —dice con voz cargada de rabia—. Y ahora te haré pagar.
Pero antes de que pueda reaccionar, Pentrix realiza un movimiento rápido con su mano. Un destello azul corta el arma del villano en dos, liberando una resina que comienza a expandirse.
Pentrix toma al villano como si fuera un muñeco de trapo y lo obliga a pisar la sustancia. Luego, coloca una de sus manos sobre la resina también, dejándolo en una posición incómoda y agachada.
El villano intenta liberarse con todas sus fuerzas. En esa postura forzada, ve cómo un círculo de energía aparece bajo sus pies y exclama con desesperación: —¡No, otra vez!
El círculo genera un impulso lo suficientemente fuerte para desintegrar la ropa y el equipo del villano, dejándolo desnudo una vez más.
Afuera del escudo, todos —incluso los héroes— comienzan a reír de manera estridente ante la humillante escena. Un camarógrafo de otra cadena televisiva intenta captar la ridícula posición de Bigbrain desde atrás.
Del otro lado, Sara Miller reporta con firmeza: —Un joven héroe ha llegado y ha logrado entrar dentro del perímetro del escudo. Ha sometido al arrogante villano de una manera poco ortodoxa.
Ella tira de su camarógrafo, acercándolo lo más posible al perímetro. El villano, humillado y con la voz quebrada, comienza a gritar: —¡Estúpidos héroes! ¡Ríanse ahora! Pero al final, ustedes no tendrán nada, ni siquiera un agradecimiento de parte de ellos.